Australia encabeza la extinción global de mamíferos, con alrededor de 40 especies desaparecidas desde la colonización europea y casi 80 en peligro, según investigaciones recientes citadas por The Conversation.
Una polémica científica reciente cuestionó el papel de los gatos asilvestrados y zorros invasores en esta crisis, pero nuevos estudios de equipos de las principales universidades australianas refuerzan la evidencia sobre el impacto de estos depredadores y la urgencia de su control para proteger la fauna autóctona.
La fauna única australiana, como el ornitorrinco, el koala y el wombat, evolucionó tras millones de años de aislamiento. Sin embargo, la llegada de especies invasoras alteró ese equilibrio.

Según The Conversation, los gatos asilvestrados, presentes desde 1788 y extendidos por todo el continente a finales del siglo XIX, junto a los zorros introducidos en la década de 1830, constituyen el factor clave en la disminución de mamíferos pequeños y medianos.
Aunque los mamíferos australianos convivieron milenios con depredadores como dingos y águilas audaces, la flexibilidad ecológica y capacidad cazadora de gatos y zorros representa un reto inédito para estas especies endémicas.
Evidencia y debate científico
El debate se intensificó durante el último año, cuando un grupo de científicos puso en duda la evidencia disponible para responsabilizar a estos depredadores introducidos.

Según The Conversation, estos críticos sostuvieron que la hipótesis sobre la influencia de gatos asilvestrados y zorros invasores en las extinciones se había aceptado “con poca evidencia”, generando una discusión clave sobre las políticas de conservación y el futuro de la biodiversidad australiana.
Como respuesta, los autores de los nuevos estudios revisaron datos históricos y concluyeron que la desaparición de mamíferos nativos coincide en todos los casos con la llegada de gatos asilvestrados a las áreas afectadas.
The Conversation explicó que este análisis reveló que todas las últimas observaciones de mamíferos extintos ocurrieron tras la aparición de los gatos, mientras que la cronología respecto a los zorros es menos precisa, aunque muestra una tendencia similar. Relatos de comunidades indígenas y colonos también documentan la pérdida de fauna nativa tras la introducción de uno o ambos depredadores.

El análisis se refuerza al comparar el destino de mamíferos entre el continente y las islas. The Conversation subraya que muchas especies sobrevivieron únicamente en islas donde jamás llegaron ni gatos asilvestrados ni zorros invasores.
Así, la rata de nidos mayor desapareció del continente, pero sobrevive en islas; en cambio, la rata de nidos menor, sin poblaciones insulares, se extinguió completamente. Estos casos evidencian la vulnerabilidad de la fauna local ante depredadores ajenos a su entorno evolutivo.
Control de invasores y recuperación
Algunos científicos sostienen que los programas de control letal de gatos y zorros no siempre permiten la recuperación de especies amenazadas. Sin embargo, The Conversation advierte que esto puede deberse a la falta de impacto sostenido de estos programas en la reducción de depredadores.

Por el contrario, los resultados en áreas valladas y islas sin depredadores muestran que la exclusión total de gatos y zorros casi siempre posibilita la recuperación de las poblaciones nativas, mientras que los sitios expuestos siguen registrando declives.
Ejemplos recientes ilustran esta tendencia. Según The Conversation, los bandicuts del este lograron recolonizar la isla Phillip, libre de zorros, y el número de hare-wallabies aumentó en la isla Dirk Hartog tras la erradicación de gatos asilvestrados. Estos resultados refuerzan el argumento de que el control de especies invasoras resulta fundamental para la conservación de mamíferos australianos.
Un dilema ético, político y ambiental
El debate sobre la estrategia más adecuada no es solo técnico, sino también ético y político. The Conversation señala que el control letal de gatos y zorros es una medida polémica, pero insiste en la existencia de pruebas sólidas sobre su eficacia en zonas protegidas.

Sectores críticos proponen alternativas e incluso consideran la integración de algunas especies introducidas a los ecosistemas australianos; sin embargo, la mayoría de especialistas en conservación discrepa y advierte que relajar el control expondría a más especies nativas al riesgo de extinción.
El destino de gran parte de la fauna australiana dependerá de las decisiones sobre políticas de conservación ambiental. Para la comunidad científica, abandonar el control sistemático de gatos y zorros aceleraría la desaparición de más especies. Por eso, una gestión estricta y constante se considera indispensable para evitar cruzar el umbral del “no retorno”.
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