Jamie Lee Curtis en la Halloween (H20) de 1998
Jamie Lee Curtis en la Halloween (H20) de 1998

El cine no fue el mismo a partir de que Norman Bates acuchilló a Marion en la ducha. Sin Psicosis, filmada por Alfred Hitchcock en 1960, tal vez no hubiera existido Halloween, la película dirigida por John Carpenter en 1978, y escrita junto a Debra Hill, que inauguró gran parte del subgénero de las slasher movies. Fanático de la obra maestra de Hitch que traumó hasta al propio Jerry Lewis, quien confesó que jamás se repuso de tal escena, Carpenter creó su propia Psicosis, agregándole al clima de suspenso los códigos del terror. Y como Halloween es hija de Psicosis, es justamente la hija biológica de Marion (Janet Leigh) quien la protagoniza: Jamie Lee Curtis. La actriz de 19 años que reescribió el fatal destino ficcional de su madre en la película de Hitchcock, convirtiéndose en la heroína que enfrenta y vence al monstruo.

"He tenido la oportunidad de hacer otras cosas, pero estoy segura de que, cuando esté muerta, el titular será 'Muere la actriz de Halloween', y me sentiré orgullosa de que eso aparezca en los periódicos", declaró emocionada hace unas semanas Jamie Lee Curtis a sus 60 años en un programa de televisión. Su reciente regreso a una nueva película de la saga de Halloween, el noveno film sin contar las dos remakes filmadas por Rob Zombie, confirma una verdad que necesita ser gritada a los cuatro vientos: Jamie Lee Curtis se ha convertido en estos 40 años en una monstrua imbatible que muere y resucita en la ficción una y mil veces, volviéndose tan poderosa como el mismísimo Michael Myers.

Esta nota recorre el camino sangriento, década a década, de una saga de terror que, a diferencia de la de Jason Vorhees y Freddie Krueger, apostó poco y nada al delirio creativo. Sin embargo, a lo largo de las nueve películas nació un ícono cinematográfico, que bordea lo feminista, que terminó de explotar en la celebración del aniversario de los 40 años de la película original, invitándonos al cine a presenciar el último duelo (o no) entre Laurie Strode y Michael Myers. Donde, por primera vez, Laurie ya no está sola: tiene una red de mujeres en quien respaldarse, sin necesidad de buscar hombres que vengan a salvarlas de la amenaza.

Jamie Lee Curtis en la última Halloween
Jamie Lee Curtis en la última Halloween

Años 70: la primera heroína

Cuenta la misma Jamie Lee Curtis que fue Debra Hill, productora y co-guionista, quien le dio voz y peso a su personaje femenino. "Ella era la pareja de John (Carpenter), pero también fue mucho más que eso. Fue la voz de las tres mujeres de la película. Me convertí en una amiga muy íntima de Debra y la extraño muchísimo", dijo hace poco de la productora que murió en 2005 a los 54 años. Laurie Strode atravesó el plano de la primera Halloween como una "Scream Queen", pero en menos de 91 minutos cambió el grito por la lucha. La victimización por la fortaleza. Sin saber que se había convertido en un personaje inspirador que tenía mucho que enseñar, y también que aprender.

Jamie Lee Curtis en la primera Halloween, la de 1978
Jamie Lee Curtis en la primera Halloween, la de 1978

"Recuerdo cuando fui a verla en Hollywood y, en medio de la película, cuando Laurie está caminando por la calle a la casa donde acaban de estrangular al personaje de P. J. Soles, una mujer se levantó y gritó: '¡No entres ahí!'. En ese momento, entendí exactamente cuál era la intención de John. A la audiencia le importaba Laurie".

A Carpenter también: luego de la primera noche de rodaje, Jamie Lee recibió un llamado telefónico. Era John. La actriz debutante pensó que le informaría que estaba despedida, pero lejos de esa fantasía pesimista el director le expresó con su dulce voz sureña: "Querida, solo quería decirte lo bien que lo estuviste hoy".

Posiblemente John Carpenter fue la figura paternal que Jamie Lee Curtis no encontró en su padre biológico, y siempre ausente, Tony Curtis. Tal vez ese sea el motivo por el que el director ubica al Dr. Loomis (interpretado por la estrella de la película, Donald Pleasence) cerca de Laurie. Custodiándola del monstruo que asesina chicas en tetas. Loomis es John Carpenter. No solo porque quiere proteger a Jamie Lee Curtis, sino porque se cansa de repetir (y confirmar en pantalla) que a ciertos monstruos no hay que comprenderlos porque son el mal. A Michael Myers hay que matarlo, no empatizar con él.

Por eso cuando Rob Zombie hizo su propia versión de Halloween, y Michael Myers, en 2007, Carpenter enfureció. Porque Rob le inventó un pasado tortuoso al monstruo para poder explicar su comportamiento perverso. Algo que Carpenter no le perdonó jamás. Más allá de las diferentes posturas, en aquel mítico final de la primera Halloween, en 1978, Laurie lograba defenderse de la criatura que cubría su cara con la máscara del Capitán James T. Kirk clavándole una aguja de tejer en el cuello. Toma que le permitía quitarle el cuchillo, su herramienta letal, para acuchillarlo. Minutos después construía su propia arma, escondida dentro del placard, mientras Michael Myers rompía la puerta de madera. Sin importar el miedo, Laurie moldeaba una percha de alambre para convertirla en la humilde estaca que le salve la vida.

Pero, se sabe, Michael Myers, según asegura Loomis, no es humano. No existen suficientes armas para que Laurie no corra peligro de muerte. Al menos en 1978. En los últimos minutos de película, Loomis irrumpe en una habitación para dispararle a Michael, evitando que su protegida muera. Para convertirse en una heroína completa, que no depende de un hombre salvador, tuvo que esperar 40 años. Pero esas cuatro décadas fueron la escuela donde se entrenó para el esperado evento.

Jamie Lee Curtis y John Carpenter
Jamie Lee Curtis y John Carpenter

En Halloween II (Rick Rosenthal, 1981) Michael Myers se despierta al enterarse que Laurie está viva. El impulso de matar es su motivación para vivir. ¿Pero por qué esa obsesión tan intensa por esta joven estudiante y responsable niñera? Como en un culebrón mexicano, los guionistas de la primera secuela de Halloween decidieron justificar esa fijación de odio con la excusa de que son hermanos. El monstruo debía podar todas las ramas de su árbol genealógico para descansar en paz, no dejar ni un cabo suelto. Situado el relato en un hospital, donde Laurie se recupera de las heridas y del trauma psicológico que le dejó esa interminable noche, Michael Myers convierte las herramientas de un quirófano en armas de destrucción masiva, haciendo de un bisturí un sable de combate que decapita cuerpos de enfermeros. Despejando el pasillo que lo guiará a la habitación de Laurie.

Si bien esta secuela es poco interesante, en una de las últimas secuencias Laurie se defiende del monstruo que la mantiene en estado de vigilia constante disparándole con un revólver, un bala en cada ojo. De los huecos oscuros de la careta de látex desbordan lágrimas rojas, la sangre que contrasta con la máscara pálida de Michael. Es a partir de la confusión que le generan los dos impactos de bala que Loomis consigue encerrarlo en ese sótano para que arda en llamas al hacer explotar parte de la clínica. Loomis sigue estando ahí para custodiarla, pero Laurie comienza a demostrar que tal vez ella puede cuidarse sola. E incluso, también, cuidar a los demás.

Años 80: la valentía heredada

Seis años después del estreno de Halloween III: Season of the Witch (Tommy Lee Wallace, 1982), donde además de estar ausente Jamie Lee Curtis la película se desvía al retratar a una secta sin vínculos con Michael Myers, Dwight H. Little dirigió Halloween 4: El regreso de Michael Myers. Una extraña película que, si bien no está presente de cuerpo la valiente Jamie Lee Curtis, sí lo está en espíritu y transmisión de fortaleza. Corre el año 1988, Laurie ha muerto en un accidente de tránsito; no obstante, su heredera está viva: una niña de siete años llamada Jamie (un claro guiño a la actriz que en ese momento había decidido abandonar la saga) que incluía a su tío, Michael Myers, en sus agotadoras pesadillas nocturnas. Pero no solo heredó el nombre de Lee Curtis, también su estrategia de guerra. En la cuarta entrega de la saga es una nena quien debe luchar contra el monstruo, empecinado una vez más en matar al último eslabón de su familia. Por eso Michael despierta del coma: ahora tiene un motivo para reencontrarse con el filo espejado del cuchillo.

Michael Myers
Michael Myers

Aferrada a la foto de su madre, Laurie Strode, la pequeña Jamie sabe que no hay tiempo para miedos y corre como si no hubiera un mañana para sobrevivir a los caprichos encarnizados de su tío. Loomis regresa al pueblo de Haddonfield, ahora con el rostro quemado por la explosión que causó en el desenlace de Halloween II, para custodiar a la hija de su querida Laurie. No se puede negar que cumple una función importante para ganarle la pulseada a Michael Myers, sin embargo, es una mujer, de nuevo, quien se enfrenta al temido monstruo, más imbatible que nunca, para cuidar a Jamie. Su hermana adoptiva. Rachel atropella a Michael Myers, le marca las ruedas de un camión a su clásico mameluco para terminar con la maldición que amenaza la vida de quien más quiere. El monstruo sale disparado a un descampado. Desmayado sobre la tierra, su uniforme es agujereado una y mil veces por las escopetas que alza el grupo de hombres rudos del pueblo, cumpliendo la promesa de que exterminarían al inmortal monstruo. Otra vez aparece la necesidad de que la última palabra sea de un hombre, pero la auténtica cazadora de Michael Myers es Rachel, ayudada por su hermanita Jamie.

Un año después, Dominique Othenin-Girard dirigió Halloween 5: La venganza de Michael Myers, una película que vuelve a encuadrar a la hija de Laurie, Jamie, esta vez dentro de un psiquiátrico. Con una idea por demás cruel, el epílogo de Halloween 4 develaba que la niña asesinaba a su madre con unas tijeras, disfrazada de payaso al igual que Michael Myers lo hizo en 1963. Una secuencia filmada en subjetiva, espejo del prólogo de la primera Halloween. Ahora Jamie vive en una institución infantil, perdió la capacidad del habla, y experimenta premoniciones protagonizadas por su malvado tío. Puede sentir físicamente todos sus viles movimientos. Es la niña quien ahora salvará a todos. Una mini heroína que tuvo la mejor maestra: Jamie Lee Curtis, o Laurie Strode, si es que acaso pueden pensarse por separado.

Jamie Lee Curtis
Jamie Lee Curtis

Loomis depende de ella y su habilidad extrasensorial para conocer qué trama el psicópata que hace temblar a Haddonfield. Jamie solo piensa en proteger a su hermana y a sus adolescentes amigos. "No está mal tener miedo", expresa Loomis en una escena. Pero la pequeña Jamie no quiere ser aliada del miedo, porque nada puede interferir con su misión. Ni siquiera su baja estatura o la poca fuerza que tiene en sus cortos brazos para defenderla del monstruo. La niña le tiende una trampa a Michael Myers, al igual que lo hacía Kevin McCallister con los ladrones en Mi pobre angelito. Lo espera en la casa de la tragedia, donde empezó todo en 1963. Entre paredes resquebrajadas y pisos agujereados por el tiempo y el abandono, Jamie pelea contra su peor pesadilla, su tío Michael. Quien es vencido. Finalmente Loomis lo traslada a una comisaría, y le transmite a la niña que ya puede dormir tranquila porque su pesadilla duerme entre rejas. "Va a estar encerrado en una cárcel de máxima seguridad hasta que muera", le dice a Jamie. "Él nunca muere", le contesta ella resignada, pero más fuerte que nunca.

Años 90: cuidar a tu propio hijo

La sexta parte de la saga, Halloween: La maldición de Michael Myers (1995), dirigida por Joe Chappelle, es una de las películas más pobres narrativamente de la saga. Apoyada únicamente en el "jump scare" y con un Michael Myers con poco peso. Sin embargo, el inicio del relato expone un nuevo triunfo de la heredera de Laurie Strode: la niña Jamie creció en cautiverio secuestrada por una secta que idolatra a Michael Myers.  Jamie acaba de ser madre y, ayudada por una culposa médica de la secta, escapa de su calabozo para salvar a su bebé. Corre en bata por el laberinto de esa cárcel y huye en auto, dejando demasiadas huellas en el camino. El monstruo irá tras su sobrina y esta vez sí le quitará la vida. Pero la hija de Laurie ya triunfó, logró ganarle a Michael Myers cuando escondió a su bebé en el baño de una estación de tren para que ni la secta ni el monstruo de su tío se acerquen a él. Y quien lo rescata es nada más ni nada menos que Tommy Doyle, el niño hecho grande que cuidó Laurie la escalofriante noche del 31 de octubre de 1978, en la película inaugural de la saga, a quien la responsable niñera protegió poniendo su vida en riesgo.

Interpretada por un jovencísimo Paul Rudd, esta película está tan vacía que, luego de la muerte de Jamie, no construyen ninguna heroína. No obstante, y si bien no brilla demasiado, hay otra madre, Kara Strode (familiar lejana de Laurie y Michael) que entiende que no puede darse el lujo de tener miedo porque debe proteger a su hijo. Pero sin personajes queribles a la vista, solo se percibe el enorme hueco que dejó Laurie Strode. Y el que dejará Loomis a partir de la muerte de su intérprete, el gran Donald Pleasence, siendo esta película la última en la que actúe. ¿Quién cuidará ahora entonces de Jamie Lee Curtis? Ella misma. Celebrando el 20 aniversario de la primera Halloween, se estrenó en 1998 Halloween H20: 20 años después, marcando el primer regreso de Jamie Lee Curtis. ¿Pero no estaba muerta Laurie Strode?

La máscara de Michael Myers en Halloween H20
La máscara de Michael Myers en Halloween H20

El personaje comienza a transformarse en la monstrua que, sin importar los giros de guión y los caprichos de los productores, nunca muere. El director Steve Miner, junto a los guionistas Jason Vorhees y Matt Greenberg, decidieron anular lo sucedido desde Halloween 4 hasta Halloween 6, como si no hubieran existido. Con la excusa de que Laurie está lejos de Haddonfield, bajo la identidad de Keri Tate. Luciendo cabello corto, Jamie Lee Curtis vuelve a encarnar a Laurie, pero esta vez ya no es la niñera. Ahora tendrá la embrollada misión de escudar a su propio hijo de 17 años, la misma edad en la que fue atacada ella por Michael Myers. Y la misma edad en la que Judy Myers se convirtió en la primera víctima del monstruo.

La séptima entrega de la saga ostenta un puñado de ideas llamativas: Laurie cree ver en los reflejos a Michael Myers, pero cuando se da vuelta siempre es su pareja. Como si viera la amenaza en todos los hombres. O, tal vez, en quien duerme con ella. Cuando Laurie tenía 17 años, en Halloween 1, presencia una clase donde la profesora explica: "El destino es inamovible. Como una montaña ante nuestro camino. El destino nunca cambia". Veinte años después, Laurie acepta su destino justamente para cambiarlo. En uno de los mejores finales de la saga, ya sin un Loomis (o John Carpenter) a su alrededor que la proteja, tal vez porque ya no lo necesita, la mujer más fuerte de las slasher movies enfrenta a Michael Myers y le corta la cabeza con un hacha. La coronación de la monstrua.

El nuevo milenio: la mayor venganza es no tener miedo

Cuatro años después de Halloween H20, se estrenó la película más insulsa de la saga, Halloween: Resurrection (2002), dirigida por Rick Rosenthal. Un relato donde, para actualizar el conflicto, encierran a las chicas en tetas y al monstruo en un reality show.  Sin embargo, la octava entrega tiene un comienzo muy significativo que hace crecer aún más el rol de heroína de Jamie Lee Curtis/Laurie Strode. Michael Myers regresa, fiel a sus costumbres, a ejecutar a Laurie. Esta vez deberá visitarla en un centro psiquiátrico, repitiendo el pasado de su monstruoso hermano. Es ella la encerrada ahora, la que no dice palabra y pasa los día con la vista perdida. Lamentablemente, Michael Myers conseguirá asesinar a su mayor obsesión, pero la victoria del villano es relativa: cuando Laurie ya sabe que morirá le grita furiosa en la enmascarada cara del monstruo "Fracasaste, Michael. ¿Sabes por qué? Porque no te tengo miedo". ¿Existe un sentimiento más poderoso que no temer a tu victimario? Segundos antes de caer por el techo del psiquiátrico, Laurie besa al monstruo en su boca de látex, el beso de la muerte, no sin antes pronunciar: "Nos vemos en el infierno". Palabras que cobrarán mayor peso con la llegada de la novena entrega de la saga estrenada el último  25 de octubre.

 
El beso de la muerte en Halloween 8
El beso de la muerte en Halloween 8

Dirigida por David Gordon Green, la nueva Halloween es una película muy carperteriana en cuanto al tratamiento del monstruo. Y Michael Myers envejeció a la par de su creador, John Carpenter, y su hija adoptiva, Jamie Lee Curtis. Han pasado 40 años desde 1978 y el tiempo está tatuado en el rostro de Laurie Strode, y también en la máscara del monstruo. Arrugados y con pelo canoso. La Halloween de 2018 es el film más conceptual de toda la saga: es una película sobre Michael Myers, pero también es una película sobre Jamie Lee Curtis. Monstruo y monstrua. Pero a diferencia de otras entregas de la saga, esta película es sobre la caza de Laurie Strode a Michael Myers, y no al revés. Por eso hay secuencias espejadas de la Halloween de 1978 pero con los roles invertidos.

"¿No crees en monstruos? Deberías", le escupe Laurie a unos jóvenes periodistas que irrumpen en su casa para hacerle unas preguntas acerca de la criatura enmascarada que hoy duerme en un psiquiátrico a cara descubierta. Cuando Laurie les dice con convicción que deberían creer en monstruos no solo habla de Michael Myers, también de ella. Porque sabe que hoy es Michael quien debe temerle. La ex niñera ahora es madre, y abuela de una chica de 17. La edad que tenía Laurie cuando conoció al monstruo del cuchillo. A "The Shape", como lo nombran en la película inaugural de la saga. Para impedir que otra mujer de su familia conviva con el miedo, Laurie preparó a su hija durante toda su infancia para enfrentar a Michael. La entrenó noche y día. Le enseñó a defenderse del mal y no depender de que alguien la rescate. Su singular crianza provocó que pierda la tenencia de su hija. Este regreso de Michael Myers es también la posibilidad de que esas mujeres distanciadas, madre e hija, unan sus fuerzas dejando atrás los reproches. Dándole sentido, además, al precio de haber vivido tantos años separadas.

Jamie Lee Curtis en la última Halloween
Jamie Lee Curtis en la última Halloween
Sororidad en Halloween
Sororidad en Halloween

Ahora Laurie no solo deberá escudar a su hija, también deberá proteger a su nieta. Es una guerrera que tendrá que resguardar a su tribu. Pero Laurie no luchará sola sino en equipo. Las tres mujeres se cuidarán entre ellas. Una sororidad que tardó una vida en llegar al cine terror. Las tres generaciones le tenderán una trampa a Michael Myers, dejándolo encerrado en un sótano que arderá en llamas. Es el infierno que le prometió Laurie en el inicio de Halloween 8, luego de darle el beso de la muerte.

Halloween 2018 es la película más feminista de la saga. No es un cambio repentino. El feminismo en el personaje de Jamie Lee Curtis fue creciendo con los años, entre película y película. Un proceso que se dio a la par de parte de la industria cinematográfica. En otro momento de la historia no hubiera sido posible un desenlace donde tres mujeres sobreviven sin hombres a la vista. La secuela que Halloween merecía por fin llegó, para terminar de coronar a Jamie Lee Curtis como la mayor heroína del cine de terror. El ícono feminista que se enfrenta al monstruo que amenaza en las sombras, y que hoy es quien debe sentir miedo del poder de una víctima que decidió devolver el golpe.

 

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