"Jane Roe" no existe, y nunca existió. La versión femenina de "John Doe", sin embargo, pasó a la historia después de que Norma L. McCorvey utilizara ese nombre ficticio en su demanda contra el fiscal de Texas, Henry Wade, en una disputa legal sobre el aborto que llegó en 1973 a la Corte Suprema de EEUU. Y ganara.

El fallo conocido como "Roe vs Wade", dictaminó que la mujer, amparada en el derecho a la privacidad —bajo la 'cláusula del debido proceso' de la Décimocuarta Enmienda— podía elegir si continuaba o no con el embarazo hasta el momento en que fuera posible que el feto sobreviva fuera del útero, lo que se cree que sucede hasta las veinticuatro semanas a partir del último ciclo menstrual de la mujer. Más del 90 por ciento de los abortos se llevan a cabo mucho antes, en el primer trimestre.

Sobre sus casi 50 años de historia, sus vaivenes, y los peligros que atraviesa esta práctica en la actualidad es que las directoras Ricki Stern y Anni Sundberg filmaron el documental del 2018 "Reversing Roe" (Caso Roe: el aborto en los EEUU, en español) que se encuentra disponible en Netflix desde el 13 de septiembre pasado.

Además de las imágenes de archivo, la película muestra un recorrido de medio siglo sobre cómo el asunto del aborto ha ido mutando desde un tema casi estricto de salud hacia uno de política partidaria.

En 1967, como gobernador de California, Ronald Reagan firmó un proyecto de ley que permitía el aborto en determinadas circunstancias, y fue la Corte con cuatro jueces nombrados por el presidente republicano Robert Nixon la que terminó legalizando definitivamente la práctica. George H.W. Bush aparece en un video de 1980 oponiéndose a una enmienda constitucional que prohíba el aborto, mientras que hay también imágenes televisivas recogidas por las directoras que muestran al actual mandatario estadounidense, Donald Trump, en el que se pronuncia a favor del "derecho a decidir".

"El aborto no era un tema partidista en ese momento (…) era un problema médico. Era un problema social", explica en el documental la periodista especializada en la Corte Suprema para el New York Times y ganadora del Pulitzer, Linda Greenhouse. 

Con todo, el liberalismo que caracterizó en otro momento a los republicanos parece haber sido dejado de lado en pos de la llamada "defensa de la vida", hasta convertir al aborto en un verdadero parteaguas entre los dos principales partidos políticos de los Estados Unidos. 

Aunque no hay dudas de que la película fue concebida desde una posición pro-aborto, lo cierto es que durante sus cien minutos de duración, los testimonios consultados abarcan también a activistas y religiosos que han peleado contra la normativa y por el cierre de clínicas donde se llevan adelante interrupciones de embarazo. 

Es el caso de Troy Newman, de 'Operación rescate', quien muestra con orgullo lo que él llama su "pared de trofeos" con fotografías de las clínicas que han logrado cerrar. O de Tony Perkins, de 'Family Research Council', quien afirma que fueron las palabras de Trump en el tercer debate presidencial -en las que el candidato hizo una afirmación rápidamente desacreditada sobre que la ley actual de aborto permitía a los médicos "arrancar al bebé del útero en el noveno mes"- las que le aseguraron el voto de los evangélicos de cara a la elección en la que fue finalmente electo presidente.

El documental también entrevista a la médica Colleen McNicholas, obstetra y ginecóloga de St. Louis, que viaja a distintas ciudades a realizar la práctica (uno de sus destinos es una clínica de Wichita, Kansas, donde George Tiller, un reconocido médico abortista, fue asesinado en el 2009 aparentemente por este motivo). Y a los abogados Sarah Weddington, de Roe v. Wade, que representaba a Jane Roe, y Kathryn Kolbert, que desafió los obstáculos del aborto en Planned Parenthood vs Casey en 1992. Ambas se ocupan de exponer la historia de los problemas legales en torno a la normativa.

El derecho al aborto, en peligro

Actualmente, pese a que continúa siendo legal, el acceso al aborto se ha ido limitando en EEUU hasta hacerlo muy dificultoso al menos en los siete estados en los que existe apenas una clínica a la que las mujeres pueden recurrir si necesitan interrumpir su embarazo.

Más aún con el anuncio del retiro de la Corte Suprema del juez Anthony M. Kennedy  -considerado durante mucho tiempo como un voto decisivo sobre el tema-, con lo que las especulaciones sobre la posible revocación del caso Roe vs Wade han ido en aumento. 

Los avances en materia científica han conseguido que el índice de abortos en el país haya disminuido a la mitad desde la década de los ochenta. Un informe con datos de 2014 elaborado por el Guttmacher Institute y citado en un artículo del New york Times, descubrió que aunque el índice nacional de abortos en Estados Unidos alcanzó su nivel más bajo desde Roe vs Wade, el índice aumentó ligeramente en seis estados, cinco de los cuales introdujeron normas restrictivas para su acceso. 

Otro informe, elaborado por el comité de las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, afirmó que tres cuartos de mujeres que se practican abortos son pobres o de bajos recursos, y el 61 por ciento son de raza negra. Serán ellas las principales afectadas en caso de que se revoque el fallo de 1973.

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