Científicos hallan fragmentos de vidrio natural que revelan un antiguo cataclismo en el sur de Australia

Una investigación dirigida por especialistas de la Universidad Curtin identificó tectitas de composición química inusual producidas por un impacto ocurrido hace 11 millones de años

Estas seis tectitas inusuales tienen millones de años y son diferentes a otras tectitas encontradas en las cercanías, según un nuevo estudio (Crédito de la imagen: Earth and Planetary Science Letters)
Estas seis tectitas inusuales tienen millones de años y son diferentes a otras tectitas encontradas en las cercanías, según un nuevo estudio (Crédito de la imagen: Earth and Planetary Science Letters)
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En el sur de Australia, un grupo de científicos liderado por la Universidad Curtin identificó fragmentos de vidrio natural, conocidos como tectitas, que se remontan a un cataclismo ocurrido hace 11 millones de años. Este hallazgo respalda la existencia de un antiguo impacto de asteroide no registrado previamente, capaz de modificar la superficie terrestre y aportar claves inéditas sobre el pasado planetario, según los autores.

Las tectitas australianas sorprendieron tanto por su química como por su antigüedad y distribución. “Estos vidrios son cápsulas del tiempo que registran un evento de impacto del que ni siquiera sabíamos”, explicó Fred Jourdan, geocientífico autor del estudio. La investigación, publicada en la revista Earth and Planetary Science Letters, marca un hito para los expertos en geología y ciencias planetarias.

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“Estas tectitas presentan una composición química inusual, distinta de otras halladas en la región y otros continentes”, detalló Anna Musolino, investigadora de la Universidad Aix-Marsella y autora principal del estudio.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Científicos estudian materiales que reescriben la cronología de eventos astronómicos antiguos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El material, recolectado en el Museo de Australia del Sur y posteriormente analizado en laboratorios franceses, incluyó más de 400 muestras clasificadas y seis fragmentos únicos. Estos últimos coincidieron con piezas consideradas anómalas en estudios previos, lo que reforzó la hipótesis de un impacto diferente al que generó el conocido campo de tectitas de Australasia, que se remonta solo a 780.000 años.

Las nuevas tectitas australianas –bautizadas ananguitas en homenaje al pueblo originario Anangu– no solo poseen una edad considerable, sino que se encontraron en una zona mucho más limitada que la de otros campos estudiados. Esto sugiere un origen puntual y un proceso de dispersión distinto, probablemente por características propias del objeto extraterrestre o de las condiciones del lugar del impacto.

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Misterio geológico: en busca de un cráter oculto

Uno de los grandes enigmas planteados por la investigación apunta a la ausencia de un cráter visible o registrado, correspondiente al supuesto impacto de hace 11 millones de años. “Aunque el impacto debió ser inmenso, los científicos aún no han encontrado el cráter”, subrayó Jourdan. Los análisis conducen a la hipótesis de que el sitio original podría encontrarse fuera del territorio australiano, en regiones como Filipinas, Indonesia o Papúa Nueva Guinea.

Imagen gráfica: un asteroide amenaza con colisionar contra la Tierra, ilustrando el riesgo potencial que enfrenta nuestro planeta en el espacio. Representación visual impactante. (Imagen ilustrativa Infobae)
El hallazgo de tectitas en Australia aporta evidencia sobre la frecuencia de impactos cósmicos en la Tierra (Imagen ilustrativa Infobae)

En estos lugares, la actividad volcánica y los cambios geológicos a lo largo de millones de años habrían modificado, cubierto o directamente extinguido los rastros visibles del impacto. Los expertos reconocen que la búsqueda presenta dificultades, pero el tipo y la concentración de tectitas dan cuenta de una dispersión regional acotada y vinculan el fenómeno a un solo evento.

“Comprender cuándo y con qué frecuencia grandes asteroides impactaron nuestro planeta ayuda a evaluar el riesgo de futuros eventos y refuerza la importancia de la defensa planetaria”, afirmó Jourdan.

El análisis químico y la cronología de las ananguitas permiten precisar la frecuencia y magnitud de los choques cósmicos, un conocimiento invaluable para la gestión de emergencias globales relacionadas con meteoritos.

Los nuevos datos refuerzan la visión de una Tierra mucho más expuesta a fenómenos astronómicos violentos de lo que se consideraba. Hasta ahora solo se habían reconocido unos pocos eventos de gran magnitud capaces de producir tectitas, pero el hallazgo australiano sugiere que este tipo de cataclismos podría haber sido menos excepcional. El registro geológico, basado en la huella química y física dejada en los materiales hallados, es central para ajustar modelos predictivos y políticas de prevención.

Una nave espacial se aventura en un espacio misterioso en rojo y negro, rodeada de asteroides y estrellas, en una escena de ciencia ficción y futurismo. (Imagen ilustrativa Infobae)
Nuevas investigaciones buscan precisar la historia de colisiones de asteroides con nuestro planeta (Imagen ilustrativa Infobae)

La comunidad científica espera que tecnologías de imágenes satelitales y análisis geoquímicos de alta resolución permitan identificar el sitio exacto donde cayó el asteroide y reconstruir con mayor precisión el tamaño y las consecuencias reales de ese choque. Las próximas campañas de exploración buscarán confirmar si los depósitos en Australia comparten origen directo o si hubo una serie de impactos concatenados en la región del sudeste asiático y Oceanía.

La historia de las ananguitas demuestra que, bajo la superficie de los desiertos y llanuras australianas, es posible hallar todavía vestigios de catástrofes cósmicas capaces de moldear el planeta. La investigación continúa, con la expectativa de que el cráter perdido y otros testimonios de impacto aporten nuevas piezas al complejo rompecabezas de los orígenes terrestres.

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