
Un nuevo estudio realizado en Singapur por expertos en enfermedades infecciosas asegura que los pacientes de Covid-19 no son infecciosos después de los 11 días de haber contraído la enfermedad.
Una prueba positiva “no equivale a infecciosidad o a un virus viable”, señala un documento de investigación conjunta del Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas de Singapur y la Academia de Medicina de ese país.
El trabajo, que se basó en un estudio de 73 patentes en la ciudad-estado, indica que el virus “no pudo ser aislado o cultivado después del día 11 de la enfermedad”, de acuerdo a lo consignado por Bloomberg.
Este hallazgo puede tener implicaciones en las medidas aplicadas para los pacientes que son dados de alta. En la actualidad, el criterio de alta se basa en los resultados negativos de las pruebas, más que en la infecciosidad.
La estrategia de Singapur para el tratamiento de los pacientes con Covid-19 se guía por las últimas pruebas científicas clínicas locales e internacionales. No obstante, un informe del Straits Times, citado por Bloomberg, indica que el Ministerio de Salud de Singapur evaluará si las últimas pruebas pueden incorporarse a su plan de tratamiento clínico de los pacientes.

Hasta ahora, 13.882, cerca del 45% del total de los 31.068 pacientes de Covid-19 en Singapur, han sido dados de alta de hospitales e instalaciones comunitarias. El país asiático, en tanto, reportó 642 nuevos casos de coronavirus hasta el mediodía del sábado.
Al igual que la gran mayoría de los países, el Gobierno está en pleno proceso de desconfinamiento. Por ese motivo, en los últimos días ha estado examinando activamente al personal de los centros preescolares mientras se prepara para reabrirlos a partir del 2 de junio.
En medio de esos esfuerzos, el Ministerio de Salud informó que el viernes pasado dos empleados de escuelas preescolar dieron positivo por coronavirus, lo que eleva a siete el número total de casos confirmados entre el personal de preescolar.
De acuerdo a una base de datos elaborada por Gwenan Knight y sus colegas de la London School of Hygiene & Tropical Medicine (LSHTM), Singapur fue uno de los países que sufrió un brote masivo ocurrido en un dormitorio para trabajadores migrantes, relacionado con casi 800 casos. Algo similar sucedió en Osaka, Japón, donde se registraron 80 infecciones vinculadas a locales de música en vivo; y en Corea del Sur, donde hubo 65 casos confirmados tras una clase de zumba. Otros supercontagios se produjeron a bordo de barcos y en hogares de ancianos, en plantas empacadoras de carne, centros de esquí, iglesias, restaurantes, hospitales y prisiones.
A veces, una sola persona infecta a docenas de personas, mientras que otras veces los grupos de contagio son resultado de varias generaciones de propagación, en múltiples lugares.

Otras enfermedades infecciosas también se propagan por grupos, y con cerca de 5 millones de casos de COVID-19 reportados en todo el mundo, eran esperables algunos brotes importantes. Pero el SARS-CoV-2, al igual que dos de sus primos -el síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y el síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS)-, tiene un comportamiento aparentemente caprichoso: parece especialmente propenso a atacar a grupos de personas estrechamente conectadas mientras evita a otros.
Se trata de un hallazgo alentador, dicen los científicos responsables de varios estudios citados por un artículo de la revista Sciene, porque sugiere que restringir las reuniones en las que es probable que ocurra un “supercontagio” tendrá un impacto significativo en la transmisión, mientras que otras restricciones, por ejemplo, las actividades al aire libre, podrían evitarse.
“Si puede predecirse qué circunstancias están dando lugar a estos eventos, las matemáticas muestran que realmente se podría reducir muy rápidamente la capacidad de propagación de la enfermedad”, dijo Jamie Lloyd-Smith, de la Universidad de California en Los Ángeles.
Los nuevos hallazgos determinaron que algunas personas infectan a muchas otras y otras no transmiten la enfermedad en absoluto. De hecho, lo último es lo más común, dice Lloyd-Smith: “El patrón consistente es que el número más común es cero. La mayoría de las personas no lo transmiten".
El tiempo también juega un papel en el contagio de coronavirus. Las evidencias que manejan los científicos sugieren que los pacientes con COVID-19 son muy infecciosos por un corto período de tiempo.
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