
Las protestas contra el arresto del encarcelado rapero Pablo Hasél se tornaron violentas por sexta noche consecutiva el domingo en Barcelona.
Los manifestantes, vestidos de negro, han estado lanzando piedras y otros objetos contra los policías frente al cuartel de la Policía Nacional en el centro de esa ciudad española.
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Con gritos de “Libertad Pablo Hasél”, varios centenares de personas también se concentraron frente a la estación de tren de Sants, que estaba fuertemente resguardada por efectivos antidisturbios de la policía de Cataluña, los Mossos d’Esquadra, mostraron imágenes de AFPTV.


Posteriormente, los manifestantes marcharon hacia el centro de la capital catalana, donde pretendían continuar la protesta.
Desde el martes, las calles de la segunda ciudad española se convirtieron en escenario de fuertes enfrentamientos entre manifestantes y agentes de la policía, con barricadas, contenedores en llamas y múltiples destrozos.
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La noche del sábado, los incidentes incluyeron saqueos de tiendas de ropa y daños a edificios emblemáticos de Barcelona, como el Palacio de la Música.



Desde el martes, un centenar de personas han sido detenidas por la policía en Barcelona y otras ciudades de Catalaña, según las autoridades.
Las iniciativas en defensa de Hasél también se han extendido en días pasados a otras ciudades como Madrid. Más de 100 personas han sido arrestadas desde el martes.
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Hasél, de 32 años y con antecedentes penales, fue condenado a nueve meses de cárcel por enaltecimiento del terrorismo en unos tuits donde calificaba al rey Juan Carlos I de “mafioso”, elogiaba a personas implicadas en atentados y acusaba a la policía de matar y torturar a migrantes y manifestantes.
Cantante relativamente anónimo antes de que sus problemas judiciales llevaran a su encarcelamiento, es un rapero provocador con letras incendiarias que se ha convertido para una parte de la opinión pública española en un símbolo de la libertad de expresión.
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El catalán de 32 años, condenado a nueve meses de prisión por unos tuits de hace varios años atacando la monarquía y la policía, recibió el apoyo de celebridades españolas como el cineasta Pedro Almodóvar, el actor Javier Bardem o el cantante Joan Manuel Serrat.
Su caso incluso empujó al gobierno de izquierdas de Pedro Sánchez a prometer una reforma del código penal para que los “excesos” de los artistas en el uso de la libertad de expresión no conlleven penas de cárcel.
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En sus tuits, Hasél había llamado a las fuerzas del orden “mercenarios de mierda” y las acusaba de torturadoras y asesinas. También tildaba de mafiosa y criminal a la familia real.
Los mensajes van en línea con las letras incendiarias y revolucionarias de las canciones del rapero, cuyo semblante serio, con una barba finamente recortada y unos ojos pequeños y penetrantes ha aparecido en varios grafitis pidiendo su libertad.
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Antes de la condena, la fiscalía española destacó en su escrito de acusación un total de 64 tuits en el que el rapero se dirigió a Juan Carlos I y a la familia real los calificativos de “parásitos”, “mafiosos”, “ladrón”, “mafiosa y medieval monarquía”, “banda criminal”. Según el fiscal Campos Navas, esas palabras resultaban “de todo punto impertinentes e innecesarias” para expresar las ideas del rapero y “lesionan la dignidad del rey emérito, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación”, por lo que son constitutivas de un delito de injurias contra la Corona.
La fiscalía también esgrimió que Hasel fue autor de un delito de injurias y calumnias contra las Instituciones del Estado ya que sus palabras atentan a la dignidad” de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad. En este sentido, el escrito de acusación destaca las frases: “Guardia Civil torturando o disparando inmigrantes”; “pandilla de psicópatas que golpean a quienes exigimos nuestros derechos”; “los antidisturbios han golpeado y torturado siempre a miles de personas”, o “la policía asesina con total impunidad”.
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Sus letras subversivas a veces rayan en el límite, como en la canción Juan Carlos el Bobón en la que el rapero realiza un recorrido por la vida del monarca emérito y que el fiscal citó, junto a los tuits, para pedir la condena de Hásel.
Su detención , además, profundizó las diferencias en el seno de la coalición gubernamental, entre los socialistas, de Sánchez, y el partido Podemos (izquierda radical), que ha defendido las protestas.
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