Revelan nuevos detalles de la masacre de cinco muchachos en el barrio Llano Verde de Cali

Una unión de violentos, con más implicados desconocidos, es la conclusión de nuevos detalles conocidos sobre la masacre de cinco menores de edad en el barrio Llano Verde de Cali.

Familiares de las víctimas de la masacre de Llano Verde, sostienen hoy retratos suyos durante un acto conmemorativo, en Cali (Colombia). EFE/ Ernesto Guzmán Jr
Familiares de las víctimas de la masacre de Llano Verde, sostienen hoy retratos suyos durante un acto conmemorativo, en Cali (Colombia). EFE/ Ernesto Guzmán Jr

El homicidio de Álvaro José Caicedo, Jair Cortés, Josmar Jean Paul Cruz, Luis Fernando Montaño y Léider Cárdenas el pasado 11 de agosto de 2020 no ha sido esclarecido. Pese a que hay tres capturados que han aceptado su participación en el hecho, los testimonios dejan ver que hay más personas detrás del crimen.

El diario El Espectador reveló apartes de los testimonios que ha entregado Gabriel Bejarano, alias ‘El Mono’, el más reciente capturado y quien es señalado por los otros dos detenidos como el hombre que disparó en contra de los menores.

El delincuente ha hablado dos veces con las autoridades sobre el crimen, el pasado 15 de enero cuando fue capturado en una finca del municipio de Bolívar, al norte del Valle del Cauca, y el 18 de febrero.

Antes participar en el asesinato de cinco menores de otros padres, él mismo estuvo con su hija, según reveló El Espectador. A las siete de la mañana de ese 11 de agosto de 2020 llegó a la zona de Llano Verde donde supuestamente trabajaba como vigilante informal contratado por un ingeniero de nombre Gonzalo Estupiñán.

El barrio Llano Verde, cerca del cañaduzal donde supuestamente trabajaba, es una zona que él mismo describió como “de alto riesgo”, porque conoció más crímenes y agresiones contra personas, e incluso había recibido amenazas y le habían disparado en dos ocasiones.

Bejarano aseguró que él, Jefferson Marcial Angulo y Juan Carlos Loaiza, los otros dos capturados, estaban cerca del cañaduzal y vieron a unos jóvenes armados con machetes que lo iban a agredir y fue en ese momento, entre las 12:30 y la 1:00 cuando sucedió la masacre.

Aunque Marcial y Loaiza aseguran que fue él quien disparó el revólver de calibre 38 en contra de los menores, Bejarano se ha limitado en asegurar que participó de los hechos, pero ha condicionado ahondar en el esclarecimiento a cambio de garantías de seguridad para él y su familia.

“Yo estoy dispuesto a seguir colaborando, pero quiero algunos beneficios”, registró el diario El Espectador de los testimonios de Bejarano.

Colprensa
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Debido a esas condiciones, alias “El Mono” estuvo más de un mes sin hablar con las autoridades y el 18 de febrero volvió a entregar más detalles del hecho. En esa ocasión aseguró que dos hombres encapuchados estaban persiguiendo a los menores cuando fueron retenidos por Marcial y Loaiza, para posteriormente quedar con él.

Según la confesión de Bejarano, fueron los dos encapuchados, de quienes se ha negado a revelar la identidad diciendo que no los pudo reconocer, quienes posiblemente dieron la orden de asesinar a los adolescentes.

Alias ‘El Mono’ sostiene que el crimen respondió a la práctica criminal conocida como “limpieza social” porque, según dijo, las víctimas de edades apenas entre 13 y 16 años, “eran de los jóvenes que acostumbraban a hacer ilícitos por allí”.

La versión de la Fiscalía es que Bejarano fue quien disparó en contra de los menores en complicidad con Marcial y Loaiza, el primero que trabajaba como operario de maquinaria de la empresa AIRO, y el segundo, un vigilante de la empresa Control Interno y Transporte. La razón del crimen habría sido el ingreso sin permiso de las víctimas al cañaduzal. Sin embargo, con el relato de alias ‘El Mono’, otros dos personajes habrían estado involucrados en el hecho.

Se asignaron roles, se distribuyeron tareas, se hicieron aportes esenciales que se ejecutaron y consumaron; pues los menores fueron perseguidos, encerrados, sometidos y asesinados con arma de fuego”, aseguró la Fiscalía sobre el crimen.

Bejarano es un temido criminal conocido en los barrios Pizamos III, Villaluz y Villa Mercedes, e incluso sus cómplices en la masacre le temían, de acuerdo con El País de Cali. Además, dos veces antes había sido detenido con porte ilegal de armas.

Su captura se habría producido luego de una persona que lo reconoció y se comunicó con las autoridades, gracias a una recompensa de 50 millones de pesos que se ofreció por información que permitiera su hallazgo.

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