
El futuro de los recursos hídricos enfrenta riesgos crecientes en Brasil debido al avance del cambio climático y la presión sobre fuentes subterráneas de agua. El país, que alberga una de las principales reservas de agua dulce del mundo, ve amenazada la capacidad de sus acuíferos para mantenerse como fuente crítica frente a sequías más intensas y prolongadas.
En este marco de urgencia, un nuevo estudio realizado por equipos de la Universidad de São Paulo (IGc-USP) y el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) aporta evidencia concreta sobre el deterioro proyectado para estos sistemas subterráneos. Publicado en la revista Environmental Monitoring and Assessment, el trabajo analiza las tendencias del clima en Brasil para las próximas décadas y evalúa las capacidades de recarga de los reservorios ante distintos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero y temperaturas.
Este contexto científico y ambiental cobra aún mayor relevancia ante la realización de la COP30, la próxima Conferencia de las Partes de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Belém, en el norte de Brasil, desde el 10 hasta el 21 de noviembre. En este encuentro, representantes internacionales negociarán políticas para reducir los efectos del calentamiento global y abordar la conservación de ecosistemas y el acceso al agua.
¿Cuál será el impacto del cambio climático sobre los acuíferos?
La investigación cuantifica cómo el cambio climático podría alterar profundamente la disponibilidad hidrogeológica de Brasil en las próximas décadas. El país aloja uno de los mayores sistemas de acuíferos del planeta, del cual dependen más de 112 millones de personas. De acuerdo con el artículo, los modelos climáticos empleados proyectan un aumento progresivo de la temperatura media anual, que oscilaría entre 1,02 °C y 3,66 °C para final de siglo, según el escenario de emisiones evaluado.

Estos incrementos se agravan con un patrón de lluvias más irregular y una mayor concentración de precipitaciones en cortos periodos, fenómeno que fomenta escurrimientos superficiales y disminuye la infiltración en el subsuelo.
“Encontramos la posibilidad de una disminución drástica de la recarga de los acuíferos en el país, especialmente en las regiones sureste y sur, que se volverán más secas según prácticamente todos los modelos climáticos analizados”, sostuvo Ricardo Hirata, autor del análisis. Espacios como el Sistema Acuífero Bauru-Caiuá están entre los más afectados, con una disminución estimada en el recambio subterráneo de hasta 27,94%, mientras que otras reservas fundamentales, como Bambuí Cárstico, Furnas, Serra Geral, Guaraní, y Parecis, también sufrirán pérdidas notables de volumen.
El estudio también advierte que en ciertas zonas la recarga anual podría reducirse hasta en 666 milímetros, dato que pone en jaque la seguridad hídrica futura de grandes sectores poblados y agrícolas. Incluso en regiones donde el total anual de lluvias se sostiene, la alteración en su distribución limita la penetración del agua en el suelo, un proceso que, según Hirata, puede tomar “dos o tres meses en recorrer de 10 a 15 metros a través del suelo y alcanzar el nivel freático”, entendido como la superficie subterránea donde el suelo pasa de estar seco a saturado de agua, lo que marca el inicio de las reservas aprovechables por pozos y manantiales.

El grupo de expertos desarrolló un modelo de balance hídrico apoyado en sistemas de información geográfica y proyecciones climáticas corregidas provenientes del Coupled Model Intercomparison Project Phase 6 (CMIP6). Este marco científico permite simular escenarios futuros bajo diferentes trayectorias de emisiones de gases de efecto invernadero: uno moderado (SSP245) y otro pesimista (SSP585).
Las simulaciones calcularon mes a mes las variaciones en temperaturas, precipitaciones, escurrimientos y flujos de recarga subterránea. Para esto, compararon tres periodos proyectados: 2025–2050, 2050–2075 y 2075–2100. Los modelos muestran que la disponibilidad de agua superficial tenderá a decaer en el norte, oeste y sudeste hasta 261 milímetros por año, y simultáneamente crecerá la demanda sobre los recursos subterráneos.
A pesar de la importancia estratégica de estos sistemas, el abordaje del agua subterránea todavía ocupa un lugar marginal en las políticas públicas brasileñas. “Las aguas subterráneas siguen siendo ignoradas en el debate sobre el cambio climático. Cuando hablamos de clima, hablamos de ríos, vegetación y agricultura. Pero los acuíferos no están en la agenda”, afirmó Hirata.
El marco de datos, que utiliza los registros históricos entre 1980 y 2013 como línea de base, hace posible identificar no solo el comportamiento promedio, sino las fluctuaciones que definirán la disponibilidad futura de agua.
Soluciones propuestas frente al descenso de las reservas subterráneas

El declive previsto para los acuíferos brasileños implica riesgos concretos de escasez de agua para comunidades enteras y actividades productivas. Según el documento, más de la mitad de los municipios del país depende de aguas subterráneas, con cerca de tres millones de pozos tubulares y dos millones de pozos excavados, donde se extraen entre 550 y 600 metros cúbicos por segundo. Casi el 90% del volumen abastece a sectores privados como agricultura e industria.
Frente a este panorama, el estudio recomienda la recarga gestionada de acuíferos (MAR) como estrategia esencial. Esta técnica facilita la infiltración dirigida de agua de lluvia o efluentes tratados hacia el subsuelo al utilizar desde lagunas de infiltración hasta inyecciones directas, de forma similar a lo que ya sucede en ciudades como Madrid. “Es posible captar agua de lluvia o incluso aguas residuales tratadas y canalizarlas hacia sistemas de infiltración planificados. El suelo actúa como un superreactor biogeoquímico, capaz de purificar el agua a medida que llega al acuífero”, explicó Hirata.
En entornos urbanos como São Paulo, parte de la recarga ocurre involuntariamente por fugas en las redes de agua y alcantarillado, proceso confirmado por estudios isotópicos que atribuyen un 50% de la recarga en el área central a estas pérdidas. De acuerdo con el trabajo, fortalecer políticas de aprovechamiento y protección de los acuíferos resulta urgente cuando los pronósticos de recarga natural muestran una tendencia negativa que podría empeorar si no se realizan intervenciones.
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