¿Las cenizas de los Andes impulsaron la evolución de ballenas gigantes? Esto explican los científicos

Expertos de Argentina, Estados Unidos y otros países contaron a Infobae cómo combinaron modelos computacionales, análisis de fósiles y registros geológicos para reconstruir este fenómeno

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lucas beltramino
Las cenizas volcánicas de los Andes fertilizaron el océano Austral hace más de 5 millones de años. Habrían favorecido el desarrollo del fitoplancton y la evolución de las ballenas/Archivo Krissia Borja-Rewilding Argentina

Hace más de 5,3 millones de años, el océano Austral que rodea a la Antártida vivió un gran cambio cuando las cenizas volcánicas de los Andes de Sudamérica liberaron una lluvia de nutrientes sobre sus aguas.

Investigadores de los Estados Unidos, Argentina, Reino Unido, Alemania y Chile descubrieron un impacto inesperado de ese fenómeno.

El aporte de minerales esenciales sobre el océano podría haber favorecido el florecimiento de unas microalgas que forman parte del fitoplancton y el desarrollo de las ballenas gigantes, de acuerdo con el estudio que publicaron en la revista Communications Earth & Environment.

Volcán Popocatépetl
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Peligro volcánico
Geología
Observación geológica

Imagen que muestra la espectacular erupción del volcán Popocatépetl en México, con lava, humo y cenizas, destacando la magnitud de este fenómeno natural. - (Imagen ilustrativa Infobae)
El estudio internacional revela que la lluvia de minerales esenciales provocada por erupciones volcánicas ayudó a la expansión de las ballenas gigantes. (Imagen ilustrativa Infobae)

“Las cenizas volcánicas llevaron nutrientes al océano y así impulsaron el crecimiento de fitoplancton en el Océano Austral. Como ese alimento estaba lejos de las costas donde vivían las ballenas, se generó una presión evolutiva: para alcanzarlo, comenzaron a viajar más lejos”, explicó a Infobae uno de los autores del estudio, el científico argentino Pedro DiNezio, del Instituto ATLAS de la Universidad de Colorado en los Estados Unidos.

En ese proceso, las ballenas “evolucionaron hacia tamaños más grandes, lo que les permitió recorrer largas distancias y aprovechar mejor esa abundancia de alimento”, resaltó.

De esta manera, el hallazgo abrió una ventana para comprender cómo los volcanes pueden transformar la vida marina y el clima global.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La actividad volcánica andina favoreció el florecimiento de ecosistemas marinos altamente productivos en el Mioceno tardío. (Archivo Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio fue dirigido por Barbara Carrapa de la Universidad de Arizona con colegas de otras instituciones de los Estados Unidos. También participaron investigadores del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA), que depende del CONICET y la Universidad de Buenos Aires, y el Instituto Franco-Argentino de Estudios sobre el Clima y sus Impactos. Colaboraron investigadores de la Universidad de Bremen en Alemania y la Universidad Santo Tomás de Chile.

Olas de ceniza y vida

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Modelos computacionales y análisis de fósiles confirman que la llegada de cenizas andinas aumentó la productividad biológica marina (Imagen Ilustrativa Infobae)

Antes de hacer la investigación, los científicos sabían que los volcanes de los Andes lanzaban cenizas ricas en nutrientes al mar y que eso podía beneficiar zonas como la Corriente de Humboldt y el mar Austral.

Sin embargo, nadie había podido medir cuánto impactaba ese vulcanismo en la fertilidad del océano y en el clima global.

Científica Barbara Carrapa en una ladera rocosa, vestida de rojo, con mochila, observando montañas áridas y un pico nevado bajo un cielo azul
Barbara Carrapa coordinó la investigación, lideró el diseño del estudio y supervisó el trabajo del equipo internacional./ Mark Clementz

También conocían que grandes erupciones andinas coincidieron con épocas de más vida marina y con enfriamientos del planeta durante el Mioceno tardío, pero no se entendía bien cuál había sido el verdadero papel de las cenizas.

Faltaban pruebas claras de cómo y cuánto ayudaron esos nutrientes a transformar los ecosistemas. Por eso, la pregunta que motivó el estudio fue directa: ¿las cenizas de los Andes realmente fertilizaron el océano, cambiaron la vida marina y ayudaron a enfriar la Tierra en ese remoto pasado?

Caminos de ceniza, mares de vida

Ballenas jorobadas del Canal de Beagle
Entender el impacto pasado de cenizas volcánicas sobre el océano Austral ayuda a prever efectos actuales de cambios naturales en el clima global. (Archivo CADIC/Conicet)

Para resolver el misterio, los investigadores usaron modelos computacionales que mostraron cómo las cenizas volaban desde los Andes hasta el océano y qué pasaba cuando caían al agua. Así, pudieron seguir el recorrido de los nutrientes desde el volcán hasta el mar.

Sumaron datos de fósiles, registros de antiguas erupciones y análisis de sedimentos marinos para armar el rompecabezas.

“Toda esta información ayudó a reconstruir la historia y a unir piezas sueltas sobre el pasado del océano”, acotó el doctor en geología Nicolás Cosentino, quien también formó parte del estudio.

Los resultados de los modelos indicaron que, tras cada llegada de cenizas, el fitoplancton aumentó fuerte en el agua.

También descubrieron que, al crecer la población de organismos marinos, el océano podía sacar más dióxido de carbono del aire y guardarlo en el fondo marino.

Sedimentos en los Andes
Nicolás Cosentino se encargó del análisis de datos geológicos y fósiles, y contribuyó a reconstruir la historia ambiental del océano.(CONICET- uba).

El dióxido de carbono atmosférico bajó hasta 15 partes por millón mientras este proceso seguía, lo que ayudó al enfriamiento global.

Al revisar fósiles en la costa de Chile, los investigadores también encontraron que las ballenas y otros animales marinos prosperaron justo cuando más cenizas caían al mar.

“Los registros fósiles muestran que ecosistemas marinos muy productivos, con muchas ballenas, coincidieron con períodos de fuerte volcanismo. Esto sugiere que las cenizas ayudaron a fertilizar el océano”, resaltó DiNezio.

Así, las pruebas confirmaron que las cenizas de los Andes llenaron el océano de vida y ayudaron a refrescar el planeta.

Sedimentos en los Andes
El científico argentino Pedro DiNezio fue uno de los coautores/Archivo

Para Cosentino, el objetivo del trabajo fue evaluar un proceso del pasado. Sin embargo, aclaró: “Nos deja un mensaje para la situación actual. Hay cambios en las interacciones en el planeta que son inesperadas y complejas. Un aumento de la actividad volcánica puede impactar en la química y la actividad biológica de los mares”.

Hoy, entender cómo las cenizas de los Andes cambiaron el océano ayuda a explicar por qué el mar y sus criaturas pueden ser tan distintos cuando la naturaleza decide mezclar tierra y agua.

Cada hallazgo suma una pista más sobre el pasado y el futuro de la vida en la Tierra. “Se podría pensar que la desertificación en el planeta puede impactar con cambios en los mares, en el contexto del cambio climático actual”, concluyó.