Luego de un par de horas de disfrute, concluyó un nuevo eclipse solar parcial que brindó un espectáculo astronómico diferente, marcado por las condiciones atmosféricas, los ángulos solares y, sobre todo, por su visibilidad extendida en zonas densamente pobladas del hemisferio norte.

Hoy la Luna, en su fase nueva, se cruzó parcialmente frente al Sol y generó un fenómeno visible desde el noreste de América del Norte, buena parte de Europa y Rusia, llegando incluso hasta zonas del norte de África como Marruecos.


A diferencia de un eclipse solar total, este evento no trajo oscuridad plena ni permitió observar la corona solar. Sin embargo, fue una oportunidad para contemplar un fenómeno astronómico singular.
“Un eclipse solar parcial ocurre cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, bloqueando una parte del disco solar. Puede parecer como si la Luna le hubiera dado un mordisco al Sol”, explicó la NASA. Esa metáfora, simple y gráfica, resume lo que miles de personas vivieron en el cielo al amanecer o a media mañana, dependiendo de su ubicación geográfica.



El evento comenzó a nivel global a las 08:50 GMT (05.50 hora argentina, 11.50 hora de México y 10.50 hora de Colombia) y alcanza su punto máximo a las 10:47 GMT (07.47 hora argentina, 13.50 hora de México y 12.50 hora de Colombia ). El máximo de ocultación solar fue cuando la Luna cubra alrededor del 90 % del disco solar.
El Sol más obstruido se produjo mucho más al norte. Los habitantes del norte de Quebec, Nunavut y gran parte de Terranova y Labrador en Canadá presenciaron más del 90 por ciento del Sol cubierto por la Luna.


Al otro lado del océano Atlántico, los habitantes del norte y oeste de Europa, así como los de la costa noroeste de África, vieron cómo el eclipse solar alcanzó su máximo durante el final de la mañana o el principio de la tarde. En el norte de Rusia, el eclipse se produjo a última hora de la tarde, y en algunos lugares más cerca de la puesta de sol.


El eclipse duró más de una hora en lugares como Halifax, Nueva Escocia, ya que la Luna se desliza lentamente sobre el 83 por ciento del Sol, alcanza un punto máximo y luego retrocede. Pero en Búfalo, donde el eclipse alcanzó un máximo del 2 por ciento, solo duró siete minutos.


Un eclipse con detalles para mirar con lupa
Este eclipse solar parcial fue apenas un juego de luces y sombras. Según el mapa publicado por la NASA, la sombra de la Luna barre la Tierra en una trayectoria que revela datos interesantes. Casi el 10 % de la población mundial se encuentra en zonas donde pudo observar al menos una parte del evento.
Las líneas amarillas indican el porcentaje del sol cubierto en el momento máximo; las verdes, la hora del máximo en UTC.
Las líneas naranjas marcan el inicio o el final del eclipse al amanecer y al atardecer, mientras que las azules resaltan los lugares donde el eclipse máximo coincide con el momento en que el sol toca el horizonte.
En esos puntos, si el cielo lo permite, será posible observar uno de los efectos visuales más impactantes del fenómeno: los “cuernos solares” o “cuernos del diablo”. Este efecto se produce cuando el Sol, aún parcialmente oculto por la Luna, se alza en forma de una delgada medialuna sobre el horizonte. En condiciones óptimas —con neblina o nubes tenues que atenúan el resplandor— este detalle se vuelve aún más dramático.
Para los astrónomos aficionados, el eclipse de marzo fue también una oportunidad educativa. “Una luna nueva ocurre cuando el Sol, la Luna y la Tierra están alineados”, explican los expertos. En esta ocasión, la alineación será parcial, ya que la órbita de la luna no es perfectamente coplanar con la de la Tierra.
Usualmente, el satélite natural pasa por encima o por debajo del sol en su camino por el cielo. Pero cuando ambos cuerpos comparten la misma longitud celeste, como sucederá en esta luna nueva, se produce un eclipse.
La hora exacta de esta alineación astronómica, es decir, el momento de la luna nueva, fue el 29 de marzo a las (10:58 GMT), según el Observatorio Naval de Estados Unidos. Esto ocurre casi en sincronía con el eclipse máximo, lo que subraya la precisión de estos eventos naturales.
Cuidados en la vista ante el eclipse parcial solar
Mirar fijamente al Sol, incluso durante unos segundos, puede dañarte los ojos de forma permanente. Y como no hay receptores del dolor en la retina, no la persona no siente el daño mientras éste ocurre.
En términos de seguridad, el mensaje de la NASA es claro. “Recuerde, NUNCA mire al sol sin la protección ocular adecuada y nunca use anteojos o gafas de sol comunes para observarlo. Nunca es seguro mirar directamente los rayos del Sol, incluso si el astro rey está parcialmente oscurecido”.

Aunque el evento fue parcial y no se percibe un oscurecimiento general del cielo como en un eclipse total, los rayos solares siguen siendo igual de peligrosos para la vista. La observación directa solo debe hacerse con anteojos o gafas para eclipses certificadas, filtros solares para telescopios o binoculares, o mediante un proyector estenopeico casero.
Para quienes no cuenten con estos elementos o se encuentren fuera de la zona de visibilidad, existen alternativas virtuales. Diversos portales especializados ofrecerán transmisiones en vivo del evento, con comentarios y análisis de astrónomos en tiempo real.
Este eclipse solar parcial forma parte de una secuencia que continúa un patrón cíclico. Aunque cada evento tiene sus particularidades, los astrónomos ya anticipan el siguiente. Después del 29 de marzo, el próximo eclipse parcial tendrá lugar el 21 de septiembre de 2025, aunque será visible desde zonas más remotas del hemisferio sur.
Más allá de su carácter efímero, estos fenómenos siguen despertando fascinación. No solo ofrecen un espectáculo visual impresionante, sino que también recuerdan la precisión del universo y su influencia sobre nuestro planeta.
Ya sea desde una ciudad canadiense en la madrugada o en una capital europea a media mañana, el eclipse de marzo será una nueva oportunidad para mirar al cielo y asombrarse con el equilibrio de los astros.
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