
(Desde Berlín, Alemania) - Definitivamente asistimos a un nuevo tiempo para la industria farmacéutica, especialmente para las grandes compañías, también conocidas como big pharma, acostumbradas a gestionar de manera tradicional tanto la producción del conocimiento, como el hallazgo de nuevas terapéuticas y medicamentos; y donde invertir 10 años -como mínimo- para obtener evidencia científica para lanzar un nuevo tratamiento contra cualquier enfermedad que busca cura, parecía un tiempo razonable.
La consolidación del aporte innovador al sector farmacéutico en este frenético siglo XXI -uno de sus hitos es la hoy denominada medicina de precisión y/o tratamientos “tailor made”- y la sólida alianza estratégica con la industria tecnológica - a través de las incubadoras o startups biotecnológicas- como un eslabón crucial del conocimiento y no ya como un mero soporte- cambiaron los ritmos y propulsaron otra velocidad a los procesos de producción de las nuevas terapias y medicamentos; y a la producción de conocimiento científico en sí mismo.
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Infobae participó de este profundo debate global que se instaló con fuerza desde Berlín, Alemania, en el meeting anual científico Bayer Media day 2025, con expertos transdisciplinares de todo el mundo.

Uno de los aspectos donde más se evidencia esta transformación ágil en los procesos, hasta llegar al sagrado momento Eureka! -la irrupción transformadora de nuevo conocimiento científico- es la optimización de la velocidad sobre los pipelines o portafolios de investigación de las farmacéuticas.
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En estos valiosos “senderos de investigación científica” donde se plantea la búsqueda de eficacia y seguridad para encontrar nuevas terapéuticas, y/o medicamentos para la cura de diversas enfermedades; se podrán reducir significativamente los tiempos de desarrollo de sus proyectos, alcanzando según los especialistas una optimización de hasta un 30%.
Una aceleración en los procesos -sin perder calidad- que se logrará gracias a la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas, especialmente de la Inteligencia Artificial (IA).
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En este contexto, surge y se instala con fuerza el concepto de bioconvergencia, que explica y justifica la alianza estratégica entre las compañías biotecnológicas y las farmacéuticas.
En este modelo, cada parte aporta lo mejor de sí: las tecnológicas brindan su capacidad para procesar grandes cantidades de datos y la aceleración de los procesos; y las farmacéuticas ofrecen, en tanto, su conocimiento profundo del cuerpo humano -desde miradas transdisciplinares de la medicina y biología entre otras- y su capacidad para validar, desarrollar y escalar en el tiempos las soluciones terapéuticas.
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El nuevo tiempo desde adentro
Stefan Oelrich es actualmente el presidente de la división farmacéutica global de Bayer. Un verdadero número uno del sector, entre cuyas vueltas de la vida, arrancó su exitosa y constante carrera en la compañía alemana en Buenos Aires a los 25 años -donde vivió junto a su mujer y nació su primera hija entre el año 1993 al 1998- , “en plena época menemista” , recordó a Infobae.
Oelrich atesora los mejores recuerdos de su Buenos Aires querido: ”Arranqué como visitador médico, me decían el alemancito”. Ahora recibe a Infobae en sus elegantes oficinas con vista panorámica al centro de Berlín. Desde su ventana se puede ver con claridad la línea por donde pasaba el viejo muro que dividió por décadas la Berlín Oriental de la Occidental.
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En dialogo con Infobae, Oelrich explicó con claridad el nuevo paradigma de la industria en la cual él es protagonista: “El descubrimiento de conocimiento se ha acelerado de una manera que nunca habíamos visto antes. La inteligencia artificial y la biología se complementan y se retroalimentan. Los conocimientos biológicos se duplican cada año, y todavía sabemos muy poco sobre cómo funciona realmente el cuerpo humano. Este es el momento con mayor potencial de crecimiento para las compañías farmacéuticas más tradicionales y las biotecnológicas como nunca había visto en mis más de 30 años de carrera”.
“Estamos apenas en el comienzo de esta alianza con la industria tech y las startups biotecnológicas -con la IA como eje central- donde éstas apuestan su riesgo en el comienzo y génesis de los proyectos -puro conocimiento- y luego venimos nosotros a escalarlo y a mantenerlo en el tiempo. La capacidad que provee la IA para procesar y analizar datos biológicos de forma más rápida y precisa cambiará radicalmente el panorama de la medicina y de la ciencia en general abriendo nuevas posibilidades para tratar enfermedades que hasta hoy no encontraron la cura”, agregó.
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Con esta afirmación, Oelrich no solo confirma lo inminente de la transformación del sector, sino que también subraya el papel fundamental de la IA y la alianza con las biotech como catalizadoras de los próximos grandes avances científicos .

Este nuevo ecosistema científico que está en plena consolidación a Bayer no lo tomó de sorpresa, e hizo sus movimientos: adquirió dos de las más promisorias biotecnológicas del mundo, BlueRock y Ask Bio, cuyo CEO es el argentino Gustavo Pesquín, radicadas en la zona este de los Estados Unidos.
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Ask Bio lidera proyectos emblemáticos avanzados en terapia celular y terapia génica para la enfermedad de Parkinson, y avanzan en ensayos clínicos en Fases II y III en enfermedad cardíaca, riñón y cerebro. Y BlueRock aprovecha también el potencial de la terapia celular para crear una cartera de nuevos medicamentos para personas que padecen enfermedades neurológicas, oftálmicas, cardiovasculares e inmunológicas

Esta nueva base académica de excelencia tiene a Cambridge, Estados Unidos, como uno de los nodos estratégicos fundamentales, explica por qué Bayer decidió comprar a las dos mejores ahí y diseñar ecosistemas científicos virtuosos con otras especialidades como la biotecnología, la tecnología, la biología computacional y la ciencia de datos, entre otras, necesarias para desarrollar nuevos tratamientos y terapias que incluyan al mayor número de personas posible.
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La aplicación de las terapias génicas y las celulares permitirán tratar enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas, oncológicas —cáncer de páncreas, de hígado, entre otros—, y las genéticas o llamadas poco frecuentes, como la distrofia muscular de Duchenne y la atrofia muscular espinal, entre otras.
En palabras del CEO de AskBio, Gustavo Pesquín, a Infobae: “La IA está optimizando el 30 por ciento del tiempo de un pipeline en la industria farmacéutica actual”. Pero eso no es todo, ya que “no solo acelera los tiempos de desarrollo, sino que también aumenta la probabilidad de encontrar soluciones terapéuticas más efectivas y personalizadas, lo que marca un avance significativo en la medicina de precisión”.

Hoy, con la IA, las farmacéuticas analizan enormes cantidades de datos genéticos y clínicos, y desarrollan terapias dirigidas a subgrupos específicos de pacientes.
Una personalización que permite ayudar a que los medicamentos sean más efectivos y con menores efectos secundarios. Pero también ha permitido una mejora en la predicción y el diagnóstico de enfermedades. “La fusión entre la tecnología y la medicina está transformando y acelerando la medicina”, explicó Pesquín.
Las sociedades serán cada vez más longevas y esto necesita nuevos paradigmas de la producción del conocimiento científico y de los tratamientos de la medicina

En lugar de depender únicamente de la experiencia de los médicos y los diagnósticos convencionales, la IA puede analizar imágenes médicas, datos de laboratorios y patrones de comportamiento para detectar enfermedades en etapas mucho más tempranas. Un aspecto determinante en enfermedades como el cáncer, donde la detección precoz puede marcar la diferencia:
“Pronto asistiremos a la predicción del cáncer antes de que se exprese en tu cuerpo y este avance permitirá no solo una detección temprana, sino también una identificación de patrones antes de que los síntomas sean evidentes, lo que modifica la forma en que entenderemos y trataremos las enfermedades”, afirmó a Infobae Viktor Matyas, cofundador y CEO de Aignostics. Y quien también participó como disertante en el Bayer Media Day 2025
Según Pesquín, en AskBio trabajamos actualmente en proyectos como la restauración de funciones del corazón, restaurando genes enfermos”. Este tipo de investigaciones no solo permite nuevos horizontes en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, sino que también podría tener aplicaciones en una amplia gama de condiciones genéticas y las neurodegenerativas.

La bioconvergencia ya llegó
“Las startups biotecnológicas aportan todo su riesgo y conocimiento al comienzo de los proyectos, y luego aparece la big pharma para hacer posible su producción y escalado en el tiempo. Ese es nuestro riesgo”, explicó a Infobae Stefan Oelrich, presidente de Bayer farmacéutica global. Asimismo, la bioconvergencia también facilita la creación de soluciones terapéuticas que, en el pasado, habrían sido impensables.
Las tecnologías emergentes, como la edición genética y la terapia celular, están revolucionando la forma en que se abordan enfermedades complejas, como las neurocientíficas que tanta prevalencia tienen y tendrán en las sociedades longevas de este siglo XXI.
“Con cada nueva asociación se abren puertas a terapias más personalizadas - medicina de precisión-, efectivas y accesibles para una población cada vez más longeva, numerosa y globalizada”, explicó Oelrich.

Sai Jasti, vicepresidente senior y jefe global de Ciencia de Datos e Inteligencia Artificial de I+D en Bayer Pharmaceuticals, lo expresó con claridad a Infobae durante su presencia en el Pharma Media Day 2025: “La IA es un co-científico más en el momento de la creación, en el descubrimiento”.
Es que ya no se trata solo de automatizar tareas, sino de incorporar una lógica complementaria al pensamiento científico debido a la capacidad de la IA de analizar cantidades monumentales de datos en tiempos extremadamente cortos.
Por eso Jasti resume: “La palabra clave hoy en la medicina global es la bioconvergencia, porque en lugar de ralentizar el avance por la complejidad de los datos, la inteligencia artificial permite convertir esa abundancia en una ventaja estratégica”, con lo cual se abren nuevas puertas hacia una medicina preventiva de altísima precisión, que no se limite a tratar síntomas, sino que actúe sobre las causas antes de que el cuerpo las manifieste.

“El círculo virtuoso entre la innovación, la medicina y la investigación es lo que nos permitirá seguir avanzando a un ritmo sin precedentes pero siempre pensando en el paciente, que debe estar en el centro de la escena. La ciencia por sí sola no alcanza. Tampoco alcanza con la tecnología sin propósito. Es en la convergencia entre esas capacidades donde encontraremos el verdadero motor de cambio”, dijo Oelrich a Infobae.
La oncología es uno de esos horizontes donde la inteligencia artificial despliega parte de su potencial. Gracias al análisis integrado de datos clínicos, moleculares y poblacionales, los investigadores están identificando con mayor rapidez cuáles son los tratamientos más eficaces para cada tipo de tumor, al tiempo que detecta combinaciones de fármacos, diseña moléculas específicas y prevé efectos secundarios con mucha mayor precisión.
Tal como se mencionó durante el evento en Berlín, “el diagnóstico temprano es un gran aliado para optimizar estos nuevos caminos que promueven estas asociaciones entre biotecnológicas e incubadoras virtuosas del conocimiento”, un ciclo que une investigación, descubrimiento y desarrollo de manera veloz y, sobre todo, eficiente y predecible.
Sin embargo, estos avances se enfrentan a un nuevo desafío: los modelos de acceso a la nuevas terapias innovadoras. “Estamos forjando una nueva era en la medicina, convencidos de que no solo podemos transformar la atención al paciente mediante innovación revolucionaria, sino también acelerando el acceso de los pacientes a nuevos medicamentos”, afirmó Christine Roth, vicepresidenta ejecutiva de Estrategia y Comercialización Global de Productos de Bayer.

Las nuevas terapias, como las basadas en la terapia génica o celular, pueden implicar inicialmente altos costos de producción, pero la eficiencia de los procesos, impulsada por la IA, está permitiendo reducir estos gastos.
En diálogo con Infobae Oelrich de Bayer agregó: “El riesgo compartido en la medicina y la flexibilidad en los pagos pueden hacer que incluso las terapias más caras se conviertan en una opción viable para más pacientes”, destacó Oelrich a Onf. Y agregó: “Podemos imaginarnos formas de pago que se distribuyan a lo largo del tiempo, como si fuera un abono en cuotas, y se deje de pagar si el tratamiento no da resultados”.

Estos modelos de pago innovadores no solo son una respuesta a los desafíos de costo, sino también a la necesidad de crear sistemas de salud más inclusivos. “En países de bajos ingresos, las diferencias en los precios son clave, y estamos viendo modelos de precios flexibles que permiten a los sistemas de salud acceder a medicamentos innovadores a costos más bajos”, explicó Oelrich.
Este enfoque no solo responde a la necesidad de hacer frente a la inequidad en el acceso, sino que también representa una oportunidad para las farmacéuticas de ampliar su presencia global, ayudando a mejorar la salud en mercados que tradicionalmente han quedado fuera de los avances médicos más recientes. Como señaló Roth, “cada nuevo desarrollo nos acerca más a hacer realidad nuestra visión de tratar lo intratable, curar enfermedades y ofrecer esperanza a todos los pacientes”
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