
El reciente análisis de la Universidad de Queensland confirmó que Brisbane alberga el fósil de dinosaurio más antiguo de Australia. Se trata de una huella fósil de 18,5 centímetros, descubierta originalmente en 1958 en una cantera del barrio de Albion por un adolescente, Bruce Runnegar, quien posteriormente desarrolló una carrera en la paleontología.
Este hallazgo, catalogado como patrimonio científico, abre nuevas perspectivas sobre la historia de los dinosaurios en el continente y sitúa a la capital de Queensland en el foco de la investigación paleontológica internacional. El estudio fue publicado en la revista Alcheringa.
PUBLICIDAD
Un hallazgo fortuito con impacto duradero
La huella constituye una prueba directa de que los dinosaurios habitaron Australia durante el Triásico Superior temprano, hace aproximadamente 230 millones de años. De acuerdo con la Universidad de Queensland, el descubrimiento amplía notablemente el registro fósil del país, que hasta ahora carecía de evidencias tan antiguas y concretas sobre la presencia de estos animales.
“Este es el único fósil de dinosaurio hallado en una ciudad capital de Australia y muestra que pueden surgir hallazgos de relevancia global casi sin advertirlo”, afirmó el doctor Anthony Romilio, investigador principal de la universidad. Tras el desarrollo urbano en el área, el sitio donde fue encontrada la huella es actualmente inaccesible, por lo que esta pieza es la única evidencia fósil de dinosaurios prehistóricos conservada en la zona.
PUBLICIDAD

El contexto del hallazgo añade singularidad al descubrimiento. En 1958, Bruce Runnegar, entonces adolescente, exploraba la cantera de Petrie junto a compañeros de escuela cuando encontró la huella impresa en la roca. El hecho de que un joven sin formación científica identificara una señal de tal valor aporta una dimensión inspiradora al relato.
Runnegar guardó el fósil durante más de seis décadas. “En ese momento sospechábamos que las marcas podían ser huellas de dinosaurio, pero no imaginábamos su trascendencia nacional”, relató Runnegar a la Universidad de Queensland. Con el tiempo, completó su formación en ciencias y obtuvo un doctorado en la Universidad de Queensland, para luego impartir paleontología en la Universidad de Nueva Inglaterra y en la Universidad de California, Los Ángeles.
PUBLICIDAD
Valor científico y legado para nuevas generaciones
Durante sus años como docente, Runnegar mostró la huella de Brisbane a numerosos estudiantes como ejemplo de la relevancia de los rastros fósiles en la reconstrucción de antiguos ecosistemas. El académico destaca que la huella quedó grabada cuando un animal de gran peso pisó un sedimento, lo cual la convierte en un valioso registro para la investigación nacional.
Desde el punto de vista técnico, la huella tiene 18,5 centímetros de largo y corresponde a un dinosaurio bípedo que medía cerca de 80 centímetros de altura en la cadera y pesaba alrededor de 140 kilogramos. El estudio dirigido por Romilio y su equipo la atribuye probablemente a un sauropodomorfo, un grupo de dinosaurios primitivos antecesores de los de cuello largo más conocidos.
PUBLICIDAD
La impronta se preservó en una losa de arenisca, lo que garantiza un estado de conservación inusual dada su antigüedad. Gracias a los avances tecnológicos, Romilio pudo mapear y reconstruir la huella con detalle.

Las nuevas dataciones confirmadas por la Universidad de Queensland ubican la huella en el Triásico Superior temprano. Este hecho, según Romilio, no solo amplía el conocimiento sobre los dinosaurios en Australia, sino que también aporta información sobre las primeras fases de su evolución global.
Preservación y futuro de la investigación
Por disposición de la Universidad de Queensland, el fósil se conserva actualmente en el Museo de Queensland, institución aliada en el resguardo del patrimonio científico. La pieza permanece accesible para investigaciones futuras, lo que facilitará nuevos enfoques sobre los primeros dinosaurios que caminaron por el continente australiano.
PUBLICIDAD
Romilio enfatiza que este tipo de hallazgos evidencia la importancia de proteger el patrimonio paleontológico, a veces una sola pieza resulta esencial para entender ecosistemas extintos. Runnegar recordó: “Decidí contactar al Dr. Romilio para que el fósil pudiera documentarse formalmente. Es extraordinario verlo reconocido después de más de 60 años”.
El doctor Romilio agregó que este caso “confirma que descubrimientos inesperados pueden estar muy cerca, aún en áreas urbanas donde la investigación es limitada”. La Universidad de Queensland concluye que la huella de Albion ilustra cómo un hallazgo casual puede transformar el conocimiento científico décadas más tarde.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Moras sin semillas y cerezas en arbustos: los nuevos cultivos que desarrolla la edición genética
Según un informe detallado de Wired Magazine, la tecnología CRISPR permite acelerar la modificación de rasgos específicos para obtener alimentos más fáciles de consumir y variedades con mayor resistencia frente al calor, las sequías y plagas

“Estuvimos muy cerca, pero a la vez muy lejos”: el fallido plan para salvar a un telescopio de la NASA que caerá este año
A pesar de lograr aproximarse a 15 kilómetros para recabar datos técnicos, la reliquia orbital enviada en 2004 por la agencia estadounidense pierde altitud a causa de tormentas solares e ingresará a la atmósfera entre octubre y diciembre

Cómo la luz artificial retrasa el reloj biológico de los mosquitos y puede elevar el riesgo de contagio del virus del Nilo Occidental
Un estudio de la Universidad Estatal de Ohio descubrió que la iluminación nocturna común interfiere en la señal estacional que indica a las hembras de Culex pipiens cuándo dejar de picar y prepararse para el invierno

El secreto inmunológico de los murciélagos: una característica genética podría explicar por qué no enferman gravemente
Un equipo de las universidades de Tulane y Stanford, junto con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, detectó que los vesper, el grupo más diverso entre estos animales, pueden producir anticuerpos mediante dos sistemas diferentes, un rasgo que no se conocía en ningún otro mamífero

Descubren que el suelo lunar conserva huellas de explosiones estelares de hace millones de años
Una nueva investigación sugiere que el terreno de nuestro satélite natural conserva señales clave para reconstruir antiguos eventos ocurridos cerca de la Tierra




