Rivelino, a 50 años del título de Brasil en el Mundial del 70: “Fue la mejor selección de todos los tiempos, sólo se acercó el Barcelona de Guardiola”

En México, el equipo dirigido por Roberto Zagallo y compuesto por un combinado de jugadores ofensivos, dio espectáculo y ganó todos los partidos hasta la consagración. En diálogo con Infobae, el ex fantasista obsequió intimidades de aquella gesta: el nivel de Pelé y el particular consejo que supo darle a Messi

La mítica selección, bajo la lupa de rivelino (Action Images / Sporting Pictures)
La mítica selección, bajo la lupa de rivelino (Action Images / Sporting Pictures)

A los 74 años (nació el 1 de enero de 1946), Roberto Rivelino, uno de los mejores jugadores de la historia moderna del fútbol brasileño entre el Corinthians y el Fluminense, recuerda uno de los momentos más felices de su carrera: cuando fue campeón mundial en México 1970, hace cincuenta años. Con tres Mundiales jugados, ya era una estrella desde muy joven, cuando aún jugaba en la categoría “Aspirantes” (la Reserva argentina) y el estadio Pacaembú de San Pablo se llenaba para ir a ver su zurda mágica, cuando tenía como compañero a su hermano Abilio (mediapunta) y al extremo derecho Sergio Echigo, un japonés criado en Brasil, de quien aprendió y popularizó la “gambeta elástica”, más conocida en la Argentina como “cola de caballo”, después usada por Romario, Ronaldo Nazario, Ronaldinho o Neymar. “Una vez me lo encontré a Lionel Messi y le dije ‘vos tenés que hacer la gambeta elástica porque sos un crack”, comenta, divertido.

-Pasaron cincuenta años de aquel título mundial que le dio al fútbol brasileño en México el tricampeonato y la posibilidad de quedarse definitivamente con la Copa Jules Rimet. ¿Qué es lo primero que le viene a la cabeza de ese tiempo?

- Me siento honrado, feliz y agradecido a Dios por haber integrado ese equipo de jugadores maravillosos, con generosidad, habilidad y talento natural. Creo que pude integrar la mejor selección de todos los tiempos y por suerte, creo que así quedará porque no hubo nada igual.

- Ese equipo tuvo todo: brillantez y eficacia. Ganaron no sólo todos los partidos del Mundial sino también todos los de la clasificación sudamericana (ante Paraguay, Colombia y Venezuela como local y visitante), consiguiendo el ciclo perfecto. ¿Cuál fue el secreto?

- No hay secretos. Creo que antes hubo dos brillantes selecciones brasileñas, las que ganaron los mundiales de 1958 en Suecia y de 1962 en Chile. Eran jugadores maravillosos también. Es poco común tener de cinco a siete cracks que coincidan en un equipo y sumado a eso, un entrenador inteligentísimo como Mario Lobo Zagallo, que le agregó cuestiones tácticas a lo que individualmente ya tenía, que era muy rico. Estamos hablando de un esquema en el que casi nadie marcaba en el medio, porque Clodoaldo tenía gran técnica y aseguraba la salida con pases perfectos, y algunos colaboraban bajando un poco como Gerson o Pelé, pero el ataque era demoledor y hasta se sumaba Carlos Alberto, nuestro capitán, por el lateral derecho. Todos colaborábamos en la elaboración, y varios tratábamos de bajar para ayudar en la marca y presionábamos arriba para recuperar pronto la pelota. Zagallo trabajó mucho todo eso con nosotros. Lo más cercano a esto que vi más tarde fue el Barcelona de Guardiola.

-¿En qué lo ve parecido?

- Lo escuché varias veces a Guardiola decir que le gustaba la manera de jugar que teníamos nosotros, procurar tener la pelota, y hacerla correr, ocupar los espacios, abrir la cancha, y con ejecutantes con buen pie, y buenos delanteros, sin lugar sin ocupar.

-Ese equipo de Brasil no la tuvo fácil desde antes del Mundial porque el entrenador era Joao Saldanha pero tuvo que salir y allí lo reemplazó Zagallo…

-Saldanha era una persona fantástica,pero fue muy criticado por la prensa de Río de Janeiro y especialmente porque se le exigía que convocara a determinados jugadores como Darío, del Atlético Mineiro, y él se negó y ya no lo pudieron sostener, ¡y eso que ganaba los partidos! Pero eso es normal en el fútbol brasileño, donde la misma presión que se hace para que un DT llegue, luego se hace para que salga. Cada vez importa menos el trabajo y más los resultados finales, el resultadismo.

La final del Mundial de 1970: triunfo de Brasil ante Italia

-¿Y no les perjudicó el cambio de Saldanha por Zagallo?

-Verdaderamente no. Zagallo trabajaba en la presión para recuperar la pelota pero después nos daba libertad para la creatividad. Se hizo un gran trabajo táctico y una preparación física importante. Pelé se dio el gusto de hacer todo lo que hizo porque tenía una gran preparación. Gerson bajaba a ayudar pero claro, su visión de juego era espectacular y cuando agarraba la pelota, los pases que metía eran milimétricos. Este equipo sabía jugar con o sin la pelota y hasta Pelé llegaba de atrás, con juego elaborado.

-Zagallo se la jugó colocando en el campo y como titulares a tantos “números diez” juntos. ¿Por qué si tuvo tanto éxito, nadie lo hace?

-Concuerdo con su pregunta y no lo entiendo. El único que lo hizo fue Guardiola en el Barcelona: tocar la pelota, pensar rápido, tener un volante central siempre bien ubicado, como Sergio Busquets, que no es que marque tanto sino que siempre está bien parado y nunca se equivoca en la descarga una vez que recupera la pelota. Hace lo mismo que hacía Clodoaldo. Se trata de un “toque de pelota inteligente”. A mí me gusta ese fútbol. En el Barcelona de Guardiola jugaron juntos varios que pudieron ser “diez” como Xavi, Iniesta o Messi, y ganaron muchas cosas.

-Si Brasil tuvo tanto éxito con las selecciones de los mundiales 1958, 1962 y 1970, ¿por qué no siguió jugando así más adelante?

-La última selección brasileña que hizo ese “jogo bonito” fue la de Telé Santana en España 1982, que lamentablemente no pudo ganar la Copa del Mundo, pero después fue mutando a otro sistema, aunque hubo un momento de grandes cracks como cuando estaban Rivaldo, Ronaldo Nazario, Ronaldinho, o antes Romario, o Roberto Carlos. Pero parece que tuviera prohibido jugar y hoy tenemos equipos demasiado disciplinados tácticamente y perdimos creación de juego. Hay que hacer algo diferente a esto porque vamos camino a un fútbol robotizado, con equipos demasiado tácticos y eso, en el futuro, nos dará muchas dificultades.

-¿A qué cree que se debe este cambio? ¿Tal vez a que los jugadores brasileños se van muy pronto a Europa?

-Puede ser pero creo que también ahora el mejor fútbol está allá, en Europa, porque a los mejores jugadores de Brasil los vemos por la TV, pero se hace cada vez más hincapié en marcar mucho y cada vez se hace más difícil quebrar esa marcación. Infelizmente, el fútbol sudamericano, no sólo el brasileño, se verá cada vez con mayores dificultades si no apuesta por la creatividad y por cambiar esta situación.

-Volviendo al Mundial de 1970, muchos recuerdan a ese equipo y pocos, que el camino al título mundial no fue fácil.

-¡Nada fácil! No conocíamos mucho a los checoslovacos y enseguida perdíamos 1-0 en el debut. Por suerte, me tocó empatar a mí. Con Rumania ganamos 3-2 pero nos descontaron dos veces, e Inglaterra en ese momento era el campeón mundial y no sólo nos tocó en la fase de grupos sino que creo que fue el partido más difícil de todos. Parece mentira, pero pudimos quedar afuera en la primera fase. En ese partido, Gordon Banks hizo, creo, la mejor atajada cuando le sacó aquel cabezazo a Pelé, que encima le picó mal. No lo podíamos creer en la cancha. Porque fue con potencia, de sobrepique, y a su palo derecho. No sé todavía cómo hizo para desviar la pelota. Después nos encontramos con un grandísimo equipo peruano, que tenía jugadores como Cubillas, Chumpitaz, Perico León, Mifflin, y les ganamos 4-2 en un partidazo.

-Ya en semifinales les tocó Uruguay. ¿Cómo pudieron superar el trauma de veinte años antes en el Maracaná?

-Se habló mucho en la previa, pero nosotros no pensábamos en eso. Nos decíamos entre nosotros “¿qué tiene que ver el Maracaná?”. Estábamos convencidos de nuestras propias fuerzas y sabíamos que aquel partido del Mundial de 1950 era irrepetible y lo único que podía revertirlo era ir para atrás en la historia y eso es imposible. Íbamos perdiendo, de hecho, pero lo dimos vuelta para ganar 3-1 y pude marcar el tercer gol. Ellos tenían una gran selección y nos hicieron una gran oposición. Tenían excelentes jugadores.

-Y ya en la final superaron a una muy dura Italia del “Catenaccio” (cerrojo).

-Sí, ese juego fue el que parecía peor para nosotros, pero se definió con amplitud. Ellos eran muy duros en la marca. No gustaban pero eran eficaces. Eliminaron a los alemanes en semifinales en un partido muy cambiante (4-3) y a nosotros nos hacían marcas personales, hombre a hombre. Ellos eran los campeones de Europa, además. Un gran duelo fue el de los laterales (Giacinto) Fachetti y Carlos Alberto, que al final terminó yéndose una vez más al ataque y terminó marcando el gol del 4-1 final. Fue una fiesta fantástica. No pudieron con nuestro fútbol.

Rivelino, en sus grandes épocas
Rivelino, en sus grandes épocas

-¿Cómo fue ver desde adentro de la cancha algunas maravillas de Pelé como aquella jugada que desairó al arquero Ladislao Mazurkiewicz ante Uruguay haciendo correr la pelota por un costado para ir a buscarla por el otro, o aquel remate repentino desde casi la mitad de la cancha ante Rumania que casi termina en gol, o el pase “sin mirar” a Carlos Alberto en el 4-1 ante Italia, u otro “sin mirar” para Jairzinho ante Inglaterra?

-Son cosas que sólo sabe hacer Pelé. Por eso es el “Rey”. A veces estaba algunos minutos sin tocar la pelota, pero todos sabíamos que era capaz de cualquier cosa. Hacía cosas de genio. En aquella jugada ante Mazurkiewicz, no sé cómo vio que (el defensor, Atilio) Ancheta estaba del otro lado y picó y decidió esa genialidad. O ante Rumania, cómo pudo decidiré pegarle desde tan lejos al ver adelantado al arquero, o aquel cabezazo ante Banks contra Inglaterra. Son cosas difíciles de describir. Son segundos, no se puede pensar, y él lo hacía.

-Cuando llegaron a México, ¿pensaron que podían ganar de la manera en que lo terminaron haciendo?

-No, no pensábamos así. Había grandes equipos como Italia, Alemania, Inglaterra, Uruguay, Perú. Fuimos a ver qué pasaba en la primera fase, en los primeros partidos y por eso creo que ganarle en el debut a Checoslovaquia fue muy importante, porque después nos tocaba Inglaterra, que era muy peligrosa. En esa época no había mucha información sobre algunos rivales. No era como ahora, y por eso fue importantísimo ganar en el debut, por la confianza que nos dio ganar allí.

-Usted jugó después dos Mundiales más, en Alemania 1974 y en Argentina 1978 y en los dos, Argentina estuvo en el camino de Brasil.

-Recuerdo que en 1974 jugamos por la segunda ronda y yo marqué el primer gol aunque enseguida nos empató Miguel Brindisi con un tiro libre y luego Jairzinho nos dio el triunfo. En ese Mundial teníamos un equipo ya sin muchos de los grandes cracks de México 1970, pero había muy buenos valores, pero Holanda mereció ser campeón y hubo otros grandes equipos como Alemania y Polonia. En Argentina 1978 me preparé sabiendo que iba a ser mi último Mundial, pero me lesioné contra Suecia al principio y ya me malogré, una pena. Pudimos ganarle a Argentina en Rosario y hubo una gran polémica en el partido que Argentina le ganó 6-0 a Perú. Nos llamaron “campeones morales” pese a quedar terceros. Nos fuimos invictos de ese Mundial.

-¿A qué se dedica Rivelino ahora?

-Vivo bien, tranquilo, soy comentarista de TV (el programa se llama “Cartao Verde” –tarjeta verde-), y tengo una escuelita de fútbol en San Pablo (es uno de los pioneros en el armado de una escuela para niños en Brasil), y vivo entre San Pablo y la playa de Guarujá, y tengo también unos viñedos. Lo paso bien.

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