
La motivación es un proceso psicológico que orienta nuestros esfuerzos hacia una meta e influye tanto en el inicio de una conducta como en su continuidad. Sin embargo, su intensidad no se mantiene estable: puede aumentar o disminuir según el estado de ánimo, las expectativas, el contexto, el esfuerzo requerido y los avances percibidos, explicaron especialistas de Ineco recientemente en Infobae.
La motivación también depende de unas neuronas que producen la sustancia química orexina, que cumple un papel importante en la motivación de recompensa.
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Un equipo de Universidad de Nagoya, Japón, identificó en ratas a neuronas que producen orexina como un componente central de la motivación para buscar comida, un hallazgo que ayuda a explicar cómo el cerebro sostiene una acción cuando evalúa que la recompensa justifica el esfuerzo y que, a futuro, podría orientar investigaciones sobre depresión y adicción.

El estudio, publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, mostró que la actividad de esas neuronas aumenta antes de obtener una recompensa, cae después de recibirla y se mantiene alta cuando el premio esperado no aparece. Los experimentos también indicaron que cuanto mayor era el esfuerzo exigido a los animales, más intensa era la activación neuronal.
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Sus experimentos comprobaron la influencia de la orexina momento a momento, y cómo está involucrada en determinar si una recompensa vale el esfuerzo para obtenerla, un cálculo esencial relacionado con la motivación.
Los investigadores se centraron en neuronas del hipotálamo, una región cerebral que ya había sido vinculada con la vigilia, el gasto de energía y la propia motivación. Esta vez buscaron precisar de qué manera esa señal química interviene en la evaluación continua de si vale la pena insistir en una tarea para conseguir un beneficio.
La actividad de la orexina cambió según la recompensa esperada

Mediante modificaciones genéticas, el equipo pudo aumentar o limitar de forma artificial la actividad de las neuronas productoras de orexina. En pruebas de recompensa alimentaria, las ratas trabajaron más para conseguir comida cuando esas neuronas estaban activadas y abandonaron antes cuando su actividad fue inhibida.
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El monitoreo en tiempo real del comportamiento natural de esas células permitió seguir su respuesta momento a momento. Según el trabajo, la señal no solo anticipó la llegada de la recompensa, sino que también reflejó la diferencia entre recibirla y no recibirla cuando era esperada.
Ese patrón llevó a los autores a proponer que la actividad de la orexina podría funcionar como un marcador del esfuerzo implicado en perseguir una recompensa prevista. En el artículo escribieron: “Nuestras observaciones destacan que las actividades de la orexina están implicadas en el proceso motivacional en ratas y que los cambios dinámicos en la activación de las neuronas de orexina pueden participar en la conducta de búsqueda de recompensa basada en la predicción de la recompensa”.
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Añadieron que la respuesta de estas neuronas depende del grado o magnitud del esfuerzo. Para los investigadores, esos cambios pueden indicar la expectativa de incentivo en relación con el costo que supone obtenerlo.

En pruebas adicionales, los científicos manipularon la actividad de las neuronas de orexina justo cuando los animales anticipaban una recompensa. La reducción de esa actividad pareció disminuir la motivación, pero el aumento no se tradujo en una motivación superior.
Ese resultado sugiere que estas neuronas podrían ser necesarias para sostener un nivel basal de motivación, más que para funcionar como un regulador lineal que simplemente sube o baja la intensidad del impulso.
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El neurocientífico Hiroyuki Mizoguchi, de la Universidad de Nagoya, resumió esa idea así: “Nuestro estudio demostró cambios significativos en la actividad de las neuronas de orexina según las recompensas esperadas y el esfuerzo requerido, lo que sugiere un mecanismo potencial para traducir las expectativas en acción sostenida”.
En el trabajo, los autores concluyeron además: “Por lo tanto, la orexina es crucial para vincular las expectativas previstas con la conducta motivada”. También señalaron que la optimización de su actividad es necesaria para superar dificultades durante conductas motivadas.

Los resultados todavía deben trasladarse al cerebro humano. Las personas también tienen un sistema de orexina, lo que convierte a esta línea de investigación en una pregunta relevante para entender cómo se inicia una tarea y cómo se mantiene el compromiso con ella.
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La motivación alterada está asociada con varios trastornos mentales, entre ellos la depresión y la adicción. Por eso, una comprensión más precisa de los mecanismos de la orexina podría aportar nuevas pistas terapéuticas, aunque los propios investigadores advirtieron que ese horizonte aún está lejos.
El siguiente paso del equipo será estudiar los circuitos cerebrales de entrada y salida conectados con estas neuronas para reconstruir la cadena natural de eventos que las activa o las desactiva.
“Una mejor y más profunda comprensión de los mecanismos orexinérgicos que subyacen a las conductas motivadas proporcionaría información valiosa sobre cómo se puede desarrollar la motivación y cómo se pueden superar los trastornos”, concluyeron los investigadores.
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