
En el norte de Europa, algunas ciudades consiguieron destacar por encima del resto gracias a su firme compromiso con el desarrollo sostenible.
De acuerdo con el último Índice Global de Sostenibilidad de Destinos (GDSI), cinco urbes escandinavas encabezan la clasificación: Helsinki, Gotemburgo, Copenhague, Bergen y Aarhus.
Este índice, que se basa en 69 criterios que miden el desempeño ambiental, social y económico de los destinos, no evalúa específicamente el turismo, pero sí ofrece una visión amplia del esfuerzo sistémico de estas ciudades por construir entornos urbanos responsables.
El análisis no se limita a la eficiencia energética o el reciclaje, sino que contempla factores como la movilidad urbana, el uso del suelo, las políticas públicas, el acceso equitativo a servicios y el bienestar general de la población.
Estas cinco ciudades no solo cumplen con esos estándares, sino que los superan con políticas públicas consolidadas, infraestructuras adaptadas y una cultura ciudadana profundamente arraigada en el respeto medioambiental.
Helsinki: orden, transporte eficiente y espacios públicos cuidados
Helsinki, capital de Finlandia, encabeza el ranking con un modelo de gestión urbana que prioriza la limpieza, la eficiencia en el transporte y la baja contaminación visual y sonora.
La ciudad mantiene un control estricto sobre los residuos y cuida con meticulosidad su espacio público: se retiran hojas caídas, se recolecta la basura de forma continua y se promueve activamente el uso de la bicicleta.

Además, limita la entrada de cruceros en su puerto, lo que reduce significativamente la huella ambiental asociada al turismo masivo. Las autoridades locales impulsan una red de transporte público robusta y una arquitectura funcional que optimiza el consumo energético.
Gotemburgo: energías renovables y servicios urbanos integrados
En Gotemburgo, Suecia, la sostenibilidad forma parte de la vida diaria. La ciudad funciona en gran medida con energías renovables y cuenta con una red de transporte público eficiente, lo que disminuye la dependencia del automóvil particular.
También destaca una oferta gastronómica centrada en productos locales y de temporada, alineada con principios de sostenibilidad. Sus avances en materia ambiental, aunque no resultan siempre evidentes, forman parte integral del funcionamiento urbano y del estilo de vida de sus habitantes.
Gotemburgo fue considerada durante años la ciudad más sostenible de Europa, una reputación sustentada en políticas energéticas, urbanismo inclusivo y servicios de alta calidad con bajo impacto ambiental.
Copenhague: movilidad en bicicleta y reciclaje avanzado
Copenhague, en Dinamarca, destaca por un sistema de reciclaje altamente desarrollado y por su red de carriles bici, que atraviesa la ciudad de forma estratégica.
El uso de bicicletas no es una alternativa, sino una práctica cotidiana respaldada por infraestructura moderna y políticas activas que desalientan el uso de vehículos privados.

El espacio urbano se estructura de manera eficiente, con una clara apuesta por el desplazamiento a pie, en bicicleta y en transporte público, así como por la eficiencia energética. Además, la ciudad promueve una economía prácticamente libre de dinero en efectivo, lo que favorece procesos más ágiles y sostenibles en el comercio y los servicios.
Bergen: transporte eléctrico y gastronomía de proximidad
En el caso de Bergen, Noruega, el compromiso ambiental se refleja en su flota de vehículos eléctricos, que incluye desde automóviles particulares hasta autobuses urbanos.
Noruega lidera a nivel global en la adopción de este tipo de movilidad, y Bergen lo ejemplifica con claridad. El tráfico es prácticamente silencioso, lo que reduce también la contaminación acústica.

A esto se suma una apuesta por ingredientes de proximidad en la gastronomía y una estrategia de sostenibilidad no basada en la promoción, sino en la integración total en la vida cotidiana.
Aarhus: agricultura urbana y objetivos climáticos concretos
Aarhus, también en Dinamarca, aplica un enfoque singular en el que la sostenibilidad se manifiesta en la cultura ciudadana antes que en grandes obras visibles.
La ciudad promueve activamente proyectos de agricultura urbana, una práctica extendida que genera alimentos dentro del tejido urbano y fomenta la autosuficiencia.
Además, esta ciudad danesa trabaja para alcanzar la neutralidad de carbono en 2030, con inversiones en espacios verdes, diseño urbano regenerativo y tecnologías limpias.
La interacción constante entre instituciones públicas, ciudadanía y sector privado favorece la implementación de soluciones sostenibles sin generar fricción ni resistencia social.
Todas estas ciudades no sólo comparten su ubicación geográfica en la región escandinava, sino también una estructura de gobernanza que prioriza el bienestar colectivo, la innovación ambiental y la sostenibilidad a largo plazo.
El GDSI destaca a estas urbes como referentes globales no por sus campañas de marketing, sino por su capacidad de aplicar cambios estructurales que se mantienen en el tiempo.
Últimas Noticias
Alimentar animales silvestres en ciudades podría ser un riesgo para la fauna y la salud pública
Investigadores advierten sobre prácticas habituales en la vida cotidiana que contribuyen al desequilibrio ecológico, transmisión de enfermedades y presencia de especies invasoras en áreas habitadas

El aumento de la temperatura altera el comportamiento de las abejas productoras de miel, según un estudio científico
Investigadores australianos advierten sobre los desafíos que enfrentan distintos polinizadores ante amenazas ambientales simultáneas

Cómo la tecnología y la inteligencia artificial están cambiando el futuro de los viñedos en California
Desde drones hasta supercomputadoras, un experimento en Sonoma revela el impacto de la conectividad y los datos en la producción de vino y en la formación de los agricultores del mañana

En qué lugar de la Argentina hay humedales que retienen microplásticos y cuidan el ecosistema
Científicas del Conicet y universidades públicas analizaron muestras de sedimentos y midieron la presencia de partículas plásticas. Por qué el descubrimiento puede motivar a estudiar más especies vegetales en ambientes contaminados en América Latina

La vida social de delfines y ballenas influye en la propagación de enfermedades, según un estudio científico
Detectar animales con múltiples conexiones puede fortalecer la prevención y mejorar las acciones para reducir el impacto de brotes en el océano
