Venecia / Enviado Especial.- Michelle Sarbein comenzó a hacer la fila para la premiación de Pedro Almódovar dos horas antes de la función. El director español recibió hoy el León de Oro a la trayectoria en el Festival de Venecia y esta fan se tomó unos días y viajó hasta aquí para presenciar el evento; además tenía una misión secreta: conocer al Gran Pedro, como lo llama, para pedirle hacer un casting para su próxima película. Sueña con actuar dirigida por él.

En la Sala Grande, Almodóvar fue ovacionado de pie en una ceremonia emotiva, que tuvo entre sus presentadores a Lucrecia Martel, directora argentina y presidenta del jurado del certamen internacional. La relación entre ellos es estrecha, ya que el español la descubrió con La Ciénaga y luego produjo sus tres películas posteriores. Por eso, durante el cariñoso y profundo discurso, Martel se emocionó tres veces, teniendo que interrumpir sus palabras para recobrar el aliento.

Pero esta fue la tarde del manchego que dirigió más de 30 filmes y que se presentó en La Mostra por primera vez con Entre Tinieblas, en 1983, y que regresó con Mujeres al borde de un ataque de nervios, que fue la cinta elegida para homenajearlo.

"Debuté en Venecia de manera internacional y estar aquí ya me parecía milagroso. De hecho, casi fue un milagro que la película fuera seleccionada, porque al presidente del jurado no quería en absoluto que estuviera en el Festival. Era Gianluigi Rondi y le parecía una película muy obscena, afortunadamente los problemas trascendieron a la prensa y fue imposible sacarla. Eso generó empatía generalizada y de la prensa, lo que es un muy lindo recuerdo", comentó en una rueda de prensa previa a la entrega del premio.

"Con Mujeres al borde de un ataque de nervios fue una gran fiesta. Ganamos el premio al mejor guion y tengo la imagen de mirar a las actrices, una imagen de una España que salía a la modernidad luego de 40 años de una dictadura".

El director, que recientemente presentó El amor y la gloria, comentó con humor: "El León de Oro es un premio importantísimo si te lo dan. En el 88, el presidente Sergio Leone me decía que mi película era la mejor y me siento un poco como que 31 años después me dan un premio por una película del 88. Es un acto de justicia poética". 

Almodóvar recordó la diversidad tras la dictadura, aunque "no se hablaba de diversidad". "Perdimos el miedo y gozábamos de una libertad increíble, toda esa variedad, lo extravagante, la movida, todas las orientaciones sexuales eran bienvenidas, eso era la vida misma. Mi nutriente era la calle, la noche madrileña, yo me formé en esa universidad y en ese momento, y el resultado son mis películas".

Durante la rueda de prensa, también resaltó su admiración por los actores argentinos. "Admiro muchísimo la escuela argentina de interpretación. Es una de las más completas que recuerde. Después nos hemos encontrado con productores con los que nos entendimos muy bien. Desde que vi La Ciénaga de Martel, esa misma noche llamé a mi hermano y le dije 'vamos a hacer lo imposible por trabajar con esta mujer'. Y así lo hicimos. Lo mismo nos sucedió con Damián Szifrón, para mi era un placer poder intervenir con autores y películas que me entusiasmaban".

La Sala Grande se puso de pie. Fueron, por reloj, tres minutos de una gran emoción. Entre las personas que que batían sus manos sin parar estaba Michelle, esperando su momento. Así, cuando el Gran Pedro bajó del escenario tras recibir el galardón siguió su recorrido hasta notar que él no se quedaría para ver la función. Rauda, bajó escalones y se sumó al gentío que también abandonaba la sala. Se la veía preocupada porque su oportunidad se esfumaba, apenas atinó a despedirse de Infobae Cultura con un movimiento de manos. 

A los cinco minutos, regresó. "No pude encontrarlo", dijo en un inglés que solo los franceses pronuncian así. Y la proyección comenzó, y esa tristeza rápidamente se convirtió en risas, porque eso, entre otras cosas, es el Gran Almodóvar. Un artista que con su cine puede regalarte vida y alegría aún cuando haya causado la tristeza más profunda de tu vida.  

 

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