Un grupo de científicos identificó que las plantas desarrollan un mecanismo biológico que funciona como una especie de “memoria” frente a la sequía. El estudio internacional se realizó en laboratorios de Alemania y Australia, y se publicó este año.
Los especialistas analizaron qué sucede en la fisiología vegetal durante y después de períodos secos. El trabajo expuso que ciertas moléculas permiten anticipar cómo los poros de las hojas se abrirán al día siguiente, un factor determinante para la conservación de agua y la supervivencia.
PUBLICIDAD
Las plantas no solo responden a la sequía en el momento. Según los autores, los tejidos recuerdan la severidad del clima mediante la acumulación de señales químicas. Esto afecta de inmediato el control de la transpiración.

Se trata de una adaptación evolutiva clave porque otorga flexibilidad frente a ciclos de lluvias irregulares. El hallazgo genera interés en la ciencia por su impacto en cultivos agrícolas sensibles al cambio climático.
Los últimos años registraron un aumento en la frecuencia de las sequías. Los sistemas agrícolas necesitan comprender y aprovechar los mecanismos que permiten una mejor tolerancia al estrés hídrico. Este conocimiento resulta relevante para planificar la producción y la selección de especies capaces de sostenerse en escenarios adversos.
PUBLICIDAD
Una molécula y un suelo con “memoria”
De acuerdo con la investigación liderada por Rainer Hedrich, de la Universidad Julius Maximilians de Würzburg, Alemania, las plantas acumulan ácido gamma-aminobutírico (GABA) durante días secos.
La cantidad de GABA presente al amanecer determina cómo los poros de las hojas regularán la pérdida de agua esa jornada. Matthew Gilliham, de la Universidad de Adelaide, Australia, detalló que cultivos como cebada, habas y soja ajustan la apertura de sus estomas según estos niveles químicos.
Según la Fundación Antama, la señal GABA es conocida en animales y humanos por su función en el sistema nervioso, pero en plantas desempeña un papel diferente y esencial.
PUBLICIDAD
Aunque las plantas no poseen células nerviosas ni cerebro, GABA permite una respuesta rápida que se asemeja a un proceso de memoria. Gracias a esta señal interna, las especies logran optimizar el uso del agua según las condiciones vividas en días previos.

El estudio resalta que otros caminos bioquímicos también intervienen en la respuesta a la sequía, pero el mecanismo identificado para el GABA presenta características únicas. Su acción directa sobre los estomas protege a las plantas de la deshidratación y previene daños celulares en situaciones extremas. Este avance representa una nueva pieza en el estudio de la resiliencia vegetal frente a eventos climáticos extremos.
PUBLICIDAD
Por otro lado, investigadores de la Universidad de Nottingham y la Universidad de Kansas aportaron pruebas sobre el papel del suelo en la creación de una “memoria ecológica”.
Según Nature, las comunidades microbianas del suelo registran los eventos de estrés hídrico y modifican su actividad. Estas adaptaciones influyen en la resistencia de las plantas que crecen en esos suelos.

De acuerdo con Maggie Wagner, experta de la Universidad de Kansas, los microbios y hongos del suelo afectan factores críticos como el secuestro de carbono y la absorción de nutrientes. Los experimentos mostraron que gramíneas nativas expuestas repetidamente a suelos áridos sobreviven mejor a nuevas sequías.
PUBLICIDAD
En cambio, algunos cultivos, como el maíz, no obtienen el mismo beneficio, lo que indica una interacción específica entre especie y microbioma. El legado microbiano alteró la expresión génica de las raíces vinculada a la transpiración y la eficiencia hídrica.
Gabriel Castrillo, de la Universidad de Nottingham, explicó que comprender estos efectos de legado permitirá diseñar estrategias agrícolas más resilientes. Crear ecosistemas agrícolas adaptados podría ser la clave para enfrentar la disminución global de la disponibilidad de agua.

La capacidad de plantas y suelos para recordar la sequía representa un avance fundamental en la ciencia agronómica. La integración entre señales químicas en tejidos vegetales y memoria microbiana del suelo ofrece nuevas herramientas para optimizar la producción bajo condiciones climáticas extremas.
PUBLICIDAD
La comunidad científica sigue investigando cómo combinar estos conocimientos para mejorar la seguridad alimentaria en un mundo en constante cambio.
Estudios recientes demuestran que plantas y suelos conservan señales internas y ambientales de sequía. Este mecanismo de memoria define nuevas estrategias para robustecer la agricultura frente a desafíos climáticos.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El olor a limpio que puede contaminar tu casa: por qué los productos perfumados pueden generar nanopartículas que llegan a los pulmones
Un estudio de la Universidad Purdue advierte que los limpiadores con fragancias liberan terpenos que reaccionan con el ozono del aire interior pueden generar miles de millones de partículas ultrafinas capaces de interferir en el sistema respiratorio

La nave Starship de SpaceX alcanzó la órbita terrestre por primera vez: reingresó a la atmósfera y amerizó en el Pacífico
El megacohete de Elon Musk despegó desde Texas. En su decimocuarta prueba logró completar la inserción orbital y comenzó el despliegue de 26 satélites Starlink. La misión estaba programada para durar 10 horas, pero se redujo a tres debido a un problema en el motor

La NASA prepara una red global para recibir datos del telescopio Roman: así estudia la materia oscura y los planetas
Tres estaciones ubicadas en Japón, Estados Unidos y Australia completaron las pruebas para procesar hasta 1,4 terabytes diarios de información científica cuando el observatorio inicie sus operaciones, previstas para principios de 2027
Cómo era el rostro de un ser humano hace 315 mil años: la reconstrucción digital que revela el aspecto del Homo sapiens más antiguo
Un equipo de científicos empleó tecnología tridimensional y análisis forense sobre fósiles hallados en Marruecos para recrear las facciones de un antepasado prehistórico

Las columnas de hielo de una luna de Saturno tienen sustancias de un océano oculto y podrían facilitar la búsqueda de vida
Dos investigaciones analizaron partículas expulsadas al espacio y comprobaron que pueden separar y reunir compuestos químicos en cantidades detectables



