
En la Ciudad de México existen todo tipo de recintos para los aficionados de diferentes actividades. Y para los cinéfilos, por supuesto no falta. Se trata de la Cineteca Nacional, el máximo recinto dedicado a la preservación y difusión del cine. Es un punto de encuentro con la cinematografía nacional y de diversas latitudes, ubicado en el sur de la capital.
Su actual diseño modernista ya es una imagen que forma parte de la configuración de la capital del país, y con ello, sus 10 salas, jardines, su pantalla al aire libre, su acervo fílmico y su Centro de investigación. De igual manera, sus cafeterías, restaurantes, y tiendas, constituyen la esencia de la actual Cineteca Nacional, pero como muchos saben, este no es su diseño original, pues a lo largo de sus 48 años de existencia, si se cuenta desde la inauguración de su primer sede, el 17 de enero de 1974, ha cambiado de lugar y de estructura arquitectónica en algunas ocasiones.
Justamente un día como hoy, 24 de marzo, pero del año de 1982, o sea, hace ya 40 años, ocurrió una tragedia en el recinto que albergaba algunas de las películas más importantes del país. Ese día, ocurrió un gran incendio que consumió a la Cineteca Nacional de México, cuando las instalaciones se encontraban en Calzada de Tlalpan y Río Churubusco.
En ese entonces, el complejo contaba con tres salas, la más grande era la sala Fernando de Fuentes, y tenía una capacidad para 590 espectadores. Ésta tenía una área de bóvedas, para la preservación de los filmes y todos los archivos que eran parte del acervo.

En esa primera sede, nacieron sus famosos ciclos de exhibición: la Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional y el Foro Internacional de la Cineteca, que hasta la fecha continúan llevándose a cabo. Pero también existía el proyecto Cine Móvil, que consistía en vehículos adaptados con proyectores y sonido con los que proyectaban películas en comunidades fuera de la Ciudad de México, en espacios al aire libre.
El trágico y fatídico incendio de 1982 destruyó las salas y desapareció parte del acervo. Lo que se sabe es que ese día se proyectaba la película La tierra de la gran promesa, y que pasadas las 18:00, comenzaron las llamas en el lugar.
Se documentó en algunos diarios que iniciaron estallidos alrededor de las 18:50 horas en las bodegas ubicadas en el lado sur del edificio de la cineteca, y de inmediato, se inició el desalojo del público que se encontraba en las salas Fernando de Fuentes y Salón Rojo.
Los reportes en medios impresos de la época, señalaban que las causas aparentes del siniestro fue un corto circuito en los laboratorios de revelado, donde se almacenaban varios productos químicos, entre ellos, el nitrato de plata, que es utilizado en la elaboración de películas, y que es altamente explosivo, el cual habría provocado las explosiones en cadena.

Se sabe que la magnitud de los estruendos llegaban a más de 5 kilómetros a la redonda, y que comercios, inmuebles particulares, y la casa-cuna del DIF, que en ese momento se encontraba sobre Calzada de Tlalpan, sufrieron daños en su estructura.
El tránsito quedó paralizado en varias vialidades cercanas, como las calzadas de Tlalpan y Río Churubusco, e inclusive, el Sistema de Transporte Colectivo Metro suspendió el servicio en la línea 2 por más de tres horas.
Fueron más de 300 bomberos pertenecientes a las subestaciones Tlalpan, Saavedra, Tacubaya, Tacuba y de la Central de Bomberos, los que trabajaron para controlar el incendio. Al lugar también llegaron más de 20 ambulancias de la Cruz Roja, 15 del ERUM, 12 del ISSSTE y 15 del IMSS. Éstas trasladaron a los heridos a diferentes hospitales, como el Xoco, Rubén Leñero, Balbuena y 20 de noviembre. Además, hubo una fuerte presencia policial.
Tras casi 16 horas de labores, los bomberos controlaron el incendio. El saldo fue de 5 muerto, 3 desaparecido y al menos 50 lesionados, entre ellos, 5 niños. Hubo pánico entre las personas que se encontraban en el lugar y entre habitantes de las colonias vecinas. Hasta la fecha se desconoce el número exacto de decesos y los daños reales al acervo de la Cineteca Nacional.

El edificio prácticamente se consumió por completo, y se estima que se perdieran más de 6 mil 506 películas; 2 mil 300 guiones; 9 mil libros; así como negativos de películas de Juan Orolo y Manuel Álvarez Bravo; el archivo fílmico de la presidencia de Plutarco Elías Calles, e incluso, dibujos originales del muralista mexicano Diego Rivera.
Fue hasta dos años después, el 27 de enero de 1984, que la Cineteca volvió a abrir sus puertas en una nueva sede, en la colonia Xoco, en el centro de la que fuera la Plaza de los Compositores, que ya contaba con cuatro salas de cine. Los trabajos fueron resultado de un esfuerzo gubernamental y social, agrupado en el Patronato Pro-reconstrucción y Recuperación del recinto.
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