
Un reciente avance científico ha sacudido los cimientos de la cronología tradicional de los manuscritos del Mar Muerto, uno de los hallazgos arqueológicos más influyentes del siglo XX.
Un equipo internacional de investigadores ha empleado inteligencia artificial y datación por radiocarbono, denominado Enoch, para demostrar que muchos de estos manuscritos podrían ser considerablemente más antiguos de lo que se creía, lo que obliga a replantear la historia de la antigua Judea y los orígenes tanto del judaísmo como del cristianismo.
Este estudio, publicado en la revista Plos One en junio de 2024, representa un hito en la aplicación de tecnología de vanguardia al análisis de textos antiguos en Israel.
Tradicionalmente, la datación de los Manuscritos del Mar Muerto se basaba en la paleografía, es decir, el análisis visual de los estilos de escritura.
Sin embargo, este método adolece de una alta subjetividad y depende de la comparación con manuscritos que contengan fechas explícitas, algo extremadamente raro en este corpus.
Para superar estas limitaciones, el equipo de investigación, integrado por expertos de la Universidad de Groningen, la Universidad de Leuven, el Weizmann Institute y la Israel Antiquities Authority (IAA), entre otros, desarrolló Enoch, un modelo de predicción de fechas basado en inteligencia artificial.
De acuerdo con el reporte de DW, el modelo Enoch utiliza técnicas de reconocimiento de patrones y regresión bayesiana para analizar las formas de los caracteres manuscritos, extrayendo vectores de características que reflejan tanto el trazo como la curvatura de la tinta.

Este enfoque permite estimar la fecha de manuscritos sin necesidad de recurrir a métodos destructivos, como el corte de fragmentos para análisis físico, y reduce la influencia de la interpretación subjetiva de los expertos.
Selección y análisis de los manuscritos: un desafío multidisciplinario
El proceso de selección de los manuscritos para el estudio fue meticuloso. Según detalló The Times of Israel, los investigadores colaboraron estrechamente con la IAA para identificar 30 manuscritos representativos de la diversidad de estilos presentes en los rollos, priorizando aquellos con suficiente cantidad de caracteres para entrenar el modelo de IA.
Estos manuscritos provenían de las cuevas de Qumrán y otros sitios del desierto de Judea, como Masada, Murabba’at y Nahal Hever.
La profesora Elisabetta Boaretto, del Weizmann Institute, subrayó la importancia de este paso en diálogo con The Times of Israel.
“Cada rollo es diferente y fue preservado en condiciones distintas durante miles de años. Por eso, es difícil garantizar resultados fiables sin un pretratamiento adecuado”, explicó en declaraciones recogidas por The Times of Israel.
Una vez obtenidas las fechas de radiocarbono, se digitalizaron imágenes de alta resolución de los manuscritos y se procesaron mediante redes neuronales para binarizar los trazos de tinta y aislar los patrones de escritura.

Resultados principales: manuscritos más antiguos y precisión del modelo
Los resultados del estudio han sido sorprendentes. Tanto las fechas obtenidas por radiocarbono como las predicciones de Enoch indican que muchos manuscritos son más antiguos de lo que sugerían las estimaciones paleográficas tradicionales.
Según el artículo publicado en Plos One, el modelo Enoch alcanzó una precisión del 79% al comparar sus predicciones con la evaluación posterior de paleógrafos expertos.
El margen de error medio en la predicción de fechas se situó entre 27,9 y 30,7 años, una cifra considerada notablemente baja en el contexto de manuscritos que abarcan varios siglos.
Además, la validación cruzada del modelo demostró que Enoch puede interpolar fechas para manuscritos no incluidos en su entrenamiento, basándose únicamente en el análisis de los estilos de escritura.
“Nuestro objetivo era resolver el problema de la datación de los Manuscritos del Mar Muerto... Es muy emocionante dar un paso significativo en la solución de este problema”, afirmó el profesor Mladen Popović, director del Qumran Institute y uno de los autores principales del estudio, a The Times of Israel.
Ejemplos destacados: Daniel y Eclesiastés, contemporáneos a su composición
Uno de los hallazgos más llamativos del estudio es la re-datación de dos manuscritos bíblicos clave: el rollo de Daniel (4Q114) y el de Eclesiastés (4Q109).
El primero, que contiene los capítulos 8 a 11 del libro de Daniel, fue datado mediante radiocarbono en un rango que va de 230 a 160 a.C., coincidiendo con el periodo en que los expertos consideran que se compuso la última parte de este texto.
El segundo, correspondiente al libro de Eclesiastés, recibió una predicción de fecha por parte de Enoch que lo sitúa en el siglo III a.C., mucho antes de lo que se pensaba.
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