Una mujer deja una ofrenda flora en el monumento a los muertos en el bombardeo de Dresde (REUTERS/Matthias Rietschel)
Una mujer deja una ofrenda flora en el monumento a los muertos en el bombardeo de Dresde (REUTERS/Matthias Rietschel)

Alemania conmemora este jueves el 75º aniversario del bombardeo aliado de la ciudad de Dresde durante la Segunda Guerra Mundial, en un clima tenso marcado por los intentos de la extrema derecha de utilizar políticamente el evento aumentando el número de víctimas.

El presidente de la República, Frank-Walter Steinmeier, debe participar en particular al final de la tarde en una cadena humana en memoria de las 25.000 víctimas, en su mayoría civiles que perecieron bajo las bombas de la Real Fuerza Aérea del Reino Unido y de la Fuerzas Aérea de Estados Unidos entre el 13 y el 15 de febrero de 1945.

La ciudad, conocida como la “Florencia del Elba” por su riqueza arquitectónica, fue prácticamente arrasada en un controversial ataque al que muchos consideran incluso un crimen de guerra por estar apuntado específicamente contra la población, mientras que otros defienden la elección de Dresde como objetivo estratégico durante la guerra.

Así, este aniversario también ha dado cada año la oportunidad para que los neonazis y los simpatizantes de la ultraderecha desfilen en una “marcha fúnebre”, cultivando así el mito de una “ciudad mártir”, injustamente sacrificada por los Aliados, olvidando que fue la Alemania nazi la que comenzó la Segunda Guerra Mundial y redujo a cenizas parte de Europa.

El testimonio de Nora Lang, de 88 años, sobreviviente del bombardeo de Dresde (Reuters)


También fueron los nazis los primeros en realizar bombardeos aéreos contra poblaciones civiles, en Guernica, Rotterdam y Londres, por citar sólo tres ejemplos tempranos.

El desfile de la ultraderecha y las contra-manifestaciones organizadas para la ocasión se llevarán a cabo el sábado, con un importante despliegue policial planeado para la ocasión.

Una controversia que lleva décadas

El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) tendrá un puesto de información en el plaza central. El partido se ha fortalecido en la región oriental del país y suele obtener excelentes resultados en las elecciones en Sajonia, al punto de que ha tomado a Dresde y a Leipzig como sus bastiones.

El objetivo del AfD es exigir un homenaje “digno para las víctimas identificadas y no identificadas” de estos bombardeos.

La ciudad fue prácticamente arrasada por el bombardeo angloestadounidense en el que murieron 25.000 personas
La ciudad fue prácticamente arrasada por el bombardeo angloestadounidense en el que murieron 25.000 personas

En Dresde, el AfD asegura que se subestima en gran medida el número de 25.000 víctimas de bombardeo, la cifra más precisa con la que se cuenta y que ha sido calculada por historiadores de renombre a pedido del municipio de la ciudad. El reporte fue publicado en 2010, después de seis años de investigación.

Para el copresidente del partido, Tino Chrupalla, citado por la agencia AFP, la cifra es “alrededor de 100.000 víctimas”, citando una vieja aproximación realizada poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial y que hoy se considera obsoleta. De hecho el número de víctimas de estos bombardeos ha sido objeto de controversia durante décadas.

En declaraciones al semanario Der Spiegel, Chrupalla dijo que confía en las historias de su abuela, su padre “y otros testigos” que le hablaron sobre “las montañas de cadáveres” que cubrían las calles de la ciudad en febrero. 1945.

Chrupalla también pidió la construcción de un monumento en la ciudad. “Recordar a las víctimas requiere un lugar especial para recordar”, dijo.

Una vista de Dresden hoy, con la iglesia Frauenkirche (REUTERS/Matthias Rietschel)
Una vista de Dresden hoy, con la iglesia Frauenkirche (REUTERS/Matthias Rietschel)

La vieja cifra de 100.000 víctimas tenía una enorme carga simbólica, ya que era superior a los muertos de Hiroshima (70.000) y Nagasaki (40.000) por los bombardeos atómicos de Estados Unidos, e incluso superior a los muertos en los bombardeos convencionales de Tokio (90.000) y Hamburgo (40.000), estas dos últimas ciudades reducidas casi a escombros.

Por décadas la destrucción de Dresde fue considerada entonces la hecatombe de civiles más grande de la historia y la destrucción sin sentido de una ciudad sin valor militar, en el medio de una campaña de bombardeo estratégico diseñada por el Reino Unido para quebrar el espíritu de los alemanes. Durante la Guerra Fría fue utilizada, de esta manera, por movimientos neonazis para impulsar una relativización de los crímenes de guerra realizados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial e incluso el Holocausto

“El mito de la ‘ciudad inocente’ se perpetúa”, apuntó el diario local Sächsische Zeitung, que acusa a la extrema derecha de usar este aniversario “para minimizar los crímenes de guerra alemanes”.

Este aniversario promete ser aún más tenso ya que AfD quiere aprovechar su reciente “golpe político” en la pequeña región vecina de Thuringia, donde se impuso el candidato del pequeño partido liberal FDP, Thomas Kemmerich, con el apoyo de los demócratas cristianos de Angela Merkel y también el de los ultraderechistas.

Una conferencia del partido de ultraderecha AfD, de creciente apoyo y cuya ala más radical desafía la cultura alemana del arrepentimiento por los crímenes del nazismo (REUTERS/Fabian Bimmer)
Una conferencia del partido de ultraderecha AfD, de creciente apoyo y cuya ala más radical desafía la cultura alemana del arrepentimiento por los crímenes del nazismo (REUTERS/Fabian Bimmer)

Fue de esta manera la primera vez desde el fin de la guerra en la que la ultraderecha accedía a una alianza de gobierno regional. Pero el terremoto político tuvo efectos contundentes: Kemmerich renunció un día después y las líder de la CDU y sucesora de Merkel, Annegret Kramp-Karrenbauer, hizo lo mismo, criticando la voluntad de miembros de su partido de cooperar con AfD.

Así, las consecuencias de este vuelco político se sentirán por mucho tiempo, en particular porque fue causado por el ala más radical de AfD, que desafía la cultura del arrepentimiento alemán por crímenes nazis.

“El renaciente nacionalismo y el populismo de derecha ponen en peligro cada vez más la cultura del arrepentimiento democrático”, advirtió el alcalde de Dresde, Dirk Hilbert.

Historia y arte de la destrucción

Pero más allá de las controversias y los usos políticos, la destrucción de Dresde y la muerte de 25.000 personas en apenas dos días en los que la ciudad se convirtió en un infierno continúan siendo un potente alegato sobre la guerra y la tecnología al servicio de la destrucción.

La novela
La novela "Matadero cinco", de Kurt Vonnegut, una de las obras más famosas en torno al bombardeo de Dresden

Entre el 13 y el 15 de febrero de 1945, a dos meses del fin de la Segunda Guerra Mundial, un millar de bombarderos británicos y estadounidenses lanzaron 4.000 toneladas de artefactos explosivos e incendiarios sobre Dresde.

La a veces llamada “Florencia del Elba” por su inmenso valor arquitectónico y sus colecciones de arte, antes de ser destruida sin una clara razón, generó luego de la tragedia una serie de manifestaciones artísticas que la mantuvieron viva.

En 1960 el músico soviético Dmitri Shostakovich compuso su cuarteto de cuerdas N°8 durante una visita a la ciudad, que en ese entonces estaba siendo reconstruida dentro de las fronteras de la Alemania comunista. Se lo dedicó “a las víctimas del fascismo”.

Nueve años después el escritor estadounidense Kurt Vonnegut Jr., quien estuvo en Dresde como prisionero de guerra y sobrevivió al ataque, publicó la inmensamente influyente novela Slaughterhouse Five (Matadero cinco), mezcla de ciencia ficción con autobiografía que volvió a poner al bombardeo en la agenda global.

Dresde también es parte del disco The Final Cut, de los míticos Pink Floyd, y aparece en la canción The Tailgunner, de la banda de rock pesado inglesa Iron Maiden, por citar sólo dos referencias en la cultura popular.

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