Burocracia electoral y malas ideas políticas

Mientras la oposición sigue rogándole al ministro del Interior que apropie presupuesto para financiar los espacios de televisión institucionales previstos en la ley, para lo cual obviamente no hay recursos, no vaya y sea le podamos contar al país las terribles consecuencias de muchas de las reformas que tramita el Pacto Histórico en el congreso: se discuten en la penumbra la reforma al Código Electoral, iniciativa del registrador Vega, y la política, iniciativa del Pacto Histórico

Guardar
Foto de archivo. Vista general
Foto de archivo. Vista general del Capitolio Nacional, sede del Congreso de Colombia en la Plaza de Bolívar de Bogotá, Colombia, 19 de julio, 2022. REUTERS/Luis Jaime Acosta

La reforma al Código Electoral era el legado de Vega, avalado por Consejo de Estado, el Consejo Nacional Electoral y el Gobierno de Iván Duque.

Todo esto antes, claro está, del bochornoso desarrollo de las elecciones parlamentarias del pasado 13 de marzo de 2022 que, sin lugar a duda, serán el verdadero legado de Alexander Vega para la historia en su calidad de Registrador. El legado de la sombra, de la corruptela de siempre en la Registraduría, del desastre del preconteo, de los malos jurados electorales, de la improvisación y los contratos, siempre los contratos, y los contratistas de toda la vida.

Ahora si se tramita la reforma como proyecto ley estatutaria, como corresponde de acuerdo con la Constitución y lo anotó la Corte Constitucional al hundir el anterior proyecto de Vega. Sea dicho de paso que los magistrados de los Consejos, de presidencia y de la Registraduría ¡no se dieron cuenta!

¡Y…que sorpresa! Este proyecto tuvo el apoyo irrestricto de Duque y ahora lo tiene de Petro. Este factor es suficiente para recelar, pero no es el único. E incluso pareciera que, en su nueva versión actual, el Código Electoral será apoyado por partidos de la oposición.

Piensa uno en las razones formales de este raro consenso: Vega merece pasar a la historia, la necesidad de actualizar un código de 1986 anterior a la Constitución, favores que le deben a Vega, la urgencia del voto electrónico para resolver las embarradas como el preconteo y quien sabe que más.

El Consejo Nacional Electoral realiza
El Consejo Nacional Electoral realiza la instalación de la Misión de Observación Internacional para las elecciones presidenciales 2022-2026 en la que hizo parte el Registradora Nacional, Alexander Vega Rocha. (Colprensa -Sergio Acero)

Pero en el fondo lo único que realmente impulsa esta reforma de mentirillas (en la medida en que pocas mejoras trae y gran parte corresponde a la compilación del régimen actual) es la fronda burocrática que habilita. ¡Tres mil nuevos cargos! Y la mayoría de libre nombramiento y remoción.

Este festín hace competitiva a la Registraduría frente a otros abrevaderos del clientelismo político del Congreso de la República. Incluso imagino yo que las trompetas de la presidencia, que desde ya resuenan en la imaginación de Vega, se alimentarán de este nuevo universo burocrático. Y por ello, muchos en el Congreso parecen marchar, como ya lo hicieron el año pasado, a votar sin chistar la reforma al Código Electoral.

Pero la inocua reforma no es tan inocua como aparenta ser. Veamos.

Voto electrónico: que mala idea en medio de la crisis de credibilidad que sacude al sistema electoral por cuenta de los fracasos de Vega. Mejor por ahora mantener nuestro voto presencial y físico que por lo menos se puede recontar. En temas de tecnología preferible no creerle a la Registraduría. Todos sus softwares son malditos. Créanme lo sé de primera mano.

Se introduce la posibilidad nefasta de que el Consejo Nacional Electoral pueda entrar a discreción realizar revisiones de escrutinio en cualquier comisión municipal del país sin una razón realmente extraordinaria. ¿Podrán los magistrados seleccionar mesas y comisiones municipales enteras por revisar sin fundamento? ¿Se abrirá con esto una oscura competencia a la ya desprestigiada planta de la Registraduría de la cual se afirma en todos los corrillos de manera incesante que pueden “cuadrar” cualquier curul?

Foto de archivo. La sede
Foto de archivo. La sede de la Registraduría Nacional del Estado Civil en Bogotá, Colombia, 22 de octubre, 2019. REUTERS/Luisa González

La posibilidad de reemplazar delegados de la Registraduría en todo el país, sobre todo en cercanía de elecciones, prevista en la reforma, se vuelve otra preocupante herramienta de manipulación de los escrutinios y de todo el proceso electoral en las circunscripciones del país.

Cierro con el nauseabundo e inexplicable monopolio de autenticación de la identidad digital de todos los colombianos en los ambientes digitales del país y para todas las transacciones a cargo de la Registraduría, que obvio prestará el servicio con un proveedor que a dedo escogerá por el señor Vega. Esto no solo es un exabrupto técnico y económico. Huele a picho desde la entrada.

Y esto sin contar los micos que entren y los que ya entraron en el texto y en los cuales los congresistas, ahora tan animalistas, son tan hábiles y dedicados a crear.

Foto de archivo. Personas celebran
Foto de archivo. Personas celebran el triunfo del candidato izquierdista del Pacto Histórico, Gustavo Petro, en la segunda vuelta de la elección presidencial en el Movistar Arena de Bogotá, Colombia, 19 de junio, 2022. REUTERS/Vannessa Jiménez

Por otro carril se viene la reforma política del Pacto Histórico. Allí debe rechazarse la locura de pretender paridad en las corporaciones públicas entre hombres y mujeres a la fuerza. Elevar en las listas al 50% generará toda clase de distorsiones y ficciones. Con el requerimiento del 30% de cuota de género, todas las listas del país se copan con candidatas de relleno. La ruta para que tengamos un gran liderazgo femenino en la política no es a través de estas cuotas. Las mujeres, en todos los ámbitos de la vida nacional avanzan y se ganan sus espacios con sobrados méritos y no necesitan que se los regalen. En la política también destacan ya en todos los ámbitos y crecerán en la medida en que se fortalezca su liderazgo en la sociedad.

La imposición de cuota en las corporaciones como se ha venido tanteando llevará al desconocimiento de la voluntad popular y restará aún más representatividad al ya desprestigiado congreso en la medida en que para cumplir la cuota se entreguen credenciales a candidatas que no han ganado la elección en el marco de listas abiertas.

Las listas cerradas se proponen como obligatorias bajo la premisa de que fortalecen los partidos. ¡De acuerdo! Pero cuando vienen aunadas de disciplina partidista para la cual son esenciales las restricciones al transfuguismo. En este capítulo la reforma política permite el transfuguismo sin sanción alguna para el tránsfuga, profundizando el ya lamentable espectáculo que el ascenso al poder de la legítima izquierda se aunara a lo más oscuro de la politiquería de siempre en la coalición de gobierno. Todo esto prepara la migración hacia el Pacto Histórico de tanto negociante de la política, graduados del curso taller de acomodo político de Roy, que se imaginan que este aquelarre de izquierda dominará el poder ejecutivo.

Foto de archivo. El congreso
Foto de archivo. El congreso de Colombia abre su nueva sesión antes de la toma de posesión del presidente electo, Gustavo Petro en Bogotá, Colombia 20 de julio, 2022. REUTERS/Nathalia Angarita

Otro de los aportes de la reforma política es la posibilidad de que los parlamentarios puedan moverse al ejecutivo. De nuevo aquí se busca darle solución a la falta de talento dramática del Pacto Histórico. ¡Bien! Quitemos la inhabilidad. Pero entonces háganla extensiva a todos los funcionarios públicos y magistrados. Todos en la cama o todos en el piso. Si el argumento es la buena administración, que sirva para todos.

Al final esta reforma política no es el riesgo verdadero ni mucho menos la transformación de la política. Es apenas un empujón al Pacto Histórico en su consolidación a perpetuidad como partido de gobierno.