El exterior de la “casa del horror”, en Cleveland, donde Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesus fueron secuestradas, torturadas y violadas durante más de una década (Getty)
El exterior de la “casa del horror”, en Cleveland, donde Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesus fueron secuestradas, torturadas y violadas durante más de una década (Getty)

Fue conocida como la "casa del horror" de Cleveland. Allí, tres mujeres fueron mantenidas bajo cautiverio, secuestradas, durante más de una década. Padecieron los más terribles momentos que un ser humano pueda soportar. Escaparon. Y sobrevivieron.

Michelle Knight, de 36 años, debió cambiar todo en su vida. Lo primero, su nombre: ahora es Lily Rose, está casada y logró formar una familia. Contrajo matrimonio con Miguel en 2015, dos años después de que fuera rescatada de su captor, Ariel Castro.

En 2002, Knight fue la primera de las tres mujeres secuestradas por Castro. Tanto a ella como a Amanda Berry y Gina DeJesus las mantuvo encadenadas durante once interminables años en una cámara especialmente diseñada para torturarlas. La pesadilla duró hasta 2013, cuando lograron escapar.

Michelle Knight estuvo secuestrada durante once años por Ariel Castro en una vivienda de Cleveland, conocida luego como la “Casa de los Horrores” (Reuters)
Michelle Knight estuvo secuestrada durante once años por Ariel Castro en una vivienda de Cleveland, conocida luego como la “Casa de los Horrores” (Reuters)

"Eres una persona sin significado", repetía Castro a Knight continuamente antes de que sus otras dos "compañeras" de habitación llegaran, dos años después. El captor la torturaba psíquicamente a cada momento, según detalló la víctima en su libro Finding Me, escrito en 2014 y convertido de inmediato en best seller.

Castro raptó a Knight el 22 de agosto de 2002, cuando la mujer iba en busca de su hijo Joey, de dos años. Se detuvo para consultar una dirección en un local comercial cuando el hombre hizo su aparición y se ofreció a llevarla. Lo conocía: era el padre de uno de sus amigos.

Ariel Castro, el secuestrador de Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesus, fue sentenciado a prisión perpetua. Se suicidó en su celda un mes después de ser condenado (AP)
Ariel Castro, el secuestrador de Michelle Knight, Amanda Berry y Gina DeJesus, fue sentenciado a prisión perpetua. Se suicidó en su celda un mes después de ser condenado (AP)

La mujer aceptó, pero Castro -conductor de un autobús escolar- le dijo que antes debía pasar unos momentos por su casa. Al llegar le dijo si quería ver al cachorro que tenía para que le diera a su hijo como regalo. "Entramos en un dormitorio y él dijo: 'Los cachorros están debajo del tocador'. Miré hacia adónde él estaba indicando y súbitamente ¡cerró la puerta! Se transformó. Me empujó contra el suelo. Cerré mis ojos y traté de prepararme para lo que vendría", contó Knight a la revista People en mayo de 2014.

La golpeó, la humilló, la ató con cables y la encerró. Dos días después, comenzaron las violaciones. Primero en su habitación, pero luego la condujo hasta el sótano: "Lo que ocurrió durante las siguientes tres horas es todavía duro de recordar. Él no sólo me violó de la misma forma que lo hizo arriba. Asesinó mi corazón". Lo que no sabía Michelle es que el infierno duraría once años.

Las cadenas con que Ariel Castro mantenía prisioneras a sus víctimas en la “Casa de los Horrores” en Cleveland, Ohio
Las cadenas con que Ariel Castro mantenía prisioneras a sus víctimas en la “Casa de los Horrores” en Cleveland, Ohio

En esos años en que estuvo en cautiverio tuvo cinco embarazos. Castro la torturaba dejándola sin comida y golpeándola hasta que los abortaba. En abril de 2003, llegó su primera compañera de celda: Amanda Berry. Tenía  16 años. Un año después, Gina DeJesus, con apenas 14.

Los años pasaban. Cuando Berry quedó embarazada, Castro le permitió tener a su bebé. Jocelyn nació y pasó sus primeros seis años de vida en cautiverio, junto con las otras tres mujeres. También decidió que era tiempo de liberarlas de sus cadenas. Comenzó a ser más "flexible" en cuanto a la seguridad. Incluso les permitía ir a la cocina y al living room para ver televisión.

"Cuanto más llorábamos y le mostrábamos nuestro dolor y tristeza, era como si eso le diera más energía, así que tuvimos que aprender a no llorar, no mostrarle dolor, no mostrarle rabia", contó Berry hace unos años a la BBC.

Un día, el 6 de mayo de 2013, Castro se descuidó. Cerró la infausta puerta verde que las separaba del mundo, pero dejó un hueco demasiado grande. Berry tomó coraje, subió las escaleras y comenzó a gritar y a rogar por socorro. "Intenté abrir la puerta, esa puerta verde, y estaba el candado pero había un hueco justo por el que me cabía el brazo y empecé a agitarlo como loca gritando: '¡Que alguien me ayude por favor!'", recordó. Un vecino escuchó el alerta y llamó de inmediato al 911.

Aterradas, las tres mujeres no hacían otra cosa que observar la puerta del sótano y los escalones. A los pocos minutos, vieron unas botas negras que colocaban despacio un pie tras otro. Pronto Knight distinguió el uniforme. Era un policía que había respondido al pedido de ayuda. "No creerás esto. Somos libres. Nos vamos a casa", le dijo a DeJesus.

Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight, al momento de sus secuestros y en la actualidad (Belle News)
Amanda Berry, Gina DeJesus y Michelle Knight, al momento de sus secuestros y en la actualidad (Belle News)

Castro fue sentenciado a prisión perpetua luego de que se le comprobaran 997 cargos en su contra, incluido secuestro, violación y asesinato por terminar con el embarazo de otra persona. Un mes después de la sentencia, se suicidó en su celda.

En los próximos días, Knight hará una nueva aparición en público. Será en un programa ya grabado de Dr. Phil, uno de los más populares de los Estados Unidos. Allí dijo, según los adelantos que se conocieron en las últimas horas: "Es tan bueno verlo. Tengo grandes noticias para usted. Estoy casada", dijo Michelle, sonriendo de felicidad. Esa felicidad que le robaron durante once años, en los que su pequeño hijo debió ser adoptado por una familia y cuya vida también fue robada.

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