
La medusa Depastrum cyathiforme, una criatura marina con forma de cardo que no se había visto desde 1976, fue hallada por un turista en South Uist, Escocia, y su existencia ha sido confirmada por expertos, lo que abre nuevas perspectivas sobre la biodiversidad en la región.
El redescubrimiento de una especie que se creía extinta desde hace casi medio siglo llamó la atención de la biología marina y ha situado a las islas Hébridas Exteriores en el centro del interés científico internacional, según informó The Guardian.
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Un hallazgo fortuito
Neil Roberts, un turista que exploraba las pozas de marea en South Uist, encontró lo que parecían ser anémonas y medusas con tallo adheridas a las rocas. Al examinar más de cerca, descubrió cuatro ejemplares de una especie que le resultó extraña. Tomó fotografías de los organismos y, al investigar en línea, notó que sus imágenes solo coincidían con antiguos dibujos y acuarelas de una medusa llamada Depastrum cyathiforme. Esta especie, reconocible por su forma similar a un cardo, había desaparecido de los registros científicos desde hace décadas.
Roberts relató a The Guardian que experimentó una “niggle of doubt” —una inquietud persistente— al no encontrar coincidencias fotográficas modernas. Su escepticismo se transformó en entusiasmo cuando expertos confirmaron que sus imágenes correspondían a la medusa que se creía extinta. “Me sentí muy satisfecho”, expresó Roberts tras la validación de su hallazgo.
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Confirmación científica y búsqueda ampliada
La noticia del descubrimiento llegó a Guy Freeman, editor de la revista British Wildlife, quien viajó a South Uist para realizar una búsqueda de seguimiento durante el verano de 2025. Freeman localizó otro ejemplar de Depastrum cyathiforme, lo que corroboró la observación inicial de Roberts y sugirió la posible existencia de una población estable en la isla escocesa.
“Cuando Neil compartió las fotos fue como ver un fantasma”, declaró Freeman a The Guardian. “Esta criatura, que solo existía en viejos dibujos, de repente estaba ahí, en carne y hueso. Es muy alentador que la medusa siga presente este verano, dos años después del hallazgo de Neil, pero ahora necesitamos ampliar la búsqueda y averiguar si sobrevive en otros lugares”.
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La confirmación de la presencia de Depastrum cyathiforme en South Uist ha motivado a los expertos a considerar la posibilidad de que existan más ejemplares en la región, lo que podría cambiar la percepción sobre el estado de conservación de la especie.

Las reacciones de la comunidad científica
El hallazgo ha generado reacciones de asombro y optimismo entre los especialistas en biología marina. Allen Collins, experto mundial en medusas con tallo y miembro del Smithsonian Institution en Washington D.C., calificó el descubrimiento como “realmente notable”. En declaraciones recogidas por The Guardian, Collins afirmó: “Ahora podemos estar seguros de que esta especie, rara vez encontrada, persiste. Espero que pronto se encuentren más individuos”.
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Por su parte, Christine Johnson, representante de Outer Hebrides Biological Recording, subrayó la importancia del aporte de los naturalistas locales y visitantes al conocimiento de la biodiversidad. “Siempre nos entusiasma cuando se reporta una especie nueva en nuestras islas, pero no todos los días se confirma que una especie que se creía extinta sigue viva. Este es un gran ejemplo de la contribución que hacen los naturalistas al conocimiento de la biodiversidad de las Hébridas Exteriores y del Reino Unido”, señaló Johnson en declaraciones a The Guardian.
Contexto histórico de Depastrum cyathiforme
La historia de Depastrum cyathiforme está marcada por largos periodos de ausencia y registros esporádicos. En el siglo XIX, la especie era considerada rara, pero los naturalistas la documentaban con cierta regularidad en las aguas del suroeste británico. El biólogo marino Philip Henry Gosse la bautizó como “goblet lucernaria” y la incluyó en sus estudios sobre la fauna marina.
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La presencia de la medusa comenzó a disminuir a mediados del siglo XX. El último registro en el Reino Unido data de 1954, en Lundy, Devon, mientras que la última observación confirmada a nivel mundial ocurrió en Roscoff, en el norte de Francia, en 1976. Desde entonces, la especie desapareció de los registros científicos y solo se conocía a través de ilustraciones históricas.
La información publicada por The Guardian destaca que, hasta el reciente hallazgo en South Uist, Depastrum cyathiforme era una especie envuelta en el misterio, sin fotografías modernas y con escasas referencias en la literatura científica contemporánea.
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Características y relevancia de la especie
Depastrum cyathiforme pertenece al grupo de las medusas con tallo, de las cuales existen unas 50 especies conocidas por la ciencia, 10 de ellas presentes en aguas británicas e irlandesas. A diferencia de las medusas comunes, estas criaturas utilizan un disco adhesivo para fijarse a rocas o algas, adoptando una postura similar a la de las anémonas.
La medusa con tallo suele medir menos de cinco centímetros de altura y se distingue por su forma que recuerda a un cardo, lo que la hace identificable para los observadores atentos. Está emparentada con las medusas verdaderas, las anémonas de mar y los corales, compartiendo con ellos ciertas características anatómicas y ecológicas.
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El redescubrimiento de Depastrum cyathiforme aporta información valiosa sobre la biodiversidad marina de las Hébridas Exteriores y plantea interrogantes sobre la resiliencia de las especies consideradas extintas y la necesidad de realizar búsquedas más exhaustivas en hábitats poco explorados.
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