Cholita-san: la aimara otaku y tiktoker que es una referente del animé en Bolivia

Tras enfermar de covid durante la pandemia, la vida de esta paceña hija de agricultores cambió por completo al descubrir la cultura de animación japonesa. Esta es su hermosa historia

Cholita-san, la aimara boliviana resiliente y fanática del anime
La aimara boliviana Cristina Mamani, mas conocida como Cholita-san, muestra sus artículos en su tienda, el 7 de junio de 2022, en La Paz Bolivia. (EFE/ Martín Alipaz)
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La pandemia de la covid-19 puso a prueba la fortaleza de la aimara boliviana Cristina Mamani y le dejó una lección de resiliencia, además de una gran afición por el animé y el manga que hoy le ayudan a subsistir y, además, le ha merecido el apodo de Cholita-san por parte de otros “otakus” o seguidores de los dibujos y el cine de animación japonés.

Mamani luce orgullosa su vestimenta tradicional de cholita, con blusa, bombín y polleras, aunque a veces sustituye la manta por un kimono corto parecido al de Shinobu, su personaje preferido de la serie Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba.

Tampoco duda en ponerse la típica capa verde de Attack on Titan, o joyas de fantasía con el símbolo de esa popular serie nipona, además de conocer al dedillo los nombres de los personajes de moda en el mundo “otaku”.

“Para mí, el anime ha sido ejemplo, cultura y valor, eso es lo que he aprendido”, contó en una entrevista en la tienda de accesorios que echó a andar hace poco más de un año junto a sus hijos Ronald y Brian.

Nacida en el cantón Quilloma, en la provincia Pacajes de La Paz, la Cholita-san contó que es hija de agricultores, una actividad que no ha olvidado y que suele realizar cuando va de visita a su comunidad, o a Qorpa, la tierra natal de su madre, situada también en el altiplano paceño.

La incansable mujer es “mamá y papá” de sus hijos y ha hecho de todo para sacar adelante a su familia, desde la venta ambulante de comida y refrescos hasta el trabajo del hogar, explicó.

Cholita-san, la aimara boliviana resiliente y fanática del anime
La pandemia de la covid-19 puso a prueba la fortaleza de la aimara boliviana Cristina Mamani y le dejó una lección de resiliencia, además de una gran afición por el anime y el manga que hoy le ayudan a subsistir (EFE/ Martín Alipaz)

Sus dos “tesoros” le abrieron las puertas al mundo de la animación japonesa, pues desde pequeños les gustaba ver series o coleccionar algunos objetos.

Y aunque reconoce que por entonces “no entendía mucho” sobre esa afición, no dudaba en acompañarles a convenciones y eventos de fanáticos del anime.

Mamani recuerda divertida algunas anécdotas, como la vez en que tuvieron que acampar para entrar a un evento y les llovió durante toda la noche. O cuando quiso confiscar a sus hijos sus cartas de Yu-Gi-Oh! porque pensaba “que era algo malo”.

“Pero hoy en día yo veo que todos los personajes son un arte, son un ‘cosplay’ que demuestran de diferente manera un ejemplo, una enseñanza”, sostuvo.

Pandemia y giro

Cholita-san, la aimara boliviana resiliente y fanática del anime
La aimara decidió abrir la tienda Anime Store Bolivia, ante la demanda de sus clientes (EFE/ Martín Alipaz)

La vida de Mamani cambió por completo cuando enfermó de covid-19 y casi todos sus ahorros se fueron en tratamientos para curarse.

“Ya no teníamos nada que comer. Ahí mis dos hijos empezaron a vender canguros (sudaderas) de anime por la desesperación”, confesó.

Los jóvenes apelaron al TikTok para promocionar los productos, pero alguien les reportó y todo su contenido fue eliminado, lo que hizo que Mamani, aún convaleciente, decidiera involucrarse en la iniciativa y también aprender sobre el anime.

Así empezó a protagonizar los videos de TikTok y ante la demanda creciente de sus clientes que preguntaban si tenían algún lugar fijo de venta, decidieron abrir la tienda Anime Store Bolivia.

De esa forma también nació la Cholita-san, bautizada así por sus seguidores y clientes, tal vez extrañados inicialmente “al ver a una mujer de pollera” promoviendo la cultura de la animación japonesa, indicó.

Cholita “otaku”

Cholita-san, la aimara boliviana resiliente y fanática del anime
Su fanatismo le ha llevado a hacerse un traje completo, es decir, una blusa, pollera y kimono corto con los colores que lleva Shinobu, su personaje preferido (EFE/ Martín Alipaz)

La Cholita-san no oculta su afición por el anime y el manga y se declara “orgullosa de poder apoyar” a sus hijos “y seguir adelante juntos en este emprendimiento”.

Mamani defiende las enseñanzas que dejan las historietas japonesas que son, a su juicio, “un ejemplo para todos los jóvenes” y para ella misma.

“Por ejemplo, me identifico con Shinobu, que es del anime Kimetsu no Yaiba, entonces he visto que es una mujer que lucha” por defender a su familia, explicó.

Su fanatismo le ha llevado a hacerse un traje completo, es decir, una blusa, pollera y kimono corto con los colores que lleva Shinobu, vestimenta que lució junto a una katana en la reciente marcha por el “Día del orgullo friki” en La Paz.

Cholita-san, la aimara boliviana resiliente y fanática del anime
La Cholita-san, que también es dirigente en su comunidad, lamenta que algunos no entiendan esta afición o le acusen de querer modificar la vestimenta de las aimaras. (EFE/ Martín Alipaz)

Mamani confesó que participar en esa actividad fue como volver a tener 15 años, pues pudo compartir con otros “otakus” y valoró que estos jóvenes prefieran “dedicarse a la lectura” de mangas o a ver anime “que estar en los bares o con malos amigos”.

La Cholita-san lamenta que algunos no entiendan esta afición, que se burlen de ella o le acusen de querer modificar la vestimenta de las aimaras.

“Quiero aclararles que esto es un cosplay, es un arte, no es que estoy modificando”, sostuvo.

Mamani, que también es dirigente en su comunidad, hace gala de sus conocimientos sobre el anime cuando recibe a sus clientes en la tienda, a quienes incluso hace sugerencias sobre qué llevar.

“A mí me falta aprender mucho, voy a seguir aprendiendo hasta que Dios me dé la vida. Pero en esto solo puedo agradecer a mis dos hijos, a mis dos amores tan grandes que tengo”, concluyó emocionada.

Fuente: EFE

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