Caso del joven que fue baleado por un policía en Ibagué y arrastrado por el piso al llegar al hospital, iría a la Justicia Penal Militar

Jerson Stiven Vega, de 23 años, falleció luego de recibir un disparo en su abdomen el pasado primero de enero, cuando departía con vecinos y familiares. La ONG Temblores denuncia que se trata de un caso de abuso policial.

Tomado del Twitter de ONG Temblores
Tomado del Twitter de ONG Temblores

Este 20 de enero, la ONG Temblores denunció el caso de Jerson Stiven Vega, un joven de 23 años que falleció luego de sufrir una herida con arma de fuego que disparó un policía en medio de un procedimiento en Ibagué.

Para la ONG se trata de un caso de abuso policial por el relato de los familiares del joven y por varias fotografías que se conocieron en el que la víctima llegó al hospital siendo arrastrado por el piso y en manos de dos uniformados.

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“Los agentes que conducían la patrulla decidieron arrastrarlo por el suelo, sin ninguna piedad, hasta ingresarlo al centro médico. En las imágenes se ve cómo, incluso, Jerson quedó casi desnudo por cuenta del maltrato de la Policía”, señaló Temblores en su cuenta de Twitter.

Los hechos, según la versión oficial

Según registró a principios de enero el medio regional El Nuevo Día, la versión oficial de los hechos es que hacia las 11:18 de la mañana del primero de enero, los uniformados del cuadrante del CAI Jardín llegaron a la urbanización Villa Esperanza, en Ibagué, debido a un llamado de la comunidad.

Al llegar los uniformados a atender el caso, se encontraron con el joven Jerson Stiven, quien se exaltó y los policías utilizaron el taser contra él. El joven se quitó los cables del dispositivo eléctrico y presuntamente intentó agredir a uno de los miembros del cuadrante, quien en su defensa le habría disparado en el abdomen y falleció al llegar al hospital.

El coronel Jovany Alexánder Benavides Quimbayo, comandante de la Policía Metropolitana de Ibagué, señaló que la investigación la asumió el Cuerpo Técnico de Investigación, y reveló que está en la Justicia Penal Militar.

Así lo citó El Nuevo Día: “A nuestro policía, en pro de verificar las investigaciones que den como resultado si es responsable o no, si realizó su actividad bien o mal de acuerdo con los procedimientos establecidos en la Policía Nacional, se le aperturó una investigación disciplinaria, otra investigación por la Justicia Penal Militar, las cuales ya se están adelantando con todo lo correspondiente para establecer realmente cómo fueron los hechos presentados ese día en ese procedimiento policial”.

La denuncia de abuso policial

El relato de familiares y vecinos del joven muerto es diferente al que entregó la Policía. Según la ONG Temblores, el primero de enero de 2021, aproximadamente a las 11:30 am, Jerson se encontraba departiendo con sus vecinos en el conjunto y de un momento a otro, llegó una patrulla.

Un agente les pidió a los vecinos que ingresaran al conjunto. En ese momento, uno de los vecinos se exaltó y empezó a preguntarles a los agentes por qué no podían permanecer en el espacio público. “Los agentes reaccionaron violentamente y se generó un altercado con uno de los vecino”, dijo la ONG.

El testimonio de los presentes asegura que fue Jerson quien intentó mediar en la situación para que no escalara a más violencia y, en ese momento, los agentes de la Policía le dieron una patada en su espalda mientras intentaban inmovilizarlo. En seguida, uno de los agentes disparó su arma taser en contra del pecho del joven.

Temblores contó que aproximadamente 15 minutos después, llegaron más patrullas de la Policía. Debido a que había sido golpeado por los agentes, Jerson se encontraba alterado y les exigía a los agentes que pararan la violencia.

Mientras Jerson intentaba ingresar al conjunto, uno de los agentes de la policía le empezó a decir “le voy a disparar”, “si tengo que matarlo, lo mato.” “El arma me la dieron para usarla y si tengo que disparar, le disparo”.

Asustado, el joven gritó “me van a matar”. En seguida, el mismo agente que le había dicho que le iba a disparar desenfundó su arma y realizó tres disparos. Una de las balas impactó en el abdomen de Jerson, quien alcanzó a correr unos pocos metros hasta desplomarse en un andén.

Los mismos policías trasladaron a la víctima del tiro al hospital pero una vez allí, a pesar de que un guardia de seguridad llevó una silla de ruedas para ingresarlo, los uniformados decidieron arrastrar al joven por el piso, denunció la ONG.

Diego Vega, hermano del joven fallecido, le contó a El Nuevo Día que fue un mal procedimiento por parte de los uniformados, y que habrían antecedentes entre Jerson y el policía que le disparó.

Por su parte, el policía implicado al parecer continúa prestando sus servicios en otra estación, mientras se aclaran los hechos.

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“Lo sacamos del sector, no está suspendido porque todavía no tenemos los resultados de la investigación correspondiente. Vuelvo y repito, él estará atento en otra jurisdicción por los resultados de la investigación”, concluyó el jefe de la Policía en Ibagué.

El coronel Benavides así mismo aseguró que el caso iría a la Justicia Penal Militar, sin embargo la familia exige avances en las investigaciones y así mismo lo pide la ONG Temblores, que demandó a la Fiscalía celeridad para esclarecer la responsabilidad de estos uniformados en la muerte del joven de 23 de años.