Con el correr de las horas siguen apareciendo imágenes escalofriantes de la explosión ocurrida el martes en el puerto de Beirut, que dejó al menos 113 muertos y más de 4.000 heridos. Una pareja tenía una vista casi privilegiada desde un departamento en el barrio Gemmayzeh, en el distrito Rmeil, donde se hospedaban. Al observar la gran columna de humo negro que provocó el incendio en un depósito del puerto, comenzaron a grabar la escena. Lo que no imaginaban es lo que terminaría ocurriendo apenas dos minutos después.
“Parece humo de una explosión o fuego”, advierte la mujer. El hombre, identificado como Imad, responde en inglés con una broma: “El efecto de sonido está al lado mío. Mi mujer está al lado mío, ella es el efecto de sonido”.
En los primeros segundos narran lo que ven: humo, fuego, y personas que se encuentran en las inmediaciones del puerto. “Dios mío que a nadie le pase nada, por favor”, suplica la mujer.
Después de un minuto, comienzan las primeras explosiones. Además del humo negro, ahora se observa una gran nube cubriendo el paisaje. Visiblemente asustada, la mujer le pide a su pareja que ingrese inmediatamente al apartamento: “Dios mío, por favor Imad entra”.
“Por Dios que no le pase nada a nadie”, repite, y le vuelve a decir a Imad que cierre la ventana e ingrese al apartamento: “Explotó algo más grande, Dios mío”.
En cuestión de segundos, el depósito del puerto explota por completo y la onda expansiva del estallido alcanza a la pareja, que presuntamente se encontraba de vacaciones en la capital de El Líbano. La mujer grita desesperada, y el hombre cae al suelo inconsciente.

El teléfono móvil, no obstante, sigue grabando. Desde ese momento lo único que se escucha es el crujir de la estructura destrozada por la explosión, por lo que se presume que todas las personas que se encontraban en el lugar perdieron el conocimiento.
Poco se supo sobre esta pareja luego de lo ocurrido. En las redes sociales circuló un mensaje, presuntamente de la hermana de la joven. “Hola, soy Nahed, hermana de Lina. Quería ponerlos al día sobre Lina e Imad. Se están recuperando ahora en el hospital Hamdellah. Ella no puede responder a nadie en este momento, pero muchas gracias por todo el amor y las oraciones que nos han enviado”, señala el texto, que hasta el momento no ha sido verificado.
Según las autoridades, unas 2.750 toneladas de nitrato de amonio, almacenado “sin medidas de seguridad” en el puerto de Beirut originaron las explosiones, las peores de la historia de la capital libanesa. “Es inadmisible que un cargamento de nitrato de amonio, estimado en 2.750 toneladas, se halle desde hace seis años en un almacén, sin medidas de precaución. Esto es inaceptable y no podemos permanecer en silencio”, declaró el primer ministro Hassan Diab ante el Consejo Superior de Defensa, según un portavoz.
El nitrato de amonio es una sal blanca e inodora que se utiliza como base para muchos fertilizantes nitrogenados en forma de gránulos, aminonitratos, altamente solubles en agua. Pero también para fabricar explosivos y ha causado varios accidentes industriales.
La potencia de estas explosiones fue tal que los sensores del Instituto Geológico de Estados Unidos (USGS) las registraron como un sismo de magnitud 3,3. Su onda de choque se sintió hasta en la isla de Chipre, a más de 200 km de distancia.
La explosión hizo saltar por los aires las ventanas de las casas en la mayoría de los barrios de Beirut y de su periferia, y las calles siguen llenas de cristales rotos.

Este miércoles, el gobierno decretó el estado de urgencia durante dos semanas en la capital libanesa y pidió el arresto domiciliario a los responsables de almacenar el nitrato de amonio. “La situación es apocalíptica, Beirut jamás ha vivido esto en su historia”, consideró el gobernador Marwan Aboud.
“Parecía un tsunami, o Hiroshima [...] Fue un verdadero infierno, algo me golpeó en la cabeza, y todos los objetos comenzaron a volar a mi alrededor”, contó a la agencia AFP Elie Zakaria, un habitante del barrio de Mar Mikhail, frente al puerto. “Es una masacre. Salí al balcón, vi gente gritando, ensangrentada, todo estaba destruido”, agregó.
El miércoles se veían en las calles contenedores retorcidos, coches calcinados y maletas y papeles que salieron disparados de las oficinas.
Por su parte, los socorristas buscaron durante la noche supervivientes o cadáveres atrapados bajo los escombros, mientras continúan las operaciones de rescate.
Los hospitales de la capital, confrontados a la pandemia del nuevo coronavirus, están saturados. Los residentes, heridos, tuvieron que recorrer centros sanitarios toda la noche para pedir ser ingresados.
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