El astrofísico Rodrigo Díaz, investigador del CONICET y actual director del Departamento de Sistemas Digitales y Datos del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, planteó una visión crítica sobre la evolución del interés humano por el espacio exterior. “El espacio ya no es la frontera final, sino una nueva economía privada con intereses coloniales”, advirtió, al tiempo que cuestionó la transformación de una gesta científica compartida por la humanidad en una carrera dominada por intereses de mercado y explotación de recursos.
Estas declaraciones fueron realizadas en diálogo con Infobae en Vivo, durante el programa de la tarde, que cuenta con la conducción de Jesica Bossi, Diego Iglesias, María Eugenia Duffard y Federico Mayol. En este contexto, Díaz profundizó sobre los factores que podrían cambiar el sentido de la exploración espacial, actualmente impulsada por multimillonarios como Jeff Bezos y Elon Musk, quienes lideran compañías privadas como Blue Origin y SpaceX.
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El disparador de la charla fue un episodio reciente: un vuelo orbital que incluyó entre sus pasajeros a la cantante Katy Perry, invitada por el propio Bezos. Esta experiencia, según Díaz, representa un cambio de época. En ese sentido, citó un artículo de la escritora Mariana Enríquez, quien definió estos viajes como “una selfie para pasajeros ricos y narcisistas frente a la extinción y la agonía del planeta”.

Díaz explicó que tras la caída de la Unión Soviética, Estados Unidos perdió interés en la carrera espacial como política de Estado y comenzó a desfinanciar a la NASA. “En ese vacío, emergieron tecnócratas y empresarios con recursos descomunales, que no solo retomaron el interés por el espacio, sino que lo resignificaron como plataforma de negocios”, afirmó. Esa privatización dio paso a proyectos como la colonización lunar o marciana, y la minería de asteroides, en búsqueda de tierras raras y metales valiosos.
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La conversación giró también hacia aspectos filosóficos y existenciales. “El espacio nos atraviesa a todos. Vivimos bajo el mismo cielo. Todos alguna vez nos deslumbramos frente a un cielo estrellado. Nos recuerda nuestra pequeñez, nuestra finitud”, dijo Díaz. Pero advirtió: “Hoy ese asombro convive con el negocio y la explotación. Hay una ruptura entre la espiritualidad y la economía del espacio”.
En términos científicos, Díaz destacó los hitos que marcaron la historia de la exploración: las sondas Voyager en los años 70, los rovers marcianos desde los 90, la Estación Espacial Internacional desde los 2000, y más recientemente el telescopio James Webb, que permite estudiar galaxias lejanas y exoplanetas —planetas fuera del sistema solar—. “El James Webb está modificando profundamente nuestra comprensión del universo”, explicó.
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El investigador remarcó la diferencia entre misiones científicas y los nuevos planes de las compañías privadas. “Algunas buscan crear una economía cislunar, donde la Luna y la Tierra estén conectadas económica y socialmente. Otras, como SpaceX, tienen la misión declarada de transformar al ser humano en una especie multiplanetaria”, señaló.

Consultado sobre los riesgos de una futura guerra por el espacio, Díaz fue cauto, pero no descartó conflictos. “Por ahora parece lejano, pero si hay recursos estratégicos y oportunidades de negocio, todo puede cambiar”, advirtió. Explicó que ya existen exploraciones activas de asteroides con potencial para extraer minerales, y que cada vez más empresas se posicionan para un eventual reparto de territorios extraterrestres.
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En un momento emotivo de la entrevista, se evocó el famoso texto del astrónomo Carl Sagan sobre el “punto azul pálido”, una foto tomada por la sonda Voyager 1 donde la Tierra aparece como un punto diminuto entre miles de estrellas. “Ahí están todas las guerras, los amores, las derrotas y los orgullos de la humanidad”, recordaron en el estudio. Díaz coincidió: “Es una imagen que nos obliga a tratarnos mejor, a tomar conciencia de lo efímero de todo”.
El físico también abordó la cuestión del tiempo y la relatividad, un tema popularizado por la ciencia ficción pero con fundamentos científicos sólidos. “La teoría de la relatividad de Einstein demostró que el tiempo no transcurre igual para todos. Si uno viaja a velocidades cercanas a la luz, el tiempo se ralentiza. No es solo literatura, está comprobado experimentalmente”, subrayó.
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Sobre la posibilidad de encontrar vida en otros planetas, se mostró prudente pero optimista: “Hoy, por primera vez, nos estamos acercando a esa pregunta de forma científica. Gracias a telescopios como el James Webb, podemos analizar la luz que pasa por las atmósferas de exoplanetas y detectar la presencia de moléculas. Aún no hay resultados concluyentes, pero estamos cada vez más cerca”.
Díaz también relató su propia experiencia personal. Estudió física en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, donde realizó también su doctorado en exoplanetas. Luego realizó estancias postdoctorales en el exterior antes de regresar a la Argentina como investigador de CONICET. “Uno de los planetas que más quiero es Gliese 411 B, porque lo descubrimos nosotros, en colaboración con investigadores franceses y suizos”, contó con orgullo.
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La entrevista derivó hacia temas más técnicos pero fascinantes, como la formación de agujeros negros, las estrellas de neutrones y la mecánica cuántica aplicada a la gravedad. “Hoy no tenemos una teoría que nos diga qué pasa dentro de un agujero negro. Sabemos que nuestra teoría actual no funciona bien ahí. Necesitamos una nueva teoría de gravedad cuántica”, afirmó.
También explicó qué son realmente las estrellas fugaces —no estrellas, sino partículas de polvo o piedra que se queman al entrar en la atmósfera— y cuestionó el impacto de los satélites de Starlink. “Rompen nuestras imágenes astronómicas”, lamentó, aunque reconoció que su desfile en el cielo puede resultar impactante.
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Finalmente, aludió al entrecruzamiento entre ciencia y ciencia ficción. “Muchas ideas como terraformar Marte nacen de la ficción, pero la ciencia las vuelve posibles. El desafío está en que ese avance no nos aleje del compromiso con nuestro planeta, con su cuidado, con su gente”, concluyó.
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• De 9 a 12: Gonzalo Sánchez, Carolina Amoroso, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.
• De 18 a 21: Jesica Bossi, Diego Iglesias, María Eugenia Duffard y Federico Mayol.
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