El enigma de Pa 30, la supernova que desafía la física y podría reescribir la historia de las estrellas

Un objeto celeste único revela patrones inesperados en la evolución estelar mediante la observación de filamentos intactos y procesos de combustión incompleta. Cómo este avance logra unir registros históricos de Asia y hallazgos contemporáneos en astrofísica

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El remanente estelar Pa 30
El remanente estelar Pa 30 destaca por sus filamentos rectos y largos, un fenómeno inusual en explosiones de supernova - (Europa Press)

El reciente estudio sobre el remanente estelar Pa 30 abrió una ventana única para comprender el comportamiento de la materia extrema en el universo. Este objeto, distinguido por su estructura, intrigó a la comunidad astronómica debido a la formación de filamentos largos y rectos que emergen desde un punto central, en contraste con las formas caóticas que suelen presentar otros remanentes de supernova.

La imagen de Pa 30, que algunos comparan con fuegos artificiales detenidos en el tiempo, representó una rareza cósmica que desafió las interpretaciones tradicionales. De acuerdo con Universe Today, el origen de esta estructura singular está en la explosión incompleta de su estrella progenitora.

El equipo encabezado por Eric Coughlin, de la Universidad de Syracuse, sostuvo que la combustión nuclear solo afectó la superficie del astro, sin alcanzar una detonación total. Como resultado, el núcleo sobrevivió y se transformó en una enana blanca hipermasiva. Este proceso atípico llevó a la liberación de un viento estelar extremadamente denso y rápido, con velocidades cercanas a los 15.000 kilómetros por segundo, que arrastró consigo materiales pesados generados durante la explosión fallida.

La explosión parcial de la
La explosión parcial de la estrella progenitora de Pa 30 generó una enana blanca hipermasiva y vientos estelares extremadamente densos - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cuando ese viento, notablemente más pesado que el gas circundante, encontró el entorno, surgió un fenómeno conocido como inestabilidad de Rayleigh-Taylor, bien estudiado en la física de fluidos. En la Tierra, este efecto aparece en explosiones nucleares, donde provoca nubes en forma de hongo.

En Pa 30, la interacción originó filamentos rectos y definidos que permanecen a lo largo de toda la estructura. Es relevante destacar que, a diferencia de lo observado en otros remanentes, estos filamentos no se fragmentaron ni retorcieron. El viento denso impidió que la etapa de caos y dispersión característica de las supernovas tradicionales llegara a desarrollarse, por lo que los filamentos conservaron su forma y continuaron expandiéndose de manera estable.

Las simulaciones realizadas por el grupo de Coughlin demostraron que solo un contraste de densidad tan extremo pudo reproducir la singularidad visual que distinguió a Pa 30. El estudio estableció un interesante paralelo con la prueba nuclear Kingfish de 1962: tras la detonación, surgieron patrones filamentosos que rápidamente se desintegraron en formas caóticas. En cambio, en Pa 30, la expansión del viento estelar permitió que los filamentos se mantuvieran durante siglos, lo que reveló la diferencia fundamental entre ambos escenarios.

La estructura de Pa 30
La estructura de Pa 30 se explica por la inestabilidad de Rayleigh-Taylor, un efecto físico que también aparece en explosiones nucleares terrestres - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este mecanismo permitió clasificar a Pa 30 dentro de la subcategoría de supernovas de tipo Iax, fenómenos poco frecuentes que, según Universe Today, los científicos comprenden mejor gracias a investigaciones recientes. Los expertos consideran que identificar otros remanentes con características semejantes podría arrojar luz sobre procesos extremos, como vientos estelares especialmente densos o las disrupciones provocadas por agujeros negros.

Además de su interés científico, Pa 30 tiene un valor histórico notable. Su formación coincidió con la aparición de la “estrella invitada” registrada por astrónomos en China y Japón en el año 1181. Este vínculo directo entre una observación milenaria y el análisis astrofísico actual convirtió a Pa 30 en un caso de estudio excepcional, capaz de unir el pasado y el presente de la astronomía. Los investigadores subrayan que la historia de la “estrella invitada” evidenció cómo el destino de las estrellas puede dejar huellas de complejidad y belleza en el universo observable.

El descubrimiento de Pa 30 amplió el conocimiento sobre las explosiones estelares fallidas y abrió la puerta a futuras investigaciones sobre la diversidad de fenómenos que modelan el cosmos. La posibilidad de hallar otros remanentes con filamentos tan definidos y estables, especialmente en regiones donde actúan fuerzas extremas, desafió a la ciencia a replantear los límites conocidos en la evolución de las estrellas.