
Las intensas lluvias, nevadas generalizadas y ráfagas de viento han alterado la vida cotidiana en amplias zonas de España y Portugal en los últimos días. Comunidades como Galicia, Castilla y León, Extremadura, Andalucía, Aragón, Madrid y el norte de Portugal enfrentan restricciones de circulación, cortes de caminos y evacuaciones, mientras las autoridades mantienen activados los máximos niveles de alerta ante el riesgo de desbordamientos e inundaciones. La persistencia del temporal mantiene bajo vigilancia a municipios de distintas regiones, con acumulados de agua y nieve que superan los registros habituales de esta época.
En el marco de este panorama, los meteorólogos han mencionado el llamado efecto Fujiwhara, un fenómeno poco habitual que se produce cuando dos temporales se acercan lo suficiente para influirse. Esto intensificó el temporal en España y otros países de Europa occidental.
Según medios españoles, la interacción entre las borrascas Joseph y Chandra ha provocado lluvias continuas, nevadas inusuales y un aumento del riesgo de inundaciones en la Península Ibérica y sus alrededores.

Este fenómeno se manifiesta cuando dos tormentas se encuentran a menos de 1.450 kilómetros y empiezan a girar en torno a un centro común. En consecuencia, se ralentiza su movimiento y pueden quedar casi estacionarias.
Según dijo la meteoróloga Mar Gómez a medios de prensa de España, “cuando ocurre este efecto, las borrascas tienden a avanzar más despacio o a quedarse casi estacionarias, reforzando sus frentes de lluvia y alimentándose continuamente de aire húmedo, sobre todo del Atlántico”. Este comportamiento impide que los sistemas sigan su trayectoria natural hacia el este, estableciendo un bloqueo atmosférico que prolonga el mal tiempo.
Durante los últimos días, el efecto Fujiwhara se ha evidenciado especialmente por la interacción entre Joseph y Chandra. Joseph, denominada así por el Instituto Portugués del Mar y la Atmósfera (IPMA), impactó desde el 25 de enero y activó avisos rojos en la costa occidental y en las Azores. Luego, el servicio meteorológico británico nombró Chandra, ante previsiones de lluvias y viento intensos con avisos de nivel naranja.

Esta interacción ha fijado el sistema de bajas presiones sobre la Península Ibérica, dificultando su progresión y prolongando la duración e intensidad de las precipitaciones. Posteriormente, surgió la depresión Kristin, en un contexto de corriente en chorro muy activa, lo que elevó la inestabilidad, aunque no está ligada directamente al fenómeno Fujiwhara.
En España, las zonas más afectadas incluyen Galicia, el noroeste, el norte de Extremadura, el entorno del Sistema Central y el oeste de Castilla y León. En estas regiones se han registrado grandes acumulados de agua, crecidas fluviales y riesgo de desbordamiento, como en el Guadalquivir en Andalucía.
Durante la noche del martes al miércoles, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantuvo avisos rojos en la costa occidental, así como avisos naranjas por viento, lluvias y oleaje en comunidades como Andalucía, Castilla-La Mancha, Baleares, Cataluña, Castilla y León, Madrid, Murcia, la Comunitat Valenciana y Ceuta.
Las alertas por nieve se extendieron a Aragón, Navarra, La Rioja y la Comunidad de Madrid, entre otras. Los pronósticos advertían por posibles nevadas intensas y vientos que podrían superar los 90 km/h en áreas de montaña y costa, lo que genera condiciones de circulación peligrosas y obliga a restringir el tránsito de camiones pesados en el norte.

Impacto en Portugal y otros países europeos
En Portugal, la Autoridad Nacional de Emergencia y Protección Civil (ANEPC) activó el nivel 4 de preparación especial, que es el máximo alerta, en el norte y la costa atlántica, informaron las agencias EFE y DW. El presidente del organismo, José Manuel Moura, señaló que se trata de “un fenómeno complejo y con un potencial elevado de afectar la seguridad de las personas y bienes”. El funcionario destacó al viento como el principal riesgo, con ráfagas que podrían alcanzar los 140 km/h en la costa norte del cabo Mondego y los 120 km/h en zonas elevadas.
El efecto de este patrón meteorológico se ha percibido también más allá de la Península. En Francia, según DW, la borrasca Ingrid provocó lluvias intensas, vientos de hasta 144 km/h en Bretaña, cancelaciones de vuelos en Brest y alerta naranja por crecidas en la cuenca del Odet, con olas próximas a 14 metros en la costa noroeste. Otras regiones, como los Alpes, permanecieron bajo aviso por hielo y nieve. En la República Checa, condiciones extremas de hielo y lluvia helada causaron más de 80 accidentes en un solo día, especialmente en el este del país, y afectaron el transporte público en Brno. En estas zonas de Europa, si bien se vieron afectadas por temporales, no estuvieron bajo el llamado efecto Fujiwhara como fue el caso de la Península Ibérica.
Qué es el río atmosférico

Un aspecto determinante de la intensidad de este episodio es la existencia de un río atmosférico que opera como una autopista de humedad y permite que grandes cantidades de vapor de agua lleguen desde el Atlántico tropical a Europa.
La meteoróloga Mar Gómez apuntó que “un río atmosférico es una franja relativamente estrecha, pero extremadamente intensa, de aire cargado de vapor de agua”. Cuando interactúa con las tormentas, refuerza sus frentes y potencia las lluvias, aumentando tanto los acumulados como la duración del episodio.
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