
Los pulpos alternan entre fases de sueño tranquilo y activo, mostrando cambios notables en su piel durante la noche. Un estudio reciente analiza los patrones cerebrales y las reacciones de estos moluscos mientras descansan. El hallazgo arroja luz sobre el sueño de animales con cerebros muy diferentes al de los mamíferos.
Investigadores observaron a pulpos laqueus durante sus horas de descanso en un laboratorio de Japón a lo largo de varias noches. El estudio, publicado en la revista Nature, confirmó que estos animales presentan dos etapas diferenciadas de sueño: una fase tranquila y otra activa, caracterizada por cambios rápidos en el color y la textura de su piel, patrones vibrantes, movimientos breves de brazos y respiración acelerada.

Este comportamiento ocurre aproximadamente cada hora y dura cerca de un minuto. La investigación revela que, durante la llamada “fase activa” del sueño, el cerebro del pulpo muestra un patrón de actividad casi idéntico al registrado cuando permanece despierto.
Esa similitud sorprende a la comunidad científica, ya que hasta ahora se creía que solo los mamíferos y algunas aves presentaban ciclos de sueño con características comparables. El hecho de que un invertebrado muestre esta complejidad sugiere que los mecanismos del sueño profundo y el soñar podrían haber evolucionado de forma independiente en diferentes linajes de animales.
Los secretos del sueño en ocho brazos
Según los resultados, cuando los pulpos están en la etapa de sueño tranquilo, se muestran completamente blancos, inmóviles y con respuestas mínimas ante cualquier estímulo externo. Los científicos comprobaron este estado tocando suavemente a los ejemplares y observando que apenas reaccionaban. Esto permitió establecer que realmente dormían y no solo permanecían en reposo.

El verdadero misterio aparece con la fase activa. Los investigadores grabaron a los pulpos usando cámaras de ultra alta resolución y detectaron que sus patrones cutáneos se transformaban con rapidez, reflejando casi todos los cambios que realizan cuando cazan o se camuflan despiertos. De acuerdo al equipo, este despliegue podría representar la reactivación de recuerdos visuales, como si el animal reviviera experiencias pasadas.
Uno de los hallazgos más interesantes radica en la actividad cerebral registrada. De acuerdo a Nature, al analizar los impulsos eléctricos durante el sueño tranquilo, los científicos detectaron ondas encefalográficas similares a los “husos de sueño” observados en humanos durante el sueño de ondas lentas.
Las ondas se relacionan con la consolidación de la memoria. De acuerdo a los autores, la coincidencia sugiere que ciertos procesos cognitivos del sueño podrían ser universales.

Durante la fase activa, los patrones neuronales cambiaron abruptamente y pasaron a imitar la actividad típica de un pulpo despierto. Esta transición se repitió de manera regular, lo cual recuerda a la alternancia entre el sueño REM y no REM en los humanos.
¿Sueñan los pulpos con los colores del océano?
Leenoy Meshulam, física estadística de la Universidad de Washington, afirmó: “Que el sueño en dos fases haya evolucionado de forma independiente en animales tan distantes como pulpos y mamíferos sugiere que el sueño activo podría asociarse con cognición compleja”.
Además, el equipo estudió detenidamente las células pigmentarias de la piel. Al filmar con detalle extremo, pudo describir el modo preciso en que estas células se contraen y expanden para generar cada dibujo de camuflaje.

Las imágenes muestran que, incluso al dormir, estos moluscos replican patrones idénticos a los que usan cuando escapan de depredadores o acechan presas. Según los expertos, esta conducta permite dos hipótesis: el animal podría practicar conductas de camuflaje o bien “soñar”, reviviendo momentos importantes para su supervivencia.
Sam Reiter, autor principal del estudio, explicó que, a diferencia de los seres humanos, que solo narran un sueño al despertar, el pulpo deja una “huella visible” de su actividad cerebral a través de la piel. Esta especie de “ventana” permitiría, por primera vez, interpretar lo que estos animales experimentan mientras duermen.
De acuerdo a los especialistas, los resultados confirman que el sueño complejo, con fases comparables al sueño REM, no es exclusivo de los vertebrados. El descubrimiento plantea que tener dos etapas podría ser un rasgo esencial para especies con altos niveles de aprendizaje y memoria.

Según Nature, las conclusiones de este trabajo abren nuevas preguntas sobre el origen evolutivo del sueño y el funcionamiento de los cerebros en diferentes ramas del reino animal. El pulpo, con su piel policromática y sus ciclos nocturnos, demuestra que la vida submarina esconde secretos que apenas comenzamos a descifrar.
El hallazgo inspira futuras investigaciones sobre el sueño en otros invertebrados y aporta pistas sobre las capacidades cognitivas de organismos con estructuras cerebrales totalmente ajenas al ser humano.
Últimas Noticias
Astrónomos captan una sorprendente imagen de una región central de la Vía Láctea
El hallazgo permite observar con un detalle sin precedentes la estructura y química del núcleo de nuestra galaxia

Alerta por el deterioro en la salud mental de los jóvenes: qué encontró un informe global
El relevamiento analizó las respuestas de más de un millón de personas en 85 países. Los cuatro factores clave detrás del fenómeno

Descubren nubes gigantes con gas en una galaxia lejana: nuevas pistas sobre la formación de estrellas
Las recientes observaciones, realizadas con el radiotelescopio ALMA, aportaron perspectivas sobre las estructuras galácticas

¿Puede la tecnología espacial cambiar el futuro de la protección en el rugby?
Un material flexible que se endurece al recibir impactos busca mejorar la seguridad incluso en posiciones donde ya se usan scrum caps

Cuál es el tipo de alimentación asociado a un menor riesgo de deterioro cognitivo, según un estudio
Una amplia investigación en profesionales de la salud estadounidenses identificó que ciertos hábitos alimentarios se relacionan con una menor pérdida de capacidades. Qué dieta es la más saludable para el cerebro, según el trabajo publicado en JAMA Neurology



