
Agujeros negros de masa estelar podrían permanecer ocultos en la Vía Láctea en una proporción mucho mayor de la prevista por los métodos habituales de observación. Nuevas simulaciones dirigidas por Tom Wagg del Flatiron Institute de Nueva York indican que alrededor del 91% de esos objetos estaría aislado, sin una estrella compañera que delate su presencia, según informó Phys.org sobre un preprint publicado en el servidor arXiv.
Según Phys.org, eso implica que los sistemas binarios detectados hasta ahora representarían solo una fracción pequeña y sesgada de la población real.
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Ese resultado respalda una sospecha sostenida desde hace tiempo por los astrónomos: los agujeros negros hallados en sistemas binarios serían la excepción y no la regla. El estudio, difundido en 2026 en arXiv, que aún no cuenta con validación de pares, apunta a una reserva mucho más amplia que aún no se observó.
Por qué la mayoría seguiría oculta

Los agujeros negros aislados carecen de esa referencia observable. Como tienen poco material a su alrededor que pueda alterarse, resultan casi invisibles para los métodos que dependen de señales luminosas indirectas.
Esa limitación complica el estudio de cómo se forman y cómo evolucionan con el paso del tiempo. También deja a los astrónomos con una imagen incompleta de la población de agujeros negros de masa estelar distribuida por la galaxia.
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Según Phys.org, mientras las técnicas de observación no mejoren, las simulaciones siguen como una de las principales herramientas para abordar ese problema. El nuevo trabajo intenta cubrir ese vacío con una reconstrucción de la historia galáctica a lo largo de miles de millones de años.
Cómo se modeló la población de agujeros negros

El equipo de Tom Wagg desarrolló una simulación de la Vía Láctea que incorpora cómo nacen, evolucionan y mueren las estrellas a lo largo de miles de millones de años. El modelo también incluye las explosiones de supernova que originan agujeros negros.
Además, los investigadores sumaron los impulsos de retroceso al nacer que pueden lanzar esos objetos a través de la galaxia. Con ese enfoque, estimaron cuántos agujeros negros deberían existir hoy, dónde sería más probable encontrarlos y a qué velocidad se moverían.
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La búsqueda encabezada por Wagg indica que más del 90 % de los agujeros negros de masa estelar en la Vía Láctea podrían encontrarse en aislamiento. Este hallazgo apunta a la existencia de una gran cantidad de estos objetos que aún no han sido detectados.
Los resultados apuntan a que solo una pequeña fracción permanecería en los sistemas binarios en los que suelen apoyarse los astrónomos para detectarlos. Alrededor del 3% habría adquirido suficiente velocidad para escapar por completo de la galaxia.
Esa posibilidad añade otra dificultad al problema. Una parte de la población no solo sería difícil de detectar dentro de la Vía Láctea, sino que ya no estaría en ella.
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Las pistas para buscarlos en futuras observaciones

A falta de señales luminosas directas, la atención se concentra en métodos más sutiles. Entre ellos figura la posibilidad de identificarlos por la forma en que su gravedad desvía la luz de estrellas de fondo.
El reporte de Phys.org menciona 3 fuentes de datos que podrían ayudar en esa búsqueda: el telescopio espacial Roman, la misión Gaia en su próxima entrega de datos y varias campañas espectroscópicas. Esas observaciones podrían ofrecer una vía para poner a prueba la distribución prevista por las simulaciones.
El valor del estudio también radica en que ofrece un mapa de dónde buscar esos cuerpos y qué señales convendría rastrear. Con esa guía, los astrónomos podrían contrastar sus modelos de muerte estelar y de formación de agujeros negros con una porción mucho más amplia y representativa de la población oculta de la galaxia, de acuerdo con Phys.org.
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