
Para la ciudad de Buenos Aires, gran parte de la provincia de Buenos, el sur de Entre Ríos, y de Santa Fe, y el este y el sur de Córdoba y el oeste de La Pampa, rige un alerta naranja del Servicio Meteorológico Nacional de la Argentina por las tormentas fuertes con lluvias intensas y ráfagas.
El fenómeno de tormentas tiene su explicación científica.
En diálogo con Infobae, la investigadora Marisol Osman, del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera, que depende de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, explicó: “Las tormentas fuertes son producidas cuando hay un ambiente con aire cálido y húmedo, que es el combustible para que se generen las nubes. Además, se necesitan componentes dinámicos que hacen que ese aire húmedo suba en la atmósfera”.
Con respecto a las últimas dos semanas, en la región del AMBA y en el Centro del país, hubo un ambiente cálido y húmedo, que parecía como un “caldo”, comparó la doctora Osman. El aire venía de la región tropical de Sudamérica.
“En algún momento, la atmósfera se deshace de ese ambiente, y produce tormentas muy fuertes. Ahora está pasando también un aire de frente frío, que ayudará a que ese caldo de aire caliente se vaya mañana jueves, en base al pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional”, afirmó.
Hay que considerar también que, como consecuencia del cambio climático inducido por actividades humanas, puede haber más frecuencia de lluvias fuertes e intensas. Aunque esa asociación deberá ser más estudiada para determinar si las tormentas de esta semana pueden ser atribuidas al cambio climático, comentó.
Qué pasa con el fenómeno de El Niño
Otro factor que se suma es el fenómeno de El Niño. Se trata de un fenómeno natural que consiste en el aumento de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial. Tiene una gran influencia en las condiciones climáticas de diversas partes del mundo, y puede -indirectamente- afectar la salud humana.
Durante los años anteriores, hubo pocas lluvias fuertes en la región. En cambio, desde el año pasado, se está desarrollando el fenómeno de El Niño, que puede aumentar la probabilidad de que ocurran tormentas severas en el AMBA y región Centro de Argentina.
El fenómeno de El Niño se había empezado a desarrollar desde junio del año pasado, y produjo problemas meteorológicos en diferentes partes del mundo. La Organización Meteorológica Mundial (OMM), informó ahora que hay un 60% de probabilidades de que El Niño persista hasta el mes de mayo y un 80% de probabilidades de que se den condiciones neutras (ni El Niño ni La Niña) desde abril a junio.

Al tener en cuenta a El Niño y otros fenómenos que pueden impactar, el Servicio Meteorológico Nacional de la Argentina había pronosticado que en marzo, abril y mayo podrían producirse niveles de lluvias normales o superiores a lo normal el norte de la provincia de Buenos Aires, el este de Santa Fe, Chaco y Formosa, y en las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones.
En cuanto a las temperaturas, serán normales o superiores a las normales sobre la región del Norte, norte del Litoral, este de Buenos Aires y oeste de Patagonia.
Qué se puede esperar para el otoño que comienza mañana

Mañana jueves 21 de marzo empieza la estación del otoño en el hemisferio Sur del planeta Tierra. Uno de sus cambios más distintivos es la caída de las hojas de los árboles, que adquieren tonalidades rojizas, amarillentas y anaranjadas antes de desprenderse.
Es un período de transición que marca la preparación para el invierno y ofrece paisajes pintorescos llenos de colores cálidos y nostálgicos. Durante el otoño, el cambio en el clima se debe principalmente a la inclinación del eje de la Tierra respecto al Sol.
En esta estación, el hemisferio Sur experimenta un cambio gradual hacia temperaturas más frías porque la Tierra está inclinada de tal manera que los rayos solares inciden de forma menos directa sobre esa región.
Va disminuyendo la cantidad de luz solar que llega a la superficie de la Tierra y la duración de los días, lo que a su vez lleva a una reducción en la temperatura ambiente.
Además, en muchas áreas, el otoño está asociado con cambios en los patrones de viento y la llegada de más sistemas meteorológicos, como frentes fríos, que contribuyen a la variabilidad del clima durante esta temporada.
En cuanto a cómo impactará en Argentina, según Osman, señaló que se trata de una estación poco predictible. “Suele ser el momento en que hay una transición de los fenómenos que ocurren en el océano Pacífico. Este año podría haber una transición del fenómeno de El Niño a condiciones neutrales o al fenómeno de La Niña, a partir de septiembre”.
Es posible que se produzcan más lluvias durante el otoño. Se está siguiendo con preocupación la probabilidad de que se desarrolle La Niña.
Últimas Noticias
Pollo de montaña: la rana que desconcierta a la ciencia y desafía la extinción en el Caribe
Enfermedades, caza y deforestación han reducido las poblaciones de este anfibio gigante, que hoy depende de zoológicos y científicos para sobrevivir en su hábitat natural

Delfines en la Patagonia: la amenaza natural inesperada detrás de los varamientos masivos
Investigadores argentinos identificaron el factor clave detrás de dos episodios masivos, cambiando el enfoque sobre la conservación marina local

La crisis de incendios en El Salvador alcanzó el 98% de incremento en 2026 respecto al año anterior
Las estadísticas recopiladas por entidades estatales muestran una escalada significativa de episodios de fuego en distintas zonas, atribuyendo tanto a factores naturales como a acciones humanas la magnitud de este fenómeno

Cómo los paneles solares pueden mejorar las cosechas incluso cuando dejan de funcionar
Expertos destacan que los sistemas agrivoltaicos, aunque no generen electricidad, continúan aportando valor al sector rural al mejorar las condiciones ambientales y aumentar la productividad de los alimentos

Cómo la innovación digital puede salvar o agravar el medioambiente
Las nuevas soluciones como la inteligencia artificial y las energías renovables mejoran la eficiencia y reducen emisiones, pero implican retos por el alto consumo de energía y recursos en los centros de datos y procesos de manufactura


