
Décadas de deforestación, minería y contaminación industrial impactaron negativamente en los recursos del planeta y el resultado implica que hasta un 40% de la superficie terrestre está degradada o en proceso de desertificación, advirtió un informe de las Naciones Unidas (ONU, por sus siglas en inglés) .
Si la tendencia continúa, se degradarán otros 16 millones de kilómetros cuadrados adicionales para 2050, una superficie equivalente al tamaño de América del Sur, alertó la Convención de las Naciones Unidas para Combatir la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés) en un reciente documento sobre la perspectiva global de la tierra.
Frente a este escenario, los expertos destacaron algunos ejemplos positivos de restauración de la tierra, entre ellos, la protección y reconstrucción del ecosistema de los Esteros del Iberá, en Argentina.
El mundo exige más alimentos para alimentar a una población en crecimiento, mientras que los esfuerzos para combatir el cambio climático implican conservar la diversidad de los bosques y promover fuentes de energía renovables y no contaminantes, como paneles solares y parques eólicos. “Estas son demandas contrapuestas”, señaló Barron Orr, científico jefe de la UNCCD. “No queda mucha tierra para trabajar”.
Mal uso de los recursos de la Tierra

Los seres humanos se han apropiado de más del 70% de la superficie terrestre libre de hielo de la Tierra en su búsqueda de alimentos y recursos naturales, incluidos desde la arena hasta los combustibles fósiles. Tal extracción salvaje de recursos contaminó las aguas, los suelos erosionados, las laderas de las montañas desestabilizadas y los rendimientos de los cultivos disminuidos.
“La degradación de la tierra significa muerte. Este informe es una llamada de atención. No podemos dar por sentadas las tierras fértiles”, remarcó Ibrahim Thiaw, secretario ejecutivo de la UNCCD.
“El sector privado, responsable de la mayor parte de la producción de alimentos, debería reducir el uso de agroquímicos e invertir más en impulsar la naturaleza. Dichos proyectos podrían incluir restaurar la salud del suelo, proteger la vida silvestre y mejorar la disponibilidad de agua mediante el almacenamiento de agua de lluvia o el uso de riego por goteo”, destacó Thiaw entre los puntos destacados del documento.
La segunda edición del informe Global Land Outlook fue difundido en la previa de la 15va. conferencia de la UNCCD, que se llevará a cabo desde el 9 de mayo en Abiyán (Costa de Marfil). El documento advirtió que la utilización errónea de los recursos naturales del planeta y, como consecuencia, la degradación de la tierra, está poniendo en riesgo la biodiversidad, la salud humana y la economía de empresas e industrias.

Aproximadamente la mitad de la economía mundial, o unos 44 billones de dólares al año, depende del cultivo de la tierra o la extracción de recursos. Los países se han comprometido a restaurar 10 millones de kilómetros cuadrados para 2030, o aproximadamente el tamaño de China, pero no logran movilizar los 1,6 billones de dólares que se necesitan para la tarea, estimó el informe de los expertos.
“Redirigir los 700 mil millones de dólares otorgados en subsidios anuales a la agricultura y los combustibles fósiles en todo el mundo para restaurar la tierra podría ayudar”, describió el documento.
<b>Argentina: el buen ejemplo de los Esteros del Iberá</b>

Según el documento, “algunos países han logrado hacer progresos. Argentina está reconstruyendo sus humedales del Iberá. Brasil, México y Estados Unidos están trabajando para ayudar a las comunidades a hacer frente a la sequía. Irak, China y Kuwait están haciendo frente a las tormentas de polvo”.
“Los Esteros del Iberá comprenden la mayor superficie de un ecosistema de agua dulce en América del Sur y son el foco de un ambicioso esfuerzo de reconstrucción en una superficie de 7.000 kilómetros cuadrados del noreste argentino, en la provincia de Corrientes. El programa de reintroducción del jaguar iniciado en 2015 dio sus primeros frutos en 2018 cuando nacieron dos nuevos cachorros de jaguar salvaje en el recién formado Parque Nacional de los Esteros del Iberá, el primero en décadas”, destacó el documento de la ONU.
Los expertos también destacaron la reintroducción del guacamayo rojo y verde que comenzó en 2015 con solo 15 aves y que “para 2020 ya había criado con éxito pollitos salvajes por primera vez vez en 150 años. Anteriormente extinto en todo Argentina, el regreso de esta carismática especie – un importante dispersor de semillas para muchas plantas especie – es una marca más del programa éxito, y se basa en el éxito similar de otros especies icónicas, como el oso hormiguero gigante”, resaltó el informe.
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