
Un nuevo roce entre miembros de la Unión de Pueblos y Organización del Estado de Guerrero (UPOEG) y efectivos de la Guardia Nacional (GN) puso en evidencia el complejo entramado que vincula a las autodefensas o policías comunitarias con el crimen organizado en Acapulco.
Los hechos ocurrieron el pasado viernes 13 de mayo, cuando autoridades militares recibieron una denuncia telefónica que los alertó sobre la presencia de varios hombres armados en el poblado de Alto Ventura, en el municipio de San Marcos, en la Costa Chica de Guerrero.
Ahí, los militares detectaron dos hombres que portaban armas de uso exclusivo de las fuerzas armadas. Se identificaron como miembros de UPOEG. Sin embargo, cuando los soldados pretendieron llevárselos arrestados, una multitud de entre 130 y 150 personas, identificadas como presuntos comunitarios de UPOEG, llegaron al sitio y agredieron a los elementos castrenses.
Los guardias nacionales solicitaron refuerzos a la Secretaría de Marina (Semar) y la Policía Estatal, pero al mismo tiempo los líderes de UPOEG ordenaron bloquear los accesos a San Marcos con la ayuda de transportistas y comerciantes, quienes bloquearon al menos 18 puntos de acceso a Acapulco utilizando taxis colectivos y camiones urbanos para impedir el paso.
El puerto, considerado como “joya turística”, quedó paralizado y en medio del caos. Muchas personas se vieron de repente sin medios para llegar a su casas, y tuvieron que esperar la reanudación del transporte público por más de 6 horas. Los chóferes del transporte público recibieron amenazas de que si se les veía trabajando, sus unidades iban a ser quemadas con ellos dentro. En las redes sociales se difundieron imágenes de cientos de acapulqueños cruzando a pie el Maxitúnel.
La vialidades bloqueadas fueron la avenida Costera, en el fraccionamiento Las Playas, también frente a Playa Dominguillo y la Vía Rápida; la glorieta de Puerto Marqués, en La Cima, La Sabana, Las Cruces; la avenida Ejido y Retorno; y el acceso a la caseta La Venta.
En ese último punto bloquearon la avenida con un camión de la ruta vacacional y neumáticos quemados. El autobús tenía colgadas tres pancartas que rezaban: “No se permitirá el abuso de los militares en Acapulco”. Comerciantes también bloquearon el Mercado Central y la Central de Abasto. “Fuera la Marina por abuso de autoridad”, “Fuera militares rateros” y “Fuera la Policía Municipal” fueron algunas de las consignas que se mostraron en pancartas.
Mientras tanto, los militares acorralados en Alto Ventura fueron agredidos con piedras y palos. Dos de ellos resultaron heridos en la cabeza. Sin embargo, supuestamente los militares evitaron cualquier tipo de confrontación y alcanzaron a huir de San Marcos llevándose con ellos a los detenidos. En el lugar también fueron decomisadas tres armas largas y 100 mil pesos. “Ante la agresión y cumplimiento de la ley nacional sobre uso de la fuerza, el Ejército decidió evitar la confrontación directa”, se explicó en un comunicado.
Una semana antes, el 4 de mayo, ya había ocurrido un incidente similar, cuando efectivos de la Secretaría de Marina (Semar) fueron retenidos y amenazados por policías de la UPOEG en el municipio de Marquelia. El conflicto requirió la presencia del alcalde municipal Lincer Casiano Clemente, quien al final pudo evitar que el choque entre los comunitarios y militares escalara a proporciones mayores.
En un video que circula en las redes se puede apreciar lo que le dijo el comandante de la UPOEG a uno de los elementos de la Semar enfrente del alcalde: “La verdad te pensaba manear (amarrar) y ponerte en el puente carnal, pero por el Presidente Municipal, que es nuestro amigo y de nuestra banda, vamos a dejar esto así”.
Según las primeras versiones de los hechos, la disputa inició aproximadamente a las 16:00 horas porque los elementos de la Semar habrían reprendido a un oficial joven de la UPOEG por llevar indumentaria con insignias de las fuerzas armadas. Sin embargo, supuestamente los grupos comunitarios tomaron estas acciones como una ofensa y habrían amedrentado a los efectivos de la Semar.
Reportes de inteligencia han señalado a la UPOEG como brazo armado de Los Rusos, una célula delictiva encabezada por Orlando Rodríguez Soriano, alias El Ruso, jefe de plaza en Acapulco bajo las órdenes de José Gil Caro Quintero, alias el Pelo Chino, sobrino de Rafael Caro Quintero, el narcotraficante mexicano por el que la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus silgas en ingles) ofrece mayor recompensa a cambio de información que lleve a su captura.
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