Un nuevo museo en Suecia honra a los fracasos comerciales

Convertido en un verdadero monumento a los errores, la exhibición curada por un psicólogo busca alentar a aprender de los reveses para poder alcanzar el éxito. Video

Desde que el hombre comenzó a utilizar su ingenio para inventar cosas nunca antes vistas, siempre han existido los rotundos aciertos y tremendos fracasos a nivel comercial que quedaron inmortalizados a lo largo de la historia.

Bajo un lema que busca alentar al constante aprendizaje para poder transformar los errores en aciertos, el nuevo Museo del Fracaso en Suecia reúne una colección de innovaciones de distintos rubros que ofrecen a sus visitantes una fascinante experiencia sobre los actos fallidos cometidos en el pasado a la hora de lanzar al mercado algo nunca antes visto.

La colección curada por el psicólogo clínico de 43 años Samuel West consiste de más de setenta productos de todo el mundo que comparten el hecho de haber sido recibidos cuando menos de manera tibia por el público, los cuales sirven como un ejemplo de los enormes riesgos que empresas e individuos toman a la hora de buscar innovar.

En 1990 y por motivos que todavía no han sido explicados, la firma de dentífricos más popular del mundo decidió lanzar una línea de alimentos congelados que buscaba alentar a consumir platillos como la lasagna de carne para luego cepillarse los dientes con la tradicional pasta Colgate. Años más tarde se convertiría en uno de los mejores ejemplos fallidos de "proyección de marca" de la historia.

Es sabido que entre el 80 y el 90 por ciento de todos los proyectos fallan y nunca volvemos a saber de ellos, simplemente desaparecen del ojo público. Pero definitivamente podemos aprender mucho de ellos

La Coca Cola Blak se lanzó en 2006 como un nuevo producto del gigante de las gaseosas para hacerle frente a la bebidas energizantes como el Red Bull, combinando el jarabe azucarado con café para dar un golpe extra de energía. Su sabor no apto para todos los paladares y el excesivo porcentaje de cafeína hizo que eventualmente fuese retirada del mercado en 2008.

Por su parte la edición limitada color verde radioactivo del tradicional ketchup del gigante Kraft Heinz no fue bien recibida, probablemente dado que su tonalidad no invitaba a ser sumado a la mesa familiar.

Por algún motivo que se desconoce el gigante de los bolígrafos BIC lanzó al mercado en 2012 una variante destinada exclusivamente a las mujeres, seguramente producto de un estudio de mercado liderado por el departamento de marketing que aseguraba que existía un nicho para un instrumento de escritura destinado al género femenino.

La innovación requiere del fracaso, si le tememos al fracaso entonces no podremos innovar

Por su parte el fabricante de bicicletas sueco Itera lanzó en la década del ochenta una variante fabricada en plástico que prometía revolucionar el mercado por su bajo peso y materiales compuestos. El proyecto fue un fracaso comercial por distintas fallas en el diseño pero el remanente de la producción logró encontrar un mercado en el Caribe donde las versiones de metal son propensas a oxidarse.

En 2009 la red social Twitter era todavía una incógnita pero fueron muchos los que apostaron a su crecimiento, entre los que se encontraban la firma Peek.

El modelo de bolsillo lanzado en 2008 por 200 dólares se posicionaba como un dispositivo electrónico diseñado específicamente para escribir tweets pero su pantalla extremadamente pequeña no alcanzaba siquiera para mostrar los 140 caracteres de forma completa. La llegada del iPhone marcó su final definitivo más allá de que el prestigioso medio tecnológico Wired lo nombró en su momento el gadget del año.

Más allá de que muchos piensan que Apple es demasiado cool e innovadora como para llegar a fracasar, el Newton lanzado en 1993 es una muestra de que no todo lo que creaba Steve Jobs se convertía en oro.

Su problema principal radicaba en que la tecnología de reconocimiento de escritura a mano no funcionaba, por lo que la interacción del usuario con el dispositivo resultaba irritante y llevó a convertirlo en un fracaso comercial. Su alto costo que hoy día alcanzaría los 1.178 dólares sumado a sus magros niveles de ventas hizo que fuese discontinuado en 1998, pero de cualquier manera expertos aseguran que marcó el camino para la llegada de los iPhone y iPad.

Quiero alentar a las organizaciones mediante este museo a ser mejores en lo que hace a aprender de sus fracasos, en vez de ignorarlos y pretender que nunca sucedieron

El caso de los Google Glass es uno de esos productos que fueron lanzados de manera prematura por el simple hecho de ser los primeros pero que no contaba con el desarrollo necesario para poder convertirse en algo que millones necesitaran comprar, más allá de innovar en el uso de la tecnología de realidad aumentada con su cámara incorporada.

El problema fue que Google lo lanzó demasiado rápido, todavía era un prototipo lleno de fallas

Los cuestionamientos hechos en base a la invasión a la privacidad de terceros hicieron que muchos de los adelantados usuarios que decidieron apostar por las gafas del buscador fueran prohibidos de distintos establecimientos generando una imagen negativa para el dispositivo. "Si usas Google Glass no eres bienvenido" se podía leer en las fachadas de incontables cafés en el área de San Francisco alrededor de 2013.

La máscara que parece sacada directamente de un filme Slasher de los ochentas, realmente estaba destinada a embellecer los rostros de mujeres y hombres mediante shocks eléctricos administrados directamente sobre la cara.

Sus fabricantes aseguraban que luego de utilizar el aterrador dispositivo por noventa días sus usuarios podrían tener el rostro terso de Linda Evans de la serie Dinastía, una de las estrellas más populares de la época.

La cámara digital de Kodak DC40 lanzada en 1995 fue un rotundo éxito comercial siendo una de las primeras de su tipo, pero de cualquier manera es exhibida en el Museo del Fracaso dado que fue la propia compañía norteamericana la que no supo adaptar su modelo de negocios a los cambios en el mercado algo que inevitablemente llevó a la firma a perder el liderazgo.

Conocido por su espíritu emprendedor mucho antes que por sus cuestionadas medidas de gobierno, el hoy Presidente Trump lanzó en 1989 su propio juego de mesa que invitaba a comprar y vender propiedades al igual que el magnate de los bienes raíces lo hacía en la vida real. West asegura que es "una versión aburrida del Monopoly, simplificada hasta el extremo para que cualquiera lo pueda jugar".

El perfume de tonos amaderados con toques de tabaco creado en base a la legendaria firma de motocicletas norteamericana Harley Davidson parecía ser un éxito seguro, al intentar trasladar a una fragancia los valores de libertad y sobre todo de masculinidad del fabricante de choperas por antonomasia.

Al parecer los usuarios extremadamente rudos a los que apuntaba no estaban interesados en usar una colonia, por lo que fue retirado del mercado tras solo unos años.

Por último pero no menos fracasado fue el – revolucionario para la era – Nokia N-Gage lanzado en 2003 del otrora rey de la telefonía móvil finlandés que buscaba combinar las funciones de un dispositivo de gaming de mano con las de un primitivo teléfono inteligente.

Mientras que su tecnología era realmente de avanzada si se tienen en cuenta los otros dispositivos disponibles en el mercado para ese entonces, su diseño representaba grandes desafíos para el usuario, quien debía sostener el aparato de lado de una manera completamente anti intuitiva para poder mantener una conversación. Solo dos años luego de su lanzamiento fue declarado muerto por su fabricante.

La exhibición que honra a los grandes fails comerciales se encuentra abierta para el público en la ciudad sueca de Helsingborg y está presentada tanto en inglés como en el idioma local.

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