Los astronautas Alexéi Ovchinin y Nick Hague, miembros de una misión binacional de Rusia y Estados Unidos, se salvaron de milagro este jueves luego de que el cohete que debía transportarlos a la Estación Espacial Internacional (EEI) sufriera un desperfecto en el despegue.
La cápsula Soyuz, un hasta ahora confiable y resistente vehículo diseñado en tiempos de la Unión Soviética y que persiste como el principal medio de transporte espacial de la humanidad, logró afortunadamente aterrizar en el centro de Kazajistán, país donde se encuentra el sitio de lanzamientos de Rusia.
El recuerdo del trágico despegue del Challenger, el transbordador estadounidense que estalló durante el despegue en 1986, matando a los siete miembros de su tripulación, así como también del desastre del Columbia, que se desintegró en 2003 al final de su misión, también causando la muerte de sus siete ocupantes.

Aquellos dos hechos llevaron al fin del programa de transbordadores de la NASA, por lo que las cápsulas soviéticas Soyuz, una tecnología quizás menos impresionante pero aparentemente más segura, pasaron a ser el principal medio de transporte de astronautas de todas las nacionales en camino hacia la ISS.
En el incidente de este jueves se cree, aunque es temprano para sacar conclusiones, que el desperfecto ocurrió en el cohete Soyuz durante el despegue. Así, la cápsula, que comparte el mismo nombre, funcionó correctamente durante el aterrizaje de emergencia, salvando a los dos astronautas.
Pero el desperfecto y casi tragedia no sólo trae el trágico recuerdo del Challenger y el Columbia a primera plana, en tiempos de reactivación de los programas espaciales de diferentes países y la incursión también de empresas privadas.

También, alimenta una serie de preocupaciones e intrigas sobre una temática que ha sido un largo tabú postergado: la seguridad en el espacio y la amenaza de conflictos interestatales e incluso del terrorismo.
Y es que Ovchinin y Hague, ruso y norteamericano respectivamente, estaban viajando a la EEI para investigar, precisamente, un agujero que causó a finales de agosto la pérdida de hermeticidad de otra cápsula Soyuz Ms-09 y que habría sido "taladrado" en la estructura.
Rusia ya ha dicho, tras descartar en sus investigaciones preliminares un defecto de fábrica, que el agujero fue hecho "intencionalmente" y acusa una campaña de sabotaje, aunque sin aclarar quien podría ser el culpable.

"La única teoría que queda es que fue un impacto intencional", provocado "en Tierra o en el espacio", señaló Dimitri Rogozin, director general de Roscosmos, la agencia espacial rusa, al Canal 1 de Rusia recientemente.
Los investigadores se concentran ahora en intentar saber si el presunto sabotaje ocurrió en la fábrica o, más preocupante, dentro de la ISS que orbita alrededor de la Tierra.
Incluso la NASA estadounidense ha dicho que no descarta que el agujero fuera hecho intencionalmente, aunque también pidió "permitir que prosiga la investigación sin conjeturas, sin rumores, sin insultos y sin conspiraciones".

Maxim Surayev, un cosmonauta ruso convertido en legislador, insinuó en septiembre la posibilidad de que el agujero podría haber sido taladrado por un tripulante de la estación "que probablemente quiera regresar a casa", en especial alguno que se encontrara enfermo, aunque también aclaró que una falla en la fabricación de origen ruso no debía ser descartada.
El actual comandante de la ISS, el astronauta estadounidense Drew Feustel, desestimó estas especulaciones y dijo que plantear una responsabilidad de la tripulación era "vergonzante".
No es la primera vez, sin embargo, en la que Rusia especula con la posibilidad de sabotaje de sus operaciones espaciales.

Seis años atrás, el predecesor en el cargo de Rogozin, Vladimir Popovkin, sugirió que potencias foráneas eran responsables por los lanzamientos fallidos de sus naves espaciales de ese entonces, como el ocurrido este jueves.
Y Rogozin, quien fue sancionado por los Estados Unidos durante la crisis de Ucrania en 2014, ha dicho también que en los últimos años se ha dificultado la cooperación entre Roscosmos y la NASA, agencia espacial estadounidense, debido a las crecientes tensiones entre Washington y Moscú, no vistas desde tiempos de la Guerra Fría.
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