Golazo de Hugo Sánchez en 1988 (Foto: Especial)
Golazo de Hugo Sánchez en 1988 (Foto: Especial)

Dicen que aquella tarde de 1988 la euforia del gol duró más de tres minutos. El Real Madrid enfrentaba al Logroñés ante unos 80.000 espectadores. El partido llevaba 10 minutos y Vazquéz centró un balón al área rival.

Hugo Sánchez no estaba en la posición más adecuada y retrocedió. Lo había practicado una infinidad de veces. El momento había llegado y sus reflejos fueron como los de un gato que obedece a su instinto más primario de supervivencia. Fue la chilena perfecta. Ángulo derecho. Imposible para el arquero. La afición no podía creer lo que acababa de ver.

El árbitro del encuentro se acercó a Sánchez para decirle: "Gracias por dejarme ser testigo del mejor gol de la historia".

Ni siquiera el mismo Hugo se lo podía creer. Aquel público que hace ocho años le gritaba insultos racistas cada vez que tocaba la pelota, ahora lo ovacionaba con furor y la más alocada pasión: "Cuando llegué a España la gente me gritaba indio. Cuando me fui, me gritaban Hugol".

Desde muy temprana edad, Hugo Sánchez demostró su facilidad para el deporte. A los 11 años se incorporó a las fuerzas básicas de los Pumas de la UNAM, en donde fue observado por los directores de la selección juvenil de México. Su primera experiencia con el Tri sería en el mundial amateur sub-20, a la par que estudiaba la carrera de Odontología.

Hugo Sánchez en Pumas (Foto: @Fut_Vintage)
Hugo Sánchez en Pumas (Foto: @Fut_Vintage)

En 1976 se produce su debut en primera división y 5 meses después anotó su primer gol contra el acérrimo rival de los Pumas: el Club América.

Con el equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México fue campeón de liga en las temporadas 1976-77 y 1980-81, subcampeón de la Concacaf en 1981 y campeón de la Copa Interamericana. En 1979 emigró a Estados Unidos para acumular minutos con el San Diego Sockers, de la NASL (la actual MLS).

Su calidad futbolística, aderezada con su peinado tipo afro (muy propio de la época), hizo que los radares europeos pronto se fijaran en él, y en 1981 el Atlético de Madrid le dio su primera oportunidad de cruzar el charco.

El mexicano consiguió el primero de sus cinco “Pichichis” con el Atlético de Madrid (Foto: Especial)
El mexicano consiguió el primero de sus cinco “Pichichis” con el Atlético de Madrid (Foto: Especial)

Sin embargo, al comienzo no fue nada fácil. Lo insultaban y lo humillaban. En esa época un mexicano morenito, bajito y desconocido resaltaba a todas luces. Todo eso sin contar que el fútbol europeo demandaba mucha más exigencia. En algunas entrevistas Sánchez llegó a confesar que para subir su nivel se quedaba tiempo extra después de los entrenamientos. Era en esos momentos cuando ponía en práctica su salto más famoso y acrobático: la Huguiña. La misma que aquella tarde de 1988 lo llevaría hasta el punto más elevado de la gloria futbolística.

En su primera temporada en el fútbol europeo (1981-1982) consiguió 12 goles, pero en la segunda explotó: hizo 22 tantos en menos de 40 partidos. La tercera volvió a sumar un buen número, 19 anotaciones. Pero en su último año en el Vicente Calderón, el mexicano mandó 29 veces el balón a la red, consiguiendo el primero de muchos "Pichichis", o campeonatos de goleo, que acumularía en la Liga española.

Sin embargo, a pesar del gran rendimiento de Sánchez en el club madrileño, su relación con la hinchada se rompió para siempre cuando fichó en 1985 con el Real Madrid, el gran rival de ciudad del Atlético, donde el delantero forjó su leyenda, sumó 4 "Pichichis" más (incluido el récord de 38 goles en una temporada que solamente rompieron Leonel Messi y Cristiano Ronaldo) e incontables títulos, incluidas cinco ligas.

(Foto: Archivo)
(Foto: Archivo)

"Quien tenga ambición en la vida lo entenderá", llegó a decir el mexicano en una de las tantas veces que fue cuestionado sobre las molestias que ocasionó en las gradas del equipo colchonero.

Hoy cumple 61 años, y aunque actualmente se dedica más al análisis deportivo que a las canchas, siempre será recordado por haber sido el primer mexicano que le abrió las puertas, no solo de España, sino del mundo entero, al futbol mexicano.