
Cuando una colega que admiro me invitó a escribir sobre José José, el “Príncipe de la canción”, pasaron por mi mente un sin número de cosas para abordar; la disyuntiva fue: lo abordo desde el lado periodístico que me tocó vivir cuando ejercí la profesión o bien desde la lupa que debe tener el publicista para que sus artistas siempre salgan bien librados. Creo que en esta ocasión haré una combinación de lo que significa ser estratega de comunicación y haber estado observando la dinámica de una figura tan representativa desde mi lupa periodística.
En mis épocas reporteriles fueron más de cinco ocasiones en las que me tocó entrevistarlo y platicar con Pepe Pepe, como solía decirle al tocayo. Tres ocasiones en Monterrey, una más en Acapulco y otras más en la Ciudad de México y una última en conferencia de prensa. El común denominador de esas entrevistas era: un ser lleno de luz, amable como pocos en la industria de la música, sin embargo, lamentablemente su conversación se perdía y divagaba en actitudes y respuestas difusas a causa del alcohol. Me tocó ayudarlo a completar frases que se le olvidaban; para mí sorpresa y a mí corta edad nunca me tocó verlo sobrio. Al terminar cada charla con quien fuera el mejor cantautor que ha mi juicio ha dado México; siempre me surgía la misma pregunta: ¿Cómo puede un hombre controlar tantos excesos de pies a cabeza? Y lo señaló de esa forma por su toque tan elegante para responder, por su talento nato para componer y expresar sus emociones, aunque para desgracia de quienes lo conocíamos desde el backstage el enemigo anónimo del alcohol siempre estuvo presente.
Su publicista, gente de su compañía de discos se disculpaba en la mayoría de las ocasiones ante algunos casos de impuntualidad, sin embargo, su sola presencia hacía que los periodistas y reporteros olvidáramos cualquier incidente gracias a su carisma.
¿Tendríamos nosotros por qué juzgar a alguien con una vida llena de problemas reales? No creo que nos deba causar sorpresa si tuvo problemas maritales, broncas para superar el alcoholismo o incluso situaciones lamentables con sus hijos. A estas alturas del partido y al ser tan incierto la realidad de dónde se encuentra; ¿no sería mejor dejar a un lado el morbo y quedarnos con el legado musical que el señorón nos dejó? Yo lo conocí cuando tenía 19 años y desde ese momento me quedó claro que no sería mi ejemplo a seguir. Que hasta el día que me muera mejor lo recordaría por sus composiciones e interpretaciones.
Ahora que estoy de este lado entiendo muchas cosas. Me toca en innumerables ocasiones crear estrategias mediáticas para justificar ciertas acciones de los talentos que manejo ,y esa es mi chamba del día a día. Quienes me conocen saben que me manejo con transparencia y aplaudo mucho más que la celebridad sea valorada y reconocida por el don que le dieron o desarrolló durante el transcurso que le tocó vivir.
Así que pese a lo que cualquiera pueda creer pido un aplauso para el señor José José que supo manejar su propia felicidad y hacernos felices a todos con tantos excesos: musicales, sentimentales y de buenos momentos.
La vida se trata de disfrutarla y de respetarla.
*Manager y estratega de comunicación de talentos
Lo aquí publicado es responsabilidad del autor y no representa la postura editorial de este medio
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