Stan Lee, el guionista que cambió los cómics para siempre
Stan Lee, el guionista que cambió los cómics para siempre

Stanley Martin Lieber, más conocido como Stan The Man Lee, nacido en Manhattan, Nueva York el 28 de diciembre de 1992, falleció el pasado 12 de noviembre en California, con 95 años de edad. Dedicó una buena parte de esos años a crear personajes e historias que nos acompañan aún el día de hoy, desde Spider-man y los X-Men a Los Vengadores y el Increíble Hulk. El periodista de entretenimiento Marc Bernardin escribió hace poco para The Hollywood Reporter que la década de 1961 a 1971, los diez años en los que Stan Lee escribió cómics mensualmente para Marvel -además de ser su editor en jefe y director de arte- fueron probablemente el estallido de creatividad más grande en toda la historia de la cultura pop.

Después de sentar las bases del universo Marvel junto a otros grandes artistas como Jack Kirby y Steve Ditko, Stan Lee se volvió una suerte de embajador del mundo de los cómics. Su rostro se terminó de volver conocido para el gran público a través de sus incesantes cameos en películas de Marvel, en las que a través de pequeñas escenas, a veces con apenas una línea de diálogo, nos recordaba de su afable presencia, como un abuelo omnipresente para toda la comunidad nerd. Sin embargo, muchos años antes de estos cameos, Stan Lee realizó una escena memorable para la película Mallrats de Kevin Smith, otro gran embajador de la cultura nerd en su filmografía y en su vida real.

Mallrats es la sucesora de Clerks, película que lanzó a la fama a Kevin Smith y lo colocó entre las grandes promesas del cine indie de principios de los '90s. En ella, el personaje principal Brodie es un típico slacker sin rumbo, fanático de los videojuegos y las historietas y de pasear por el shopping de su barrio.

En una escena, se entera de que Stan Lee va a estar en un negocio de cómics firmando autógrafos, pero no logra entrar. Eventualmente, Brodie se cruza con Stan Lee por casualidad, que se encuentra observando una pareja haciendo compras. "¿Se ven felices, verdad?, me recuerda a un número que escribí de Spider-Man, en el que Peter Parker y Gwen Stacy están comprando lencería. Por supuesto, el Duende Verde hizo su aparición y bombardeó el lugar con calabazas, pero por lo demás, la escena se parece bastante".

Stan Lee y John Romita en 1976
Stan Lee y John Romita en 1976

Brodie se da cuenta de que está efectivamente conversando con Stan Lee, y como es una película de Kevin Smith, empieza a preguntarle por los genitales de sus superhéroes favoritos. Pero Stan Lee desvía la conversación hacia el amor, y en un toque magistral de Smith, que siempre tuvo un enorme talento para los diálogos, Stan Lee logra darle a Brodie el consejo amoroso que necesita a la vez que explica porque sus superhéroes son tan exitosos. "Estos personajes representaban mi propio dolor, mis propias fallas. El Dr. Doom usa una armadura para ocultar su rostro deforme, ¿verdad? Ese era yo, debajo de la armadura. Hulk, un tipo normal un día, desbordado de emociones al siguiente. Tal como yo, cuando pensé en todo lo que había perdido".

La película se toma una licencia, sin embargo, ya que en la escena, Lee explica que el gran arrepentimiento de su vida es la mujer que dejó ir. "Renunciaría a todo, por tan solo un día más con ella". Por supuesto, en la escena siguiente se revela que es una broma de Stan Lee y otro personaje para que Brodie recapacite. Lo que sí es cierto es esa cuestión de los superhéroes reflejando rasgos y falencias humanas. Esa es la principal razón de éxito de los personajes de Stan Lee, aún con sus superpoderes y habilidades extrañas: su profunda humanidad. Basta recordar la frase que cierra el número 15 de Amazing Fantasy, primera aparición de Spider-man: ''Un gran poder conlleva una gran responsabilidad''.

Kevin Smith, que hoy en día es más bien un host de diversos programas de televisión y podcasts antes que cineasta, dedicó hace poco un programa entero de su show Fatman & Beyond a la memoria de Stan Lee. Allí cuenta varios detalles de cómo surgió este encuentro con Stan The Man.

"La primera vez que lo conocí fue en el set de Mallrats. Yo había escrito el guión de la película y un ejecutivo me dijo '¿Quién es este personaje? ¿En la escena del consejo a Brodie?'. Lo escribí pensando en Stan Lee, dije. '¡Yo conozco a Stan Lee!' ¡Guau, Hollywood es grandioso!", cuenta Smith.

"Le pregunté al productor si Stan Lee querría estar en la película. Así que lo llaman y me llaman a mí contando que está interesado, que le encanta actuar." Kevin Smith entonces reescribe las escenas y las manda por fax. Es una escena larga, de varios minutos. Eventualmente recibe un llamado del productor que, imitando a Stan Lee, le dice: "!Yo no podría decir esta mierda!"; "¿Lo perdimos entonces?", pregunta Smith. "No, lo convencí, pero te va a llamar personalmente para pedirte algo".

Stan Lee llama entonces a Kevin Smith, que lo atiende encantado, contándole que es su fan desde siempre. "Se nota que sos un fan por como están escritas estas páginas. Pero no puedo contar esta historia sobre la mujer a la que dejé ir. ¡Yo no la dejé ir, está en mi casa! Y no me va a dejar entrar si cuento esta historia. Así que necesito que agregues una escena donde cuento que todo es una broma o algo así. Y entonces aceptaría hacer la escena".

Así que Kevin Smith re-escribió la escena, para que quede tal como está en la película. "Esa escena existe por Stan. Todo porque no quería molestar a su esposa. Un hombre de 72 años, todavía preocupado por que su mujer estaría enojado con él. Quería asegurarse de que se supiera de que la historia no fue así realmente. El se casó con el amor de su vida".

Smith se refiere a Joan Boocoock Lee, que se casó con Stan en 1947, y fue su esposa hasta su muerte en Julio del 2017. En el libro The Stan Lee Story, un volumen coleccionable y de edición limitada de la editorial Taschen, el autor Roy Thomas -el primer editor de Marvel luego de la partida de Stan Lee- cuenta que Joan es probablemente la responsable del comienzo del universo Marvel. Ella dijo "¿Por qué no escribís una historia tal como querés escribirla? Estás por renunciar igual, así que si te despiden, es lo mismo. Tenés que satisfacer ese deseo". Y así nacieron Los Cuatro Fantásticos.

Eventualmente Stan Lee se acercó a la filmación de Mallrats en Minnesota. Kevin Smith quería que toda la situación fuera resuelta con rapidez, por la edad de Lee. "¡Pero después vivió 25 años más! El día que lo conocimos fue todo lo que esperábamos. Era encantador y amable. Nos contó algunas historias que ya había escuchado, en historietas, en convenciones. Aprendí que hay que repetirse a través de Stan Lee. Nunca podés asumir que una historia la escucharon todos. Cuando escribís un cómic, me decía Stan, tenés que escribirlo pensando en que va a ser el primer cómic de alguien. Tiene que ser atractivo para un lector nuevo. Así que de vez en cuando, hay que repetirse. Eso era parte de su encanto. Sentarse a escuchar alguna historia ya conocida. En el set realmente fue maravilloso, teníamos tarjetas de referencia para el diálogo. En vez de un cameo con un solo diálogo como en las películas Marvel, tenía una escena entera. Un montón de diálogo. Teníamos estas tarjetas enormes, y en corte se lo puede ver mirando hacia una de ellas, en vez de a Brodie. El resto del tiempo lo mira a él, y de tanto en tanto desvía un poco la mirada. Es realmente hermosa la escena. La robé del Ciudadano Kane, en la que hay una escena similar, con un personaje que no puede dejar de pensar en una mujer".

Junto a Roy Thomas (Taschen press)
Junto a Roy Thomas (Taschen press)

Smith volvería a realizar un soliloquio similar en su película siguiente, Chasing Amy, también inspirada en el mundo del cómic. "Stan hizo la última parte en una sola toma. Se aleja y dice: 'Realmente lo daría todo por un día más con ella. ¡Y después se fue caminando en la dirección opuesta a la que venía caminando! Pero no me preocupé por eso porque la escena fue extraordinaria. Después estuvimos charlando, nos tomamos fotos, fue un gran día para todos. Recuerdo que llevé varios cómics para que firmara y alguien me dijo -¡No lo uses! ¡Tiene 73 años!.''

''En ese momento no había selfies, por suerte el fotógrafo del set nos sacó una foto, en la que ambos hicimos el gesto de arrojar telaraña, como Spider-Man. Años después la repetimos''. Hoy esa imagen está posteada en el Instagram a modo de tributo. ''Luego Stan me dijo que quería estar en todas mis películas. Pero la película fue un fracaso.'' Mallrats eventualmente devino película de culto, y la escena con Stan Lee es tal vez su mejor cameo de todos.

Kevin Smith y Stan Lee
Kevin Smith y Stan Lee

Stan Lee y Kevin Smith naturalmente se reencontraron muchas veces. En convenciones de cómics, por ejemplo, el hábitat natural de ambos. Smith cuenta su siguiente encuentro, en la WizardCon de Chicago en 1997, de la siguiente manera. "Ambos nos sentamos a firmar cómics juntos. Eventualmente Stan se retira y me grita desde lejos: 'Muchachos, yo me voy. ¿Que hacen esta noche?'. Y luego de que le grite la respuesta, se gira y se cae de cara al piso". Smith recuerda que pensó justo en ese momento "Creo que acabámos de ser testigos del fin de Stan Lee". Un típico cliffhanger de serial de aventuras. Pero Stan Lee era incansable, se la pasaba caminando de aquí para allá.

"A los 75 años el estaba en mejor forma que yo a los 28. Nos levantamos asustados pero él instantáneamente se incorporó como si fuera un personaje de dibujos animados. Nos gritó que estaba bien, exclamando 'Excelsior!' mientras se alejaba".' Stan Lee mantuvo esa imagen de abuelo entrañable desde aquel encuentro con Kevin Smith hasta hoy. Curiosamente, sus cómics están definidos por lo contrario, por un espíritu de cambio y renovación constante.

Alan Moore, autor de Watchmen, V de Vendetta y otros grandes cómics que elevaron la forma hacia mediados de los años '80, escribió a propósito de Stan Lee en un ensayo perdido y luego recuperado por Sean Howe, historiador de cómics y autor del libro Marvel Comics: The Untold Story. En este texto, Moore señala: " Probablemente lo más notable acerca de Stan Lee es la forma en que mantuvo el interés en audiencias que habían crecido más allá del rango de edad normalmente asociado a los lectores de cómics. Hizo esto con la aplicación de cambios, de modificación y desarrollo. Ningún cómic se mantenía estático por mucho tiempo. (…). Se podrán decir muchas cosas del universo Marvel en esa época, pero no que era aburrido. La mayoría de sus imitadores no parecen reconocer la cualidad más importante que el brindó al medio de los cómics. Stan Lee, en su punto más alto de creatividad, hizo cosas salvajes, radicalmente diferentes. Y en lo que a mí respecta, su trono quedará vacante y vacío hasta que alguien tenga las agallas y la imaginación para hacer algo semejante".

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