Convoy militar chino en Shenzhen
Convoy militar chino en Shenzhen

Estados Unidos se dijo el miércoles "profundamente preocupado" por el despliegue de fuerzas "paramilitares" chinas en la frontera con Hong Kong e instó a Beijing a honrar la autonomía de esa ciudad del sur de China, mientras continuaban las protestas en favor de la democracia.

"Estados Unidos está profundamente preocupado por los informes del movimiento paramilitar chino a lo largo de la frontera con Hong Kong", dijo un portavoz del Departamento de Estado en un comunicado.

El martes se conocieron imágenes de cientos de vehículos militares apostados en un estadio en Shenzhen, a menos de 30 kilómetros de la ex colonia británica, mientras las autoridades chinas elevan su retórica contra los manifestantes, a los que acusó de terrorismo.

Esta imagen por satélite tomada el lunes 12 de agosto de 2019 proporcionada por Satellite image ©2019 Maxar Technologies parece mostrar vehículos de las fuerzas de seguridad en el Centro Deportivo Shenzen Bay en la ciudad sureña de Shenzhen, en la frontera con Hong Kong (AP)
Esta imagen por satélite tomada el lunes 12 de agosto de 2019 proporcionada por Satellite image ©2019 Maxar Technologies parece mostrar vehículos de las fuerzas de seguridad en el Centro Deportivo Shenzen Bay en la ciudad sureña de Shenzhen, en la frontera con Hong Kong (AP)

Al respecto, Donald Trump dijo en Twitter tener reportes de la inteligencia estadounidense de que China estaba "moviendo tropas a la frontera con Hong Kong". Y declaró: "Espero que se resuelva pacíficamente. Espero que nadie salga lastimado. Espero que nadie sea asesinado".

El pronunciamiento del Departamento de Estado tuvo también un claro mensaje hacia Xi Jinping. "Estados Unidos insta firmemente a Beijing a cumplir con sus compromisos en la Declaración Conjunta sino-británica para permitir que Hong Kong ejerza un alto grado de autonomía", añadió el Departamento de Estado.

El vocero consideró que las protestas reflejan las "grandes y legítimas preocupaciones" de los ciudadanos por la pérdida de autonomía, sellada por un acuerdo entre el Reino Unido y China en 1997. "Condenamos la violencia y urgimos a las partes a contenerse, pero manteneos nuestro apoyo a la libertad de expresión y reunión", añadió.

Además, rechazó enfáticamente las acusaciones del Gobierno de Xi Jinping, que sostiene que las protestas están siendo promovidas desde Occidente.

La Casa Blanca y el gigante asiático, las dos principales potencias mundiales, están también enfrentados en otros frentes, como el conflicto comercial que tiene en vilo a los mercados, así como diversas tensiones geopolíticas.

(Con información de AFP)

MÁS SOBRE ESTE TEMA: