
El atolón Bikar y el islote Jemo, en las remotas Islas Marshall, han sido durante siglos refugios naturales prácticamente intactos, conocidos por sus playas de arena blanca y arrecifes de aguas turquesa. Sin embargo, durante décadas, su ecosistema fue devastado por la presencia invasiva de ratas, traídas accidentalmente por barcos. Recientemente, un ambicioso proyecto permitió que ambas islas recuperaran gran parte de su biodiversidad.
Un paraíso asediado por ratas invasoras
Las ratas han provocado graves daños en estas islas deshabitadas del Pacífico Norte. Al alimentarse de vegetación nativa, huevos y crías de cangrejo y tortuga, acabaron con especies emblemáticas como la tortuga verde, en peligro de extinción, y dizmaron las colonias de aves marinas. “Corrían por todas partes. Si caminabas de noche con una linterna, era casi aterrador: el suelo del bosque se movía con ratas”, relató Paul Jacques, director de proyectos de Island Conservation, en declaraciones a CNN.
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Jemo, en particular, perdió el esplendor que le había dado el sobrenombre de “Los Pájaros”, como lo describieron los primeros exploradores españoles: “Cuando fuimos el año pasado, no había muchas [aves]”, puntualizó Jacques.
La operación de erradicación: alta tecnología y coordinación internacional
En julio de 2024, la organización Island Conservation, junto con la Autoridad de Recursos Marinos y el Ministerio de Recursos Naturales y Comercio de las Islas Marshall, inició una campaña de erradicación con métodos innovadores. Mediante drones, se distribuyeron 25 kilogramos de cebo por hectárea en franjas regulares para garantizar la cobertura total. El cebo, específico para ratas, tenía bajo impacto para el resto de la fauna local. Jacques explicó: “El objetivo era que cada roedor consumiera al menos una bolita”.
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Durante el verano siguiente, el equipo volvió a las islas para evaluar el progreso de la intervención. “En una hora en Jemo y Bikar, estaba seguro de que había funcionado”, afirmó Jacques tras comprobar la ausencia total de ratas con trampas, cámaras y equipos de detección térmica.

Un regreso asombroso de la vida silvestre
Tras la eliminación de las ratas, las islas presenciaron un extraordinario renacer de vida silvestre. “Las aves marinas han regresado con fuerza”, celebró Jacques. Aparecieron numerosas especies antes ausentes: charranes fuliginosos, charranes blancos, piqueros, patas rojas y, por primera vez registrada en Bikar, una pardela navideña. También reaparecieron gecos y cangrejos terrestres.
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Un signo evidente del éxito fue la aparición de miles de plántulas de Pisonia grandis, árbol nativo clave para el equilibrio ecológico de las islas. “Volver a la isla y ver inmediatamente una alfombra de plantones fue una clara señal de que algo radical había cambiado aquí”, explicó Jacques.
Restauración ecosistémica y proyección a futuro
El renacer ecológico no solo devuelve el equilibrio natural, sino también beneficios concretos a las comunidades cercanas. Los islotes recuperan su papel como zonas de pesca y recolección para los habitantes de Likiep, a 40 kilómetros de Jemo. “Esperamos con ilusión la recuperación de estas colonias y la restauración de los procesos naturales vitales que conectan las profundidades oceánicas, la tierra y el arrecife”, declaró Byrelson Jacklick, coordinador del Ministerio de Recursos Naturales y Comercio de las Islas Marshall, en un comunicado oficial.
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El desafío principal ahora es mantener estas islas libres de ratas. Su aislamiento y la concienciación sobre bioseguridad son aliados fundamentales. Jacques sostuvo: “Actualmente, Bikar solo recibe visitas científicas que cumplen estrictos protocolos. Con la participación de la comunidad, confiamos en que se mantenga así”.

El caso de Bikar y Jemo sienta precedentes para nuevas restauraciones en otras islas de la región, como Bokak, donde ya se consideran proyectos similares. Según la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), el 90% de las extinciones insulares se debe a especies invasoras, aunque programas como este logran un 88% de éxito y proporcionan beneficios acumulativos y duraderos.
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“Si le das 10 años, si le das 30 años, el cambio es acumulativo. Las poblaciones aumentan, reaparecen animales que creías extintos localmente porque su número era tan bajo que no eran detectables”, reflexionó Jacques. Ver el renacimiento de estos paraísos naturales es, sin dudas, un logro inspirador no solo para las Islas Marshall, sino para los esfuerzos de conservación en todo el planeta.
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