Por Darío Coronel

El Campeonato Mundial de Rally (WRC por su sigla en inglés) suele entregar imágenes que erizan la piel. Maniobras que son dignas de un cirujano del volante. Es que a diferencia de los pilotos de pista que en un autódromo tienen vías de escapes o contenciones de seguridad, sus pares del rally no tienen margen de error al correr sobre rutas y caminos de ripio. El límite de éstos suele estar contra un árbol, la montaña, un barranco o hasta el mismo público cuando se ubica fuera de las zonas delimitadas.

En el rally, el desconocer hasta dónde se puede llegar lo sufrieron algunas estrellas de pista como el finlandés Kimi Räikkönen, el último campeón con Ferrari en la Fórmula 1 en 2007. "Iceman", actual piloto de Alfa Romeo, corrió en el WRC en 2010 y 2011 y se cansó de pegarse. Lo sabe también el polaco Robert Kubica (volvió en 2019 a la F-1 en Williams), quien también compitió en el certamen ecuménico de la especialidad y en 2013 fue campeón del WRC 2, la segunda división. Sin embargo, en una carrera del torneo italiano a comienzos de 2011, sufrió un duro accidente que casi le cuesta la amputación de su mano derecha y perdió parte de la movilidad en ella. En ese momento Kubica debió dejar la Máxima donde tenía un gran futuro…

El WRC no es para cualquiera. La repentización que tienen sus corredores es única. Combinan la alta velocidad en los caminos más peligrosos, ya sea en tierra, asfalto y la nieve, donde los competidores escandinavos aprenden a correr desde muy chicos. Los finlandeses, suecos y noruegos suelen tener una sensibilidad "quirúrgica" y por eso son los más espectaculares y hacen delirar a la gente.

Tanto la categoría, sus equipos y hasta el público, suelen difundir en sus redes sociales postales increíbles. Infobae repasa algunas de ellas del presente campeonato y de los últimos años. Parece que hubiera efectos especiales en los videos. Pero no es así. Lo distinguido es el nivel conductivo de muchos de los pilotos del WRC que dejan en claro por qué se diferencian del resto de los mortales.

Cuando alguien se pregunta qué motiva a los tuercas a hacer una guardia de horas y hasta de días (como en Córdoba) para ver pasar un auto del Mundial de Rally, acá está la respuesta.

1) Salto del belga Thierry Neuville y con elevación de su Hyundai i20. Fue este fin de semana en Finlandia. IG: WRC / TW: Peep Pahv

2) Salto del francés Sébastien Ogier (Citroën C3). También en Finlandia, esta última fecha. Su cara lo dice todo. IG: WRC.

3) El finlandés Esapekka Lappi (Citroën C3) yendo de costado en Estonia. No fue válido por el campeonato, pero el WRC estuvo presente con sus equipos oficiales para promover una futura fecha en ese país.

4) El norirlandés Kris Meeke (Toyota Yaris), a toda velocidad derrapando sobre la nieve en Suecia. IG: WRC.

5) El estonio Ott Tänak (Toyota Yaris) y el finlandés Teemu Suninen (Ford Fiesta), en el asfalto y golpeando unos reductores de velocidad en Córcega, en Francia. IG: WRC.

6) Otra vez Suninen. En Portugal salta, cae de costado, pero logra enderezar el coche. IG: M-Sport.

7) El finlandés Jari-Matti Latvala (Toyota Yaris) en la Argentina. Cruza el vado a pleno, pero no pierde el control del auto. IG: TGR_WRC

8) Kris Meeke en México, con Citroën, en 2017. Perdió el rumbo y se fue a donde estaban los espectadores. De forma increíble no atropelló a nadie ni golpeó a ningún vehículo estacionado. IG: WRC.

9) Sébastien Ogier, también en México, pero en 2016, en su época con Volkswagen. El actual seis veces campeón mundial esquiva animales sueltos. IG: WRC.

10) El estadounidense Ken Block, en Finlandia, en 2012. Golpea con su Ford Fiesta, queda con dos ruedas en el aire, parece que va a volcar, vuelve a chocar, pero logra seguir en carrera. IG: WRC.