Un hallazgo paleontológico inédito se registró en la costa sur del Cabo, Sudáfrica: el primer fósil conocido de una “rastros de arrastre de glúteos”, atribuida a un damán roquero (Procavia capensis) con una antigüedad estimada en unos 126.000 años.
El descubrimiento, documentado por Popular Science y publicado en International Journal for Plant and Animal Traces, resalta por su singularidad y aporta nuevas perspectivas sobre el comportamiento y la ecología de estos mamíferos durante el Pleistoceno. Según el estudio, este mamífero “registra una variedad de rastros inusuales y únicos”, entre los que se encuentran “rastros de arrastre de glúteos, superficies rocosas pulidas, huecos de baños de polvo, excrementos e hyraceum, un producto cementado de la orina acumulada (…) que pueden tener decenas de miles de años de antigüedad”.
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Características del fósil y técnicas de datación
El fósil, localizado al este de Still Bay, consiste en una impresión de 95 centímetros de largo y 13 de ancho, con cinco estrías paralelas y bordes elevados. Dentro de la huella, los investigadores identificaron una protuberancia de dos centímetros de alto y 10 por nueve de superficie, que podría ser un coprolito, es decir, excremento fosilizado.

Mediante la técnica de luminiscencia estimulada ópticamente, se determinó la antigüedad del yacimiento al establecer el momento en que los sedimentos estuvieron por última vez expuestos a la luz.
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Un equipo multidisciplinar detrás del hallazgo
El equipo del African Centre for Coastal Palaeoscience, integrado por Charles Helm, Lynne Quick y Mathilde Stuart, junto con el rastreador Mike Fabricius, realizó el hallazgo. Fabricius, con experiencia en rastreo de huellas, también reportó otro posible sitio de huellas fósiles de damán roquero cerca de Walker Bay, con una antigüedad estimada de 76.000 años.
Según Popular Science, la marca constituye el primer fósil de este tipo descrito en cualquier parte del mundo, y junto con el sitio de huellas, representa los únicos rastros fósiles atribuidos a damán roquero identificados hasta ahora.
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Interpretación del rastro y descarte de hipótesis alternativas

La interpretación del rastro requirió descartar otras hipótesis. Los científicos analizaron la posibilidad de que un leopardo, un humano ancestral arrastrando una presa o incluso un elefante arrastrando su trompa hubieran dejado la marca.
Ninguna de estas opciones explicaba la ausencia de huellas asociadas ni la presencia de la protuberancia en el interior. Según los investigadores consultados por Popular Science, la explicación más coherente es que un damán roquero arrastró sus glúteos sobre la arena, borró sus propias huellas y dejó un excremento que quedó fosilizado.
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El hyraceum: un archivo natural y recurso amenazado
El comportamiento de “arrastrar los glúteos”, observado en los damanes roqueros actuales, rara vez deja rastros fósiles debido a la preferencia de estos mamíferos por hábitats rocosos.

Además de las marcas de arrastre, los damanes suelen pulir las superficies de las rocas, lo que genera un brillo característico similar al causado por los búfalos en las praderas norteamericanas. Lo más característico es la acumulación de orina y excremento en puntos fijos durante generaciones, formando extensas capas blanquecinas de carbonato de calcio.
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Estos depósitos, denominados hyraceum, resultan de la mezcla de orina y heces y pueden alcanzar decenas de miles de años de antigüedad. El hyraceum, oscuro y con textura similar al alquitrán, tuvo aplicaciones medicinales tradicionales y, según Popular Science, debe considerarse un recurso natural no renovable y amenazado.
Estos depósitos, sensibles a cambios ambientales y ricos en polen fósil y residuos orgánicos, son archivos naturales de gran valor para reconstruir climas, vegetación y ecología del pasado.
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La relevancia paleontológica de los rastros de damán roquero

En paleontología, se distingue entre coprolitos (excrementos fosilizados) y urolitos (orina fosilizada), siendo estos últimos muy poco frecuentes a nivel mundial. Los damanes roqueros aportan gran parte de los urolitos conocidos, lo que resalta la relevancia de sus rastros en el registro fósil.
La propuesta de considerar el hyraceum como un tipo de rastro fósil, idea novedosa presentada en el artículo de Popular Science, podría favorecer la protección de este material hasta ahora poco valorado.
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El legado de los damanes roqueros abarca marcas de arrastre, coprolitos, urolitos y depósitos de hyraceum, elementos que permiten a la ciencia reconstruir aspectos de su comportamiento y del entorno en épocas remotas.
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