“StopCovid” y “Corona”: cómo son los dos proyectos de rastreo digital que desarrollan Francia y Alemania para lograr salir del aislamiento

Ambos países trabajan a contrarreloj en aplicaciones para monitorear los movimientos de las personas infectadas y alertar a los sanos, mediante el uso de información entregada voluntariamente y respetando la privacidad. También buscan utilizar inteligencia artificial y big data para mejorar la comprensión de la evolución del COVID-19

Una mujer con una mascarilla mira su teléfono fuera del Teatro alla Scala, en Milán, Italia (REUTERS/Flavio Lo Scalzo)
Una mujer con una mascarilla mira su teléfono fuera del Teatro alla Scala, en Milán, Italia (REUTERS/Flavio Lo Scalzo)

“La historia se acelera con el coronavirus”, afirmó hace dias Yuval Noah Harari, el pensador más popular del planeta, e incluso para la revista The Economist, el verdadero “intelectual global del siglo XXI”. Y en especial el autor de “Sapiens”, “Homo Deus” y “21 lecciones para el siglo XXI”, adelantó cómo una irrupción biológica provocaría que se acelere la implementación de “medios de vigilancia digitales” como estamos observando en todo el mundo.

El contexto, en muchos casos dramático, en el cual se lucha para frenar la pandemia, ha logrado que las herramientas tecnológicas se vuelvan relevantes para frenar el Covid-19 y participar en el desconfinamiento progresivo de la población. Y esto a pesar de que alimenten el debate sobre el respeto a la protección de datos Individuales. Así lo han entendido los gobiernos de Francia y Alemania, que están convencidos en imitar algunos desarrollos similares presentados en China, Taiwán o Singapur, una verdadera “arquitectura de vigilancia”.

Después de haber mencionado la posible implementación de aplicaciones de seguimiento para personas, los proyectos “StopCovid” de Francia o “Corona” de Alemania, son los caminos hacia un modelo de vigilancia digital que han elegido presentar en las próximas semanas. Los organismos encargados del desarrollo tecnológico de ambos países trabajan a contrarreloj, en al menos dos soluciones tecnológicas, que permitan resolver distintas necesidades frente a la pandemia: apoyar la comprensión epidemiológica del virus, mejorar el tratamiento sanitario de la crisis o incluso facilitar la liberación del encierro. Además servirán para complementar otras medidas vinculadas a la salud pública, como son las pruebas de detección, el uso de máscaras, y la extensión de “pasaportes inmunológicos” que permitan la libre circulación.

Ambos países aseguran que el monitoreo de la propagación debe estar en línea con la protección de datos (Glenn Harvey / The New York Times)
Ambos países aseguran que el monitoreo de la propagación debe estar en línea con la protección de datos (Glenn Harvey / The New York Times)

Por lo tanto, el uso de datos de desplazamiento de la población anónimos y agregados está destinado a comprender y anticipar mejor la propagación del coronavirus.

Francia, la aplicación “StopCovid”

La Secretaria de Estado para temas digitales de Francia, a cargo de Cédric O, dio a conocer el miércoles 8 de abril los contornos del proyecto de aplicación de “seguimiento o rastreo” para localizar contactos personales, una trazabilidad de personas vistas desde hace varios días.

Llamado “Stop Covid”, este programa tiene un objetivo claro: “desarrollar una aplicación para monitorear las interacciones sociales de las personas contaminadas, respetando nuestro marco para respetar la privacidad”, dijo el funcionario francés. La aplicación permite identificar a las personas que han estado en contacto prolongado con una persona infectada en los días previos al diagnóstico para alertarlos para que se realicen las pruebas, o al menos que se confinen para no transmitir el virus a su vez.

El proyecto es pilotado por Inria (Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automatización), bajo la supervisión de la Secretaría de Estado de Asuntos Digitales y el Ministerio de Salud francés. Forma parte del proyecto de investigación europeo Pan-European Privacy-Preserve Proximity Tracing ( PEPP-PT ), iniciado por Inria, la Ecole Polytechnique Fédérale de Lausanne y el Instituto alemán Fraunhofer Heinrich Hertz.

Su trabajo se basa en los siguientes requisitos previos: una aplicación de código abierto, instalada voluntariamente en los teléfonos móviles, que protege la privacidad y respeta el Reglamento General de Protección de Datos. A nivel técnico, el proyecto PEPP-PT está desarrollando una tecnología basada en Bluetooth, con almacenamiento de contactos de personas cruzadas directamente en el teléfono y conservación de datos limitada en el tiempo.

Una vista aérea muestra la desierta avenida de los Campos Elíseos en París durante una cuarentena impuesta para frenar la propagación del COVID-19 en Francia (REUTERS/Pascal Rossignol)
Una vista aérea muestra la desierta avenida de los Campos Elíseos en París durante una cuarentena impuesta para frenar la propagación del COVID-19 en Francia (REUTERS/Pascal Rossignol)

El Secretario de Estado también menciona “el uso de inteligencia artificial y big data para mejorar la comprensión de la evolución de la enfermedad, así como su detección”. La iniciativa suma otro proyecto, CovidIA, Covid Inteligencia Artificial. Un grupo de médicos impulsan una solución basada en el uso de inteligencia artificial para evaluar la progresión de la epidemia. En particular, hicieron público su proyecto, CovidIA en un foro, según publica en diario Le Figaro, explicando la “necesidad urgente de actuar e implementarlas”. De acuerdo a los detalles de una muestra de voluntarios, de 100,000 a 1 millón, probados e identificados, un modelo matemático permitiría establecer “en dos meses” un mapa de Francia de las áreas aquellos con mayor riesgo de coronavirus.

Alemania, la aplicación “Corona”

El Instituto Robert Koch (RKI), una de las máximas autoridades científicas alemanas, puso en marcha la primera versión de una aplicación móvil para contener la pandemia del Covid 19.

Denominada “Corona”, ya ha despertado mucha atención. Solo un día después de que el Instituto la presentara la donación de datos y aceptación llegó a los 100,000 usuarios registrados. Al mismo tiempo, los usuarios dieron su consentimiento para divulgar cierta información del estado de su salud para evaluación científica. Por ahora: código postal, sexo, la edad y el peso corporal.

La aplicación, por el momento, solo es compatible con pulseras de fitness o relojes inteligentes y está destinada a proporcionar al instituto información sobre el comportamiento del sueño, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal de las personas a prueba. Estos datos pueden indicar síntomas de infección con Covid-19. Los mismos, que se recopilan de forma anónima, puede indicar la propagación de personas potencialmente infectadas.

Posiblemente para después de Pascuas, el Instituto Robert Koch (RKI) pueda completar la aplicación para contener el virus. Para este propósito, los datos de los usuarios de teléfonos móviles deberán usarse para que las personas de contacto puedan ser informadas en caso de una infección.

La puerta de brandenburgo en Berlín, desierta (The New York Times)
La puerta de brandenburgo en Berlín, desierta (The New York Times)

En Alemania, el monitoreo de la propagación debe estar en línea con la protección de datos, explica Christof Stein, portavoz del Comisionado Federal de Protección de Datos. La agencia trabaja con el Instituto para que la aplicación cumpla con criterios estrictos. Sin embargo, no es una tarea sencilla, dado que para que las personas infectadas y, sobre todo, sus personas de contacto sean rastreables, es necesario registrar los datos de las personas. Para este fin, las personas de contacto del usuario del teléfono móvil deben ser identificables, por ejemplo, a través de Bluetooth. La aplicación Corona podría intercambiar datos con otros usuarios de esta aplicación en segundo plano.

Si un usuario se enferma, se puede determinar con quién estaba en contacto. Estas personas podrían ser informadas y puestas en cuarentena, aunque por ahora no se ha precisado, cómo exactamente esto debería funcionar.

En todos los casos hay tres principios cruciales para la protección de datos: “El consentimiento debe ser voluntario, informado y específico”, dice Christof Stein.

Con poco tiempo para ponerlas en funcionamiento, y la urgencia de lograr una salida express a las cuarentenas, que permitan retomar la actividad económica y al mismo tiempo evitar una segunda ola de contagios peligrosa, las aplicaciones tienen pendiente aclarar: qué datos se evalúan, cuánto tiempo se almacenan, si los datos se utilizan para identificar a las personas y quienes las van a utilizar.

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