La personalidad de las cascabeles influye en la dosis de veneno que aplican

Un ensayo con 48 reptiles detectó pautas persistentes de defensa, desde la frecuencia de ataque hasta el volumen de toxina liberado ante una situación de amenaza

Serpiente de cascabel enroscada en un suelo de piedras con la lengua fuera y el cascabel erguido.
Un estudio publicado en la revista Frontiers in Ethology determinó que la serpiente de cascabel del Pacífico sur administra el veneno según su temperamento individual (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Una mordedura defensiva de serpiente cascabel no depende solo de la amenaza percibida o del tamaño del animal. Un estudio sobre la serpiente de cascabel del Pacífico sur indicó que cada ejemplar mantiene patrones propios al administrar su veneno, una diferencia de conducta que los investigadores vinculan con el temperamento individual.

La investigación, difundida por la revista científica Frontiers in Ethology, analizó a 48 ejemplares de Crotalus oreganus helleri y halló que sus respuestas defensivas se mantuvieron relativamente estables a lo largo de varios ensayos. Algunas serpientes atacaron con mayor frecuencia, mordieron con más facilidad y expulsaron una cantidad superior de veneno; otras reaccionaron de forma más contenida.

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El resultado amplía el conocimiento sobre cómo emplean su veneno estos reptiles y plantea que la gravedad de un ataque puede variar entre individuos, aun dentro de la misma especie.

Los investigadores evaluaron a 48 serpientes en tres pruebas

El equipo trabajó con 35 ejemplares adultos y 13 subadultos de serpiente de cascabel del Pacífico sur. Cada animal participó en tres sesiones de extracción de veneno, separadas entre sí por dos semanas, con el objetivo de determinar si sus reacciones cambiaban de acuerdo con circunstancias momentáneas o si respondían a un patrón persistente.

Durante las pruebas, los especialistas registraron en video distintos indicadores de defensa. Midieron la cantidad de ataques mientras la serpiente era contenida en un tubo, si mordía un recipiente cubierto por una membrana y cuántas pulsaciones de veneno liberaba a través de los colmillos.

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Investigadores con batas blancas frente a pantallas con gráficos y fotografías de serpientes, junto a un microscopio y cuadernos.
La investigación analizó la respuesta de 48 ejemplares de Crotalus oreganus helleri a lo largo de tres sesiones de prueba separadas por dos semanas (Imagen Ilustrativa Infobae)

También calcularon el volumen total expulsado y la cantidad aplicada en cada pulsación. Este último punto permitió distinguir entre los ejemplares que liberaban veneno más veces y aquellos que descargaban una mayor dosis en cada movimiento.

El veneno representa un recurso biológico que las serpientes deben producir, almacenar y reponer. Gastarlo en exceso frente a un depredador o una amenaza puede reducir la reserva disponible para capturar presas o protegerse de un nuevo peligro. Una descarga demasiado baja, por otra parte, podría no alcanzar para disuadir al agresor.

Las diferencias en el uso del veneno se repitieron con el tiempo

Los cinco comportamientos evaluados presentaron niveles de repetición entre una prueba y otra. Las serpientes que mostraron una tendencia a atacar más veces, morder el recipiente o liberar un volumen superior de veneno conservaron, en términos generales, esa posición frente al resto de los animales estudiados.

Los índices de repetición se ubicaron entre 0,26 y 0,47 en una escala de cero a uno. En el caso del volumen de veneno, el indicador alcanzó 0,41, una cifra que atribuye una parte relevante de las variaciones observadas a diferencias persistentes entre los ejemplares.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El veneno representa un recurso biológico limitado que las serpientes administran para no agotar sus reservas frente a presas o depredadores (Imagen Ilustrativa Infobae)

El tamaño corporal también tuvo incidencia. Las serpientes de mayor tamaño expulsaron más veneno que las pequeñas, una relación esperable debido a su mayor capacidad de almacenamiento. A la vez, el número de pulsaciones influyó sobre el volumen final de la descarga.

Sin embargo, esos dos factores no explicaron por completo los resultados. Aun después de considerar el tamaño y las pulsaciones, se mantuvieron diferencias entre las serpientes. Para los autores, el empleo del veneno no funciona como una respuesta mecánica idéntica ante cada amenaza.

El estudio relaciona el veneno con la personalidad animal

La biología del comportamiento reconoce desde hace años que animales de una misma especie pueden exhibir conductas estables. Algunos reaccionan con mayor audacia o agresividad; otros se muestran más cautos frente a amenazas, competidores o entornos nuevos.

Los resultados en la serpiente de cascabel del Pacífico sur trasladan esa discusión al uso de una sustancia tóxica. La diferencia no se limita a decidir si el reptil ataca o no: también alcanza a la cantidad de veneno que deposita al morder.

Los autores asociaron este hallazgo con el concepto de “fenotipo extendido”, que describe efectos de los rasgos de un organismo fuera de su propio cuerpo. Una telaraña o una represa construida por un castor son ejemplos conocidos. En el caso de las serpientes, la inoculación de veneno altera la fisiología, la conducta o las posibilidades de supervivencia del organismo que recibe la mordedura.

Una serpiente de cascabel occidental enrollada sobre piedras y hojas secas, con patrón de escamas, cabeza, ojo y cola de cascabel visible.
El volumen de toxina descargado registró un índice de repetición de 0,41 que se mantuvo al margen del tamaño corporal de cada reptil (Imagen Ilustrativa Infobae)

Por ese motivo, una descarga mayor o menor podría modificar las consecuencias de un ataque defensivo. El estudio no evaluó casos clínicos en personas ni estableció un vínculo directo entre la personalidad de una serpiente y la gravedad médica de una mordedura.

La conducta puede variar según el ambiente y las amenazas

Las pruebas se realizaron con los animales físicamente contenidos, una situación que puede compararse con ciertos episodios de depredación. Los investigadores buscarán ahora comprobar si los mismos patrones individuales se manifiestan en otros contextos, como ataques provocados sin inmovilizar a la serpiente.

Trabajos previos del grupo señalaron que la presión de depredadores y otros antagonistas cambia entre poblaciones de cascabeles. Esas condiciones podrían influir en la predisposición a morder y en el volumen de veneno descargado, con consecuencias para la supervivencia y la reproducción.

La investigación aporta una advertencia para los encuentros con estos reptiles. Aunque existan diferencias de comportamiento entre animales, ninguna serpiente de cascabel debe ser manipulada o abordada bajo la idea de que reaccionará de manera previsible. La recomendación sigue siendo mantener distancia y evitar cualquier interacción que pueda ser interpretada como una amenaza.

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