
La posibilidad de que los arrecifes de coral sobrevivan a la crisis climática global ha recibido un impulso inesperado gracias a un hallazgo reciente de la Universidad de Tecnología de Sídney.
Investigadores de esta institución han planteado que los llamados supercorales, organismos que prosperan en ambientes extremos, pueden mantener su tolerancia al calor incluso después de ser trasladados a hábitats más estables.
Este avance, publicado en la revista Science Advances, abre una nueva vía para la restauración de arrecifes amenazados por el aumento de la temperatura oceánica.
La situación de los arrecifes de coral es crítica. El cambio climático ha provocado un incremento sostenido de la temperatura de los océanos, lo que ha desencadenado episodios de blanqueamiento masivo cada vez más frecuentes y severos.
Según la NASA, los arrecifes de coral cubren solo el 1% del fondo oceánico, pero se estima que albergan el 25% de toda la vida marina que existe en el océano, lo que les ha valido el concepto de “selva tropical del mar”.

Estos eventos ponen en jaque la supervivencia de ecosistemas que sustentan el 25% de la vida marina y generan miles de millones de dólares en valor económico, según datos del World Economic Forum. La destrucción de los corales no solo amenaza la biodiversidad, sino que también pone en riesgo la pesca, el turismo y la protección costera, pilares fundamentales para millones de personas en todo el mundo.
El equipo liderado por la doctora Christine Roper se centró en los corales que habitan las lagunas de manglares cerca de las Islas Bajas de la Gran Barrera de Coral, cerca de Australia. Según los autores, estos entornos se caracterizan por condiciones extremas: temperaturas variables, bajos niveles de oxígeno y salinidad reducida.
Los investigadores trasplantaron estos corales a un arrecife cercano, a un kilómetro de distancia, y los observaron durante un año. El resultado fue contundente: los corales conservaron su alta tolerancia al calor, incluso en un entorno más estable.
Roper explicó que el análisis de la expresión genética reveló que los corales trasplantados activan mecanismos asociados con la reparación del ADN, el metabolismo y la homeostasis, procesos fundamentales para resistir el estrés térmico.

“Esto sugiere que su resiliencia no es solo ambiental, sino que está profundamente arraigada en su biología”, dijo la Dra. Roper, según la Universidad de Tecnología de Sídney. Y añadió: “Este es un avance significativo”, afirmó. “Hasta ahora, desconocíamos si estas características persistirían fuera de su hábitat natural. Nuestros hallazgos demuestran que sí, lo que abre la puerta al uso de estos corales en iniciativas de restauración”.
El enfoque propuesto recuerda a las prácticas agrícolas en las que se propagan cultivos resistentes a la sequía para mejorar la seguridad alimentaria. De manera análoga, seleccionar y trasplantar corales tolerantes al estrés podría aumentar la resiliencia de arrecifes de alto valor ecológico o económico.
Sin embargo, la estrategia no está exenta de riesgos. La Dra. Roper reconoció que “no decimos que sea la solución milagrosa”. Advirtió: “Es una herramienta más de la caja de herramientas. Cualquier intervención debe evaluarse cuidadosamente mediante un análisis de riesgos y beneficios. Pero no hacer nada ya no es una opción”.
El World Economic Forum ha enfatizado la urgencia de actuar. Los arrecifes de coral, además de su belleza, generan cientos de miles de millones de dólares y son esenciales para la subsistencia de millones de personas. El colapso de estos ecosistemas podría producir un efecto dominó, desde la desaparición de la pesca y la erosión costera hasta la amenaza existencial para naciones insulares de baja altitud.

Las proyecciones indican que los arrecifes podrían colapsar para 2035 si no se implementan soluciones científicas y tecnológicas a gran escala. Restaurar solo el 10% de cada arrecife podría contribuir significativamente a su salud y supervivencia, pero esto requiere una rápida movilización de recursos financieros y logísticos a nivel global.
La Dra. Roper insistió en que “al aprovechar la resiliencia de la naturaleza, es posible ganar tiempo para los arrecifes de coral y las comunidades que dependen de ellos”.
No obstante, recalcó que la restauración basada en supercorales debe ir acompañada de una acción climática decidida. La reducción drástica de las emisiones de carbono se presenta como la única vía para garantizar la supervivencia a largo plazo de estos ecosistemas.
Últimas Noticias
El mar Mediterráneo registró temperaturas más altas que el Caribe: qué consecuencias tiene para el clima
Los valores térmicos al sur de Mallorca quebraron marcas históricas al sobrepasar los 30 grados, una anomalía hídrica que alarga los veranos europeos, acorta el frío invernal y aporta energía a temporales torrenciales difíciles de predecir
Cómo el polvo del Sahara transporta bacterias hasta la Amazonía, según un estudio
Muestras recogidas en una torre científica de Brasil detectaron microorganismos procedentes del norte de África tras episodios de partículas desérticas que cruzaron el Atlántico en unos 10 días

El ave que entierra sus huevos para incubarlos y el riesgo inesperado de los programas para salvarla
Un análisis científico detectó una posible desproporción de machos en ejemplares criados bajo condiciones controladas. Los especialistas investigan si la temperatura influye en la supervivencia de los embrione

Corales costarricenses registran blanqueamiento por las altas temperaturas vinculadas a El Niño
El aumento de la temperatura del agua puede afectar la relación entre los corales y las zooxantelas, algas que les suministran más del 90% de sus nutrientes; si el calor persiste, los organismos pierden coloración y se debilitan.

Por qué Europa mira con atención sus costas y estudia cómo protegerlas
Un informe advierte que la erosión costera puede costar hasta 800.000 millones de euros al año para fin de siglo y pide repensar cómo se planifica ese territorio



