Kingo Nonaka peleó en la Revolución Mexicana al lado de Francisco I Madero y de Pancho Villa (Foto: Wikipedia)
Kingo Nonaka peleó en la Revolución Mexicana al lado de Francisco I Madero y de Pancho Villa (Foto: Wikipedia)

Kingo Nonaka tenía en su natal Japón una vida en la que se dedicaba al campo y a bucear en su tiempo libre, pero al cumplir 16 años las cosas dieron un giro completamente distinto de lo que tenía planeado. Ese cambio lo llevaría a un destino que no estaba previsto en sus proyectos.

Nacido en Fukuoka, el 2 de diciembre de 1889, llegó a México en 1906 junto con su hermano mayor y su tío. Habían huido de su pueblo natal para perseguir el sueño americano. Llegaron a México vía Centroamérica y en un alto en el camino empezaron a trabajar en una plantación de café en el estado de Chiapas, una vez que recuperaron fuerzas y se hicieron de un poco de dinero, decidieron continuar su camino hacia la frontera siguiendo las vías del tren.

Así, llegaron a Ciudad Juárez, Chihuahua, en los límites entre ambos países, como era menor de edad, una mujer llamada Bibiana Cardón le dio refugio, educación y un nuevo nombre: José Genaro, que obtuvo después que ella lo adoptara, gracias a lo cual se convirtió legalmente en mexicano.

Como hijo de Bibiana y gracias a su familia, estudió enfermería y posteriormente ingresó en un hospital de Juárez. A Kingo le esperaba otra sorpresa cuando en marzo de 1911, en plena Revolución Mexicana, tomó unas vacaciones en la ciudad de Casas Grandes, también en Chihuahua.

Cerca de ahí, Franciso I. Madero, uno de los líderes revolucionarios, que meses después se convertiría en presidente, tenía planeado un ataque en contra de un coronel llamado Agustín Valdés, pero como fue repelido, Madero resultó herido y gracias a la buena reputación que Nonaka tenía en el servicio médico, fue llamado para atenderlo.

A partir de entonces se convirtió en enfermero de los grupos maderistas y en el "Samurai de la Revolución Mexicana", apodo que recibió por su origen nipón y por haberse convertido en un guerrero.

Madero fue el primer acercamiento de Nonaka con la Revolución (Foto: Wikipedia)
Madero fue el primer acercamiento de Nonaka con la Revolución (Foto: Wikipedia)

En 1913 surgió un movimiento contrarrevolucionario, encabezado por Félix Díaz, Bernardo Reyes y Victoriano Huerta dio un golpe de Estado. El levantamiento militar, conocido como Decena Trágica, terminó, el 22 de febrero con el asesinato de Madero, su hermano Gustavo y el vicepresidente José María Pino Suárez, lo que nuevamente cambiaría el rumbo que había tomado la vida de Nonaka.

Después del asesinato de Madero se unió a la División del Norte del general Francisco Villa, con quien compartió una serie de anécdotas que después serían recopiladas por su hijo, Genaro, en el libro "Kingo Nonaka, Andanzas Revolucionarias".

Genaro Nonaka narra en el libro que su padre participó en al menos 14 operaciones de combate durante la Revolución, entre las más importantes las batallas de Chihuahua, Ojinaga, San Pedro de las Colonias, Paredón, Torreón y Zacatecas, entre 1913 y 1914, ya que en 2015, con el grado capitán revolucionario, dejó el batallón villista para regresar a Chihuahua a trabajar en el Hospital Civil de Ciudad Juárez, donde conocería a una enfermera llamada Petra García Ortega, quien se convirtió en su esposa y madre de sus cinco hijos.

Junto a “Pancho” Villa tomó parte en importantes batallas entre 1913 y 1914 (Foto: archivo)
Junto a “Pancho” Villa tomó parte en importantes batallas entre 1913 y 1914 (Foto: archivo)

Cuatro años más tarde renunció al hospital y posteriormente se trasladó al estado de Baja California, también en la frontera con EEUU, ahí vivió en Mexicali y Ensenada, para finalmente echar raíces en Tijuana donde desarrolló su afición por la fotografía, gracias a la cual la ciudad tiene un registro de imágenes desde la década de los 20 hasta los años cuarenta.

Ante el envío de elementos mexicanos a la Segunda Guerra Mundial, en 1942, todas las personas de origen japoneses que vivían en Tijuana fueron trasladadas a Ciudad de México por órdenes del entonces presidente, Lázaro Cárdenas del Río.

Aprovechó su estancia en la capital para convertirse en uno de los fundadores del Instituto Nacional de Cardiología.

En septiembre de 1967, le fue otorgado una medalla al mérito por su servicio por el Secretario de Defensa Marcelino García Barragán. Murió el 8 de octubre de 1977 a los 87 años de edad y aunque nunca regresó a Tijuana, dejó una herencia que consiste en más de 300 fotografías que donó al Archivo Histórico y la Sociedad de Historia de la ciudad.