
Los pastizales naturales ofrecen resistencia climática, de acuerdo con un amplio estudio dirigido por la Universidad Estatal de Michigan, institución líder en investigaciones medioambientales.
A través del análisis de casi 40 años de datos recopilados en Estados Unidos, la investigación concluye que son las características y la diversidad de los pastos silvestres —no la tecnología— las que brindan la capacidad de resistir sequías o inundaciones y favorecer su recuperación.
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La importancia de los pastos naturales radica en el papel de su biodiversidad como mecanismo ecológico de defensa frente a eventos como la sequía o lluvias intensas, ya que la variedad de especies y sus diferentes funciones dentro del ecosistema incrementan la estabilidad, aceleran la recuperación tras eventos extremos y disminuyen la vulnerabilidad de campos agrícolas y ganaderos.
Impacto de los eventos extremos en los pastizales y la agricultura

El equipo de la Universidad Estatal de Michigan recopiló datos entre 1980 y 2022 en tres grandes pastizales de Minnesota, Michigan y Kansas. Los investigadores identificaron que los episodios extremos son cada vez más frecuentes y afectan seriamente la producción agrícola.
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Por ejemplo, la sequía de 1988 fue la más intensa desde el Dust Bowl, con precipitaciones en mínimos históricos y una caída en los rendimientos de maíz, soja y trigo de entre 25 % y 50 %. En 2012, una nueva ola de calor y escasez de lluvias secó los cultivos y forzó la venta de ganado. 2019 fue el año más húmedo registrado en la región, con lluvias e inundaciones que dificultaron la siembra y las cosechas.
A lo largo de casi cuatro décadas, los científicos detectaron 28 episodios de sequías o lluvias intensas que, por su magnitud, serían esperables solo una vez cada diez años. Las cifras destacadas por la Universidad Estatal de Michigan reflejan la vulnerabilidad del sector agrícola frente a la variabilidad climática.
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Cómo la biodiversidad de los pastos naturales brinda resistencia climática

La biodiversidad surge como un factor decisivo para la resiliencia, aunque su papel varía según el tipo de evento extremo. Joshua Ajowele, codirector del estudio, sostuvo: “Es dependiente del contexto”.
En los años secos, los pastizales con un mayor número de especies y una presencia equitativa entre ellas mantuvieron mejor la producción vegetal y se recuperaron más rápido. El estudio demuestra que no basta con la cantidad, sino que la distribución uniforme de las especies sirve de protección frente a la sequía.
Durante los años de lluvias excesivas, la protección provino de las especies dominantes. Aquellos pastizales donde unas pocas especies principales predominaban resistieron mejor las inundaciones y mantuvieron su estabilidad. Ashley Darst, codirectora de la investigación, puntualizó: “Hay que mirar más allá de la riqueza de especies”.
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Esta flexibilidad evidencia que los pastizales despliegan distintas estrategias biológicas frente tanto a la sequía como al exceso de agua. “Otros componentes de estas comunidades podrían ser importantes para determinar cómo responden al clima extremo”, agregó Ajowele.
Riesgos de la pérdida de biodiversidad para la resiliencia climática

La conexión entre biodiversidad y resistencia climática actúa en ambas direcciones, según la Universidad Estatal de Michigan. Cuando los pastizales pierden biodiversidad, se debilitan y son más susceptibles a nuevos daños.
Además, la intensificación de sequías e inundaciones reduce la capacidad de recuperación de los ecosistemas y, simultáneamente, disminuye la biodiversidad. “Hay una especie de efecto de retroalimentación”, expresó Darst. Esto sucede porque la pérdida de especies limita la recuperación tras eventos extremos, lo que a su vez facilita una mayor pérdida de biodiversidad en el futuro.
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Los pastizales afrontan amenazas adicionales. La contaminación por nutrientes —producto de la actividad agrícola y el desarrollo humano— limita la biodiversidad y dificulta la recuperación ante el cambio climático. “Estos factores en combinación tendrían un efecto aún más perjudicial”, concluyó Ajowele para la Universidad Estatal de Michigan.
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