
Durante décadas, la ciencia climática buscó explicar cómo la Tierra pasó de un planeta cálido, con selvas extendidas hasta latitudes altas, a un mundo marcado por hielos polares y temperaturas moderadas.
El tránsito ocurrió de forma gradual a lo largo de los últimos 66 millones de años, desde el final de la era de los dinosaurios hasta la actualidad. Ahora, un equipo internacional de investigadores logró resolver una pieza central de ese rompecabezas y apuntó a un protagonista poco considerado, la química del agua de mar.
PUBLICIDAD
El nuevo trabajo de expertos de la Universidad de Southampton planteó que el enfriamiento a largo plazo del planeta no dependió solo de procesos atmosféricos o continentales, sino también de transformaciones profundas en los océanos.
“La enorme caída de la temperatura de la Tierra tras la extinción de los dinosaurios podría deberse a una importante disminución de los niveles de calcio en el océano”, escribieron en un comunicado de la universidad.
PUBLICIDAD

Los científicos identificaron una disminución sostenida del calcio disuelto en el agua marina, superior al 50 por ciento durante el Cenozoico. Ese cambio alteró la forma en que los océanos intercambiaron carbono con la atmósfera y favoreció la reducción progresiva del dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero.
Los resultados surgieron de una investigación liderada por la Universidad de Southampton y publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences. El equipo reunió especialistas de Europa, Asia y América, que trabajaron con registros fósiles y modelos computacionales para reconstruir la evolución química de los mares con un nivel de detalle sin precedentes. La evidencia indicó que el océano no solo reaccionó al clima, sino que cumplió un rol activo en su transformación.
PUBLICIDAD

Según el estudio, al inicio del Cenozoico, poco después de la extinción de los dinosaurios, los niveles de calcio en el océano duplicaban a los actuales. Esa condición favorecía un intercambio diferente de carbono entre el mar y la atmósfera.
Con el paso de millones de años, la disminución del calcio modificó los procesos biogeoquímicos marinos y facilitó la captura de carbono, un mecanismo que debilitó el efecto invernadero global y permitió el descenso sostenido de la temperatura.
PUBLICIDAD
El hallazgo propone una mirada integrada del sistema Tierra, donde los procesos profundos del planeta, la química oceánica y el clima superficial se conectan a escalas de tiempo geológicas. También aporta una nueva herramienta para interpretar el pasado climático y afinar los modelos que buscan comprender la evolución futura del sistema climático.
Un océano que moldeó el clima del planeta

La clave del descubrimiento reside en la relación entre el calcio del agua de mar y el ciclo del carbono. Los investigadores demostraron que la concentración de este ion principal se correlacionó estrechamente con los niveles de dióxido de carbono atmosférico a lo largo del Cenozoico. Cuando el calcio resultó abundante, los océanos tendieron a liberar más CO₂ al aire. A medida que su concentración cayó, el sistema marino favoreció la retención de carbono.
PUBLICIDAD
El autor principal del estudio, el doctor David Evans, explicó que los resultados redefinen el papel de los océanos. “Nuestros resultados muestran que los niveles de calcio disuelto eran dos veces más altos al comienzo de la Era Cenozoica, poco después de que los dinosaurios vagaran por el planeta, en comparación con la actualidad”. Esa diferencia tuvo consecuencias climáticas de gran alcance.
Evans añadió que “cuando estos niveles eran altos, los océanos funcionaban de manera diferente, actuando para almacenar menos carbono en el agua de mar y liberando dióxido de carbono al aire”. Con el correr del tiempo, el proceso se invirtió. “A medida que esos niveles disminuyeron, el CO2 fue absorbido por la atmósfera y la temperatura de la Tierra con él, lo que redujo nuestro clima hasta entre 15 y 20 grados Celsius”.
PUBLICIDAD

Para llegar a estas conclusiones, el equipo analizó foraminíferos, diminutos organismos marinos que dejaron registros químicos en sus conchas fosilizadas. Estos microfósiles, recuperados de sedimentos del fondo oceánico, actuaron como archivos naturales de la composición del agua de mar. Su análisis permitió reconstruir, con alta resolución temporal, la evolución del calcio y del magnesio durante decenas de millones de años.
Los datos empíricos se integraron luego en modelos de caja del ciclo del carbono. Estas simulaciones mostraron que los cambios en la concentración de calcio influyeron en la forma en que organismos como corales y plancton fijaron carbono y lo enterraron en los sedimentos marinos. Ese proceso retiró dióxido de carbono de la atmósfera y contribuyó al enfriamiento global.
PUBLICIDAD
El doctor Xiaoli Zhou, coautor del estudio, destacó que la disminución del calcio alteró la producción y el enterramiento de carbonato de calcio en el fondo marino. “El proceso extrae efectivamente el dióxido de carbono de la atmósfera y lo encierra. Este cambio podría haber modificado la composición de la atmósfera, bajando así el termostato del planeta”, afirmó.
Procesos profundos y una nueva lectura del pasado climático

El estudio también conectó la caída del calcio oceánico con procesos geológicos de gran escala. En particular, los investigadores observaron una coincidencia temporal entre la disminución del calcio y la desaceleración de la expansión del fondo marino, el fenómeno volcánico que genera nueva corteza oceánica.
PUBLICIDAD
A medida que la tasa de expansión disminuyó, el intercambio químico entre las rocas del fondo marino y el agua oceánica cambió de manera gradual. Ese ajuste redujo el aporte de calcio al océano y modificó su composición iónica. El profesor Yair Rosenthal, coautor del trabajo, explicó que este tipo de procesos profundos suelen quedar fuera del foco de los estudios climáticos tradicionales.
“La química del agua de mar suele considerarse como algo que responde a otros factores que provocan cambios en nuestro clima, en lugar de ser la causa en sí misma”, señaló Rosenthal. Sin embargo, la nueva evidencia sugiere un papel más activo de los océanos. “Es posible que los cambios en estos procesos profundos de la Tierra sean en última instancia responsables de gran parte de los grandes cambios climáticos que han tenido lugar a lo largo del tiempo geológico”, aseguró.
El trabajo también abordó un debate de larga data sobre las causas de la disminución del CO₂ durante el Cenozoico. Tradicionalmente, la explicación se centró en la meteorización de silicatos, un proceso que retira dióxido de carbono de la atmósfera. El nuevo estudio no descarta ese mecanismo, pero propone que la composición iónica del agua de mar representó un factor adicional, hasta ahora subestimado.

Los autores aclararon que el registro disponible no permite establecer con certeza absoluta una relación causal directa entre el calcio oceánico y el CO₂ atmosférico. Sin embargo, los modelos del ciclo del carbono indicaron que esa relación pudo haber sido determinante, dependiendo de la intensidad de las retroalimentaciones climáticas y de los cambios en el enterramiento de carbono orgánico.
Más allá de los matices técnicos, el hallazgo aporta una perspectiva innovadora sobre la historia climática del planeta. Al mostrar que la química del océano integró y amplificó procesos geológicos y biológicos, el estudio refuerza la idea de un sistema Tierra profundamente interconectado.
Comprender esas interacciones resulta clave no solo para interpretar el pasado, sino también para mejorar las proyecciones sobre el futuro climático en un contexto de aumento acelerado del dióxido de carbono.
El misterio de 66 millones de años encontró así una explicación basada en datos fósiles, modelos y procesos profundos. El océano, lejos de ser un actor pasivo, emergió como un regulador central del clima global, capaz de cambiar el rumbo térmico del planeta a lo largo de eras enteras.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Los peces también sueñan: descubren movimientos oculares y patrones inéditos en su descanso
Un grupo de investigadores utilizó microscopía avanzada para registrar la actividad cerebral y ocular de peces cebra durante 24 horas. Los detalles

Las tres causas que generan desconfianza hacia las universidades, según un estudio de Yale
Un informe elaborado por el Comité sobre la Confianza en la Educación Superior de la prestigiosa institución estadounidense reveló por qué la legitimidad de las casas de estudio enfrenta un escrutinio sin precedentes en la actualidad. Qué es lo que destacaron

Qué es la falla de Cascadia y por qué los científicos alertan sobre un posible megaterremoto
En la región noroeste de Estados Unidos, investigadores advierten que un fenómeno geológico oculto bajo el océano. Qué dicen los últimos hallazgos científicos

Cáncer de páncreas: descubren una proteína que protege al tumor y frena las defensas del cuerpo
Científicos de España y Argentina demostraron en ratones que sin la proteína PARP2, el sistema inmune ataca al tumor y los animales viven un 43% más. Cómo el hallazgo podría dar lugar a una nueva forma de tratar los tumores en personas

El océano Atlántico podría perder la mitad de su fuerza y alterar el clima mundial, advierte un nuevo estudio
El análisis científico muestra que el sistema de corrientes atlánticas enfrenta una caída de intensidad mucho mayor a la prevista, lo que plantea riesgos para la estabilidad climática y podría provocar cambios abruptos el nivel del mar



