El arquero y la periodista tienen dos hijos
El arquero y la periodista tienen dos hijos

La periodista Sara Carbonero, esposa de Iker Casillas, realizó una emotiva publicación en su cuenta de Instagram que invitó a la reflexión de sus seguidores sobre la importancia de atravesar los momentos duros de la vida para poder disfrutar de los más bellos.

La española comparó las espinas de una flor con su enfermedad, luego del regalo que le hizo Martin, uno de sus hijos: "La rosa no deja de ser bonita por tener espinas, ni las espinas dejan de hacer daño porque tengan rosas.
Siempre hay algo de dolor en lo bello y mucho de belleza en la adversidad".

Además de su enfermedad, la familia tuvo que sobreponerse al infarto que sufrió Casillas durante un entrenamiento con el Porto en mayo de este año. Su problema cardíaco empezó tras los ejercicios de calentamiento y tuvo que ser sometido de urgencia a un cateterismo cardíaco en el Hospital CUF, el mayor hospital privado de la localidad de Oporto.

Ahora, el ex futbolista del Real Madrid se unió al staff directivo del Porto con el objetivo establecer los vínculos entre los jugadores, el entrenador y los directivos del club.

Carbonero estuvo con Casillas en la clínica cuando sufrió un infarto
Carbonero estuvo con Casillas en la clínica cuando sufrió un infarto

La publicación completa de Sara Carbonero:

Este verano está siendo un poco diferente. Las semanas transcurren entre médicos, pruebas, incertidumbres, maletas, mucha improvisación de última hora, ratos de alivio, pero sobre todo están llenas de momentos muy intensos que estoy saboreando como nunca.

De repente las cosas más cotidianas y banales del mundo han dejado de serlo para convertirse en instantes únicos y mágicos, muchos problemas se han ido de golpe. Siento a mi gente más cerca que nunca y me estoy riendo, creo que como jamás antes lo había hecho. Porque la vida es así, un cambio constante, un regalo precioso pero envenenado. Una rosa con espinas, como la que me ha traído esta mañana del parque Martín a la cama.

Cuando le he preguntado si se había hecho daño al cogerla me ha respondido que sí, que de hecho se había pinchado pero que merecía la pena por darme la sorpresa. Luego le hemos quitado las espinas y la hemos metido en un jarrón con agua.

– Ahora te gusta más ? – Le he preguntado
– No mamá, ahora no parece una rosa de verdad

Y tenía toda la razón, porque la rosa no deja de ser bonita por tener espinas, ni las espinas dejan de hacer daño porque tengan rosas.
Siempre hay algo de dolor en lo bello y mucho de belleza en la adversidad.
Y en esas estamos, consiguiendo que los ratos buenos superen con creces los menos buenos. Porque como diría el gran Andrés Montes, la vida puede ser maravillosa.

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